17-05-2026, 02:53 PM
(Última modificación: 17-05-2026, 02:53 PM por Alex Arceo.)
El gigante se mantenía expectante, realmente esto era nuevo y ciertamente podría decirse que era algo que toda su vida había esperado por lo que la impaciencia lo consumía… pero comprendía, que aunque el momento había sido milagrosamente maravilloso, la meta estaba lejana.
El chico parecía absorto en sus pensamientos y por ello Alex le daría su espacio, no significaba que se retiraría si no que, simplemente mantendría la posición y esperaría, una sonrisa amable fue la que extendió a aquel chico de las antenitas curiosas, parece que eventualmente se puso de pie y comenzó su caminata… pasado el minuto Alex comprendió que simplemente no sería rápido, así que el gigante con la gracia que se le conocía, se dejo caer hacia atrás, manteniéndose recostado contra aquel frio suelo.
Esperar era algo que los guerreros del Elbaf odiaban, pero, al haber sido en su mayor parte criado por humanos, había llegado a comprender las razones y las recompensas que algunas veces uno podría obtener con “la paciencia”.
La mirada del chico estaba perdida y absorta en el cielo que les cubría, no tenía la suficiente relajación como para dormirse así que más bien, estaría, así como Kyoshiro, absorto en sus pensamientos.
Seria extraño poderles extender “cuanto” fue el tiempo que habrían de esperar ambos para la resolución del sujetillo, pero fue, lo que tuvo que ser… un momento de calma o mas bien, de rotura fue cuando Kyo se paralizo, aquel sonido llamo la atención del gigante el cual simplemente giraría la vista para darle alcance al muchacho, parecía que se había llegado a una conclusión.
Y entonces el otro comenzaría por primera vez en mucho tiempo a escuchar algo coherente, su lógica era clara, antes de poder ser su maestro… básicamente Alex tendría que ser el maestro de Kyo, para el gigante esto no tendría sentido alguno, pero, debía confiar y en ese sentido, apoyaría todas las opciones que el otro ofertara, después de todo ¿Qué perdían? En efecto… Nada.
Esas palabras y las que siguieron a esas entonces definían los siguientes pasos, era lógico y hasta claro si eliminabas toda esa bruma de tu cabeza que te había ciclado a esta clase de “flujo de indiferencia”, donde Alex que se había rendido a la vida simplemente había aceptado su condición como si eso realmente fuera una condición.
HUEHUEHUEHUEHUE ryu
Alex ya se había recompuesto y se dispondría de nuevo a su posición sentada, desde esa posición reverenciaría a su nuevo maestro y con ello parecía que se había cerrado una clase de trato, en este trato uno… seguía lo que el otro mandaba y ciertamente, no habría una recompensa para el otro… “aun” pero, ciertamente Alex, cuando pudiera articular esas palabras… seria lo primero que le comunitaria al sujeto.
El chico parecía absorto en sus pensamientos y por ello Alex le daría su espacio, no significaba que se retiraría si no que, simplemente mantendría la posición y esperaría, una sonrisa amable fue la que extendió a aquel chico de las antenitas curiosas, parece que eventualmente se puso de pie y comenzó su caminata… pasado el minuto Alex comprendió que simplemente no sería rápido, así que el gigante con la gracia que se le conocía, se dejo caer hacia atrás, manteniéndose recostado contra aquel frio suelo.
Esperar era algo que los guerreros del Elbaf odiaban, pero, al haber sido en su mayor parte criado por humanos, había llegado a comprender las razones y las recompensas que algunas veces uno podría obtener con “la paciencia”.
La mirada del chico estaba perdida y absorta en el cielo que les cubría, no tenía la suficiente relajación como para dormirse así que más bien, estaría, así como Kyoshiro, absorto en sus pensamientos.
Seria extraño poderles extender “cuanto” fue el tiempo que habrían de esperar ambos para la resolución del sujetillo, pero fue, lo que tuvo que ser… un momento de calma o mas bien, de rotura fue cuando Kyo se paralizo, aquel sonido llamo la atención del gigante el cual simplemente giraría la vista para darle alcance al muchacho, parecía que se había llegado a una conclusión.
Y entonces el otro comenzaría por primera vez en mucho tiempo a escuchar algo coherente, su lógica era clara, antes de poder ser su maestro… básicamente Alex tendría que ser el maestro de Kyo, para el gigante esto no tendría sentido alguno, pero, debía confiar y en ese sentido, apoyaría todas las opciones que el otro ofertara, después de todo ¿Qué perdían? En efecto… Nada.
Esas palabras y las que siguieron a esas entonces definían los siguientes pasos, era lógico y hasta claro si eliminabas toda esa bruma de tu cabeza que te había ciclado a esta clase de “flujo de indiferencia”, donde Alex que se había rendido a la vida simplemente había aceptado su condición como si eso realmente fuera una condición.
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Alex ya se había recompuesto y se dispondría de nuevo a su posición sentada, desde esa posición reverenciaría a su nuevo maestro y con ello parecía que se había cerrado una clase de trato, en este trato uno… seguía lo que el otro mandaba y ciertamente, no habría una recompensa para el otro… “aun” pero, ciertamente Alex, cuando pudiera articular esas palabras… seria lo primero que le comunitaria al sujeto.
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