22-11-2023, 07:57 AM
Caoba recibió con gratitud el abrazo de Nadja, se pegó a su cuerpo aplacando su mejilla derecha contra el hombro de la mujer. En el fondo Caoba ya sabía lo que venía. Dejó que Nadja terminase y el rostro de elle era un poema, de tristeza. — Lo he ... Notado. — Susurró. ¿Notado? ¿como notas que alguien muere? — Nadja he estado en otro lugar, un sueño muy ... Lúcido, allí he visto a Moris y he hablado con el. — La sorprendente revelación hizo girar a Kovashi para prestar atención. El Shimatsu venía de una cultura donde las tradiciones espirituales eran ciertas, ellos creían, entre otras cosas, en la reencarnación, le interesaba el tema. Aún y con lo que decía, Caoba parecía triste, mientras hablaba comenzó a sollozar. — Moris era ... Como un padre para mí. — Volvió a abrazar a Nadja. — Para las dos. — Le fallaban ligeramente las piernas.
— Estamos llegando. — Diría para romper el hielo el capitán. Kovashi recogió el sedal, tenía en su red de pesca unos tres pescaditos. O tenía un mal día o es que allí no había mucho bicho que llevarse, podía ser. Se colocó de pie, acercándose a Nadja. Cuando pasó cerca de ella inspiró con fuerza. Había una verdad universal y es que las rubias olían mejor, hasta Nadja que estaba impregnada de olor a tabaco. Incluso Caoba olía bien, era ese pelo ...
El barco atracó en otra playa, esta isla eran playas y playas que no terminaban, los revolucionarios no se animaron a viajar al centro de la isla y conocer la ciudad de los revolucionarios, pues ya tenían la suficiente fama como para llamar la atención a la mínima. Qué ganas de meterse en problemas sería. — Supongo que tendría que decir que hay que intentar que esto pase rápido, pero la verdad es que me da igual. Que vengan más cazadores. Que lo hagan. — Escupió hacia el mar. Se estaba empezando a acostumbrar a eso de segar vidas de cazadores de recompensas.
Estaban todos en la playa, quién quiso tomaría algún ropaje negruzco, típico de un entierro, aunque era más que probable que la mayoría sudaran de aquello. Kovashi era el ejemplo, se había puesto una sudadera morada, propiedad de Nadja, es lo primero que vio. Olía tan bien. El Shimatsu se ayudó de su poder para abrir un profundo hueco en la arena, ni siquiera tuvo que esforzarse. Varias velas rodearon el agujero, también acompañaba una interminable noche repleta de estrellas. Kovashi tocó la mano de Nadja, invitándola a decir unas últimas palabras en favor de su compañero. Era ella quien debía tomar la iniciativa. Pero Caoba se adelantó. — No me puedo creer aún que Moris no esté entre nosotres. — Miró el cadáver, envuelto en rudimentarias sabanas blancas. — Lo que sí creo, porque lo he visto, es que está en un lugar mejor. — Depositó una rosa sobre el cuerpo, una rosa de papel. — Te voy a querer ... Siempre. — Se rompió a llorar.
— Estamos llegando. — Diría para romper el hielo el capitán. Kovashi recogió el sedal, tenía en su red de pesca unos tres pescaditos. O tenía un mal día o es que allí no había mucho bicho que llevarse, podía ser. Se colocó de pie, acercándose a Nadja. Cuando pasó cerca de ella inspiró con fuerza. Había una verdad universal y es que las rubias olían mejor, hasta Nadja que estaba impregnada de olor a tabaco. Incluso Caoba olía bien, era ese pelo ...
El barco atracó en otra playa, esta isla eran playas y playas que no terminaban, los revolucionarios no se animaron a viajar al centro de la isla y conocer la ciudad de los revolucionarios, pues ya tenían la suficiente fama como para llamar la atención a la mínima. Qué ganas de meterse en problemas sería. — Supongo que tendría que decir que hay que intentar que esto pase rápido, pero la verdad es que me da igual. Que vengan más cazadores. Que lo hagan. — Escupió hacia el mar. Se estaba empezando a acostumbrar a eso de segar vidas de cazadores de recompensas.
Estaban todos en la playa, quién quiso tomaría algún ropaje negruzco, típico de un entierro, aunque era más que probable que la mayoría sudaran de aquello. Kovashi era el ejemplo, se había puesto una sudadera morada, propiedad de Nadja, es lo primero que vio. Olía tan bien. El Shimatsu se ayudó de su poder para abrir un profundo hueco en la arena, ni siquiera tuvo que esforzarse. Varias velas rodearon el agujero, también acompañaba una interminable noche repleta de estrellas. Kovashi tocó la mano de Nadja, invitándola a decir unas últimas palabras en favor de su compañero. Era ella quien debía tomar la iniciativa. Pero Caoba se adelantó. — No me puedo creer aún que Moris no esté entre nosotres. — Miró el cadáver, envuelto en rudimentarias sabanas blancas. — Lo que sí creo, porque lo he visto, es que está en un lugar mejor. — Depositó una rosa sobre el cuerpo, una rosa de papel. — Te voy a querer ... Siempre. — Se rompió a llorar.
Cita:• Fetichisimo: El personaje siente excitación erótica a través de cosas específicas, como una parte del cuerpo, hacia un personaje del género que le atraiga. No incluye a personajes menores de edad. (Mujeres con el pelo rubio)
• Charlatán: En todos los posts donde tu personaje hable, deberá pronunciar al menos una frase de como mínimo diez palabras. Si en el post no dice nada, no es necesario.
• Sentidos aumentados: Uno de tus sentidos a tu elección está potenciado. [Una vez por sentido. Incompatible con Sentidos atenuados en el caso del mismo sentido]. -Olfato.
