[T8, P.A.] Una tormenta sobre Hachinosu
#3
En el momento en que el enmascarado de impoluto bigote e inmejorable cuidado estético —porque, en efecto, uno podía ser muchas cosas en la vida, pero nunca estaba justificado ser un mal bañado, por muy pirata y muy embustero que se fuese— comenzó a hablar con los chiquillos que se le habían acercado en plena calle, un mar de susurros y cuchicheos pareció rodearlos, a medida que todos los presentes cotilleaban sobre su presencia en aquel lugar de la isla, lejos de la imponente Calavera Haibu o el temible Niebla de Guerra. Ver a un Mushoku por la isla, por mucho que fuesen sus gobernantes, siempre se convertía en la comidilla de sus habitantes, que estaban encantados de debatir sobre las intenciones de sus líderes y la próxima jugada de los auténticos señores de la piratería.

Cuando Tenoch les preguntó a los chicos, de manera nada sutil, si estaban mintiendo, su magistral empleo del Kenbunshoku Haki pudo detectar cómo sus auras ardientes y juveniles comenzaban a temblequear, y su tono de color cambiaba drásticamente. En efecto, mentían, o esa impresión daba. El mendigo observaba la escena desde la sombra con curiosidad; pese a su estado aparentemente deplorable, no parecía completamente ajeno a cuanto le rodeaba. Su aura era calmada, tranquila y mansa, pero más aguda de lo que su aspecto exterior pudiese aparentar. Los tres comerciantes, que instantes atrás discutían sobre sus cuestiones apasionadamente en el umbral de una de las tiendas, habían enmudecido, viendo la interacción con interés. Era como si la atmósfera hubiera cambiado de repente, incluso mientras todo continuaba bañado en la luz de aquel sol radiante. "¡Eh, ¿y vosotros, no querréis uniros a la próxima tripulación en ascenso?!," gritó el pirata frente a Black Tooth, aparentemente ajeno a la intensidad de la situación, tal vez aún ebrio, tomando la botella de licor vacío que reposaba sobre la mesa y agitándola para dar énfasis a sus palabras, con su otro brazo apoyado con pesadez sobre la mesa. Su aura exudaba caos, ebriedad y sed de poder a partes iguales.

Los dos chicos se miraron, pálidos como la cera, sudando incluso más que antes. Tragaron saliva simultáneamente. "¡J-jamás le mentiríamos, señor Junior!," dijo uno de ellos, que parecía a punto de romper a llorar. A través de su Kenbunshoku, Tenoch había podido percibir la mentira en lo que decían, pero también el profundo miedo, casi pánico, que les había invadido, lo cual volvía la situación un poco más confusa de lo que habría sido de tratarse de una simple mentirijilla. "Venga co-con nosotros, por favor, queda un poco lejos," dijo el otro, medio sollozando, tirando de una de sus muñecas en un afán por llevarlo consigo.

"Don Quetzalli, ¿tiene un momento?," inquirió uno de los comerciantes, que hasta ahora había permanecido en silencio, finalmente atreviéndose a hablar. Su aura desprendía inquietud, teñida con el color de la preocupación. En las decenas de metros que cubría el poderoso haki de observación del enmascarado, se superponían centenares, si no miles, de auras distintas, a diversas alturas: desde las azoteas hasta los sótanos de los edificios de la isla, pasando por los transeúntes de las calles y los apostadores en las tabernas. Auras de todo pelaje, que se entremezclaban unas con otras, en una miríada de colores, actitudes y emociones, a juego con la bulliciosa actividad de la isla, donde la fiesta —en ninguno de sus sentidos— nunca terminaba: descanso, violencia, paz, borrachera, ardiente diversión, dolor, jolgorio... En un primer vistazo, resultaba complicado distinguir auras que pudiesen pertenecer a los Marines de los que hablaban los jóvenes en aquella marea. Si Tenoch quería averiguar qué había detrás de aquello, tal vez su mejor opción fuese seguirles la corriente, aunque supiese que había algo allí que no encajaba.



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RE: [T8, P.A.] Una tormenta sobre Hachinosu - por Stroud Nanashi - 18-05-2026, 04:25 PM

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