17-05-2026, 07:48 AM
(Última modificación: 17-05-2026, 07:49 AM por Viatrix Hrókr.)
El contacto con el pequeño no tan pequeño animal me tomó por sopresa no suelo acostumbrarme a esa clase de comunicación. No quiere que se malinterprete su reacción como una especie de desinteres, porque hasta ahora ha demostrado lo contrario y me gustaría que siguiera de esa forma, me ha salido de forma natural. Reconozco que la presión sutil y cálida del pelaje de Rasmussen contra mi brazo es un elemento bastante imprevisto, a pesar de ello mi rostro permanecio como una mascara de marfil y una expresión imperturbable; sin embargo, ese pequeño ser peludo me llena de empatía que claramente me niego a demostrar, así que no lo aparte, al contrario mis ojos registraron cada parte del amiguito nuevo que he hecho, y luego registrando al sargento pelirrojo.
Las palabras de Bertram no ocupan la tonalidad que suelen tener los cargos mas alto, hasta ahora me he encontrado con algunos que utilizan su rango como un absoluto y que la jerarquía debe respetarse incluso más cuando se trata de exponer ideas, ahora no quiero imaginar como habría sido tomado mi descaro de haber regañado a un superior de la manera en que lo hice. En mi cabeza revoloteaban una serie de ideas bastante severas, castigos más que merecidos. Y no tendría derecho a reclamo alguno, además tampoco reclamaría considerando que para mi el orden, la estructura y jerarquía son una sintonía perfecta y lo que hice no encaja en nada de eso.
Con una frugalidad inquietante, ajuste mis guantes antes de romper ligeramente mi postura perfecta de respeto delante del sargento, dejando escapar algo de relajo que estaba necesitando.
Ara, ara, parece que su compañero posee un método de persuasión demasiado cálido, suave y esponjoso y demasiado difícil de ignorar.
No puedo, ni tampoco quiero pasar a llevar a ningún superior negándome de forma rotunda a una invitación de su parte, pero no se si esta bien visto que acepte de esta manera, y más si lo he tratado bastante mal al inicio. Debía reivindicarme cuanto antes y que mejor hacerlo invitando la comida, solo espero que no sea demasiado.
Si mi falta de decoro inicial no ha sido una completa falta de respeto a su autoridad, aceptaré su invitación, señor.
¿Verguenza? ¿de cuando es que me dejo influenciar por esa clase de emociones superficiales? Fije en el chico una mirada un poco más sumisa que las anteriores, es extraño que me sienta tan avergonzada por faltarle el respeto. Compartir con otros reclutas me esta dañando en la emocionalidad.
Insisto en que por favor me permita pagar la comida, y que las bebidas también corran por mi cuenta.
Dicho esto, extendí los dedos de mi mano enguantada con extrema delicadeza, rozando apenas la parte posterior de la oreja de Rasmussen en un gesto casi imperceptible de aprobación, antes de indicarle al sargento, con una leve inclinación de cabeza, que estaba lista para proceder hacia el comedor.
Las palabras de Bertram no ocupan la tonalidad que suelen tener los cargos mas alto, hasta ahora me he encontrado con algunos que utilizan su rango como un absoluto y que la jerarquía debe respetarse incluso más cuando se trata de exponer ideas, ahora no quiero imaginar como habría sido tomado mi descaro de haber regañado a un superior de la manera en que lo hice. En mi cabeza revoloteaban una serie de ideas bastante severas, castigos más que merecidos. Y no tendría derecho a reclamo alguno, además tampoco reclamaría considerando que para mi el orden, la estructura y jerarquía son una sintonía perfecta y lo que hice no encaja en nada de eso.
Con una frugalidad inquietante, ajuste mis guantes antes de romper ligeramente mi postura perfecta de respeto delante del sargento, dejando escapar algo de relajo que estaba necesitando.
Ara, ara, parece que su compañero posee un método de persuasión demasiado cálido, suave y esponjoso y demasiado difícil de ignorar.
No puedo, ni tampoco quiero pasar a llevar a ningún superior negándome de forma rotunda a una invitación de su parte, pero no se si esta bien visto que acepte de esta manera, y más si lo he tratado bastante mal al inicio. Debía reivindicarme cuanto antes y que mejor hacerlo invitando la comida, solo espero que no sea demasiado.
Si mi falta de decoro inicial no ha sido una completa falta de respeto a su autoridad, aceptaré su invitación, señor.
¿Verguenza? ¿de cuando es que me dejo influenciar por esa clase de emociones superficiales? Fije en el chico una mirada un poco más sumisa que las anteriores, es extraño que me sienta tan avergonzada por faltarle el respeto. Compartir con otros reclutas me esta dañando en la emocionalidad.
Insisto en que por favor me permita pagar la comida, y que las bebidas también corran por mi cuenta.
Dicho esto, extendí los dedos de mi mano enguantada con extrema delicadeza, rozando apenas la parte posterior de la oreja de Rasmussen en un gesto casi imperceptible de aprobación, antes de indicarle al sargento, con una leve inclinación de cabeza, que estaba lista para proceder hacia el comedor.
