[Av T5 - Pr Abs] Una corriente helada (Continuación, parte 3)
#3
[personajeinvalido=3577]

Kibai escuchó pacientemente la historia que les contaba entre sorbo y sorbo de infusión la madre de Hoffen, arrugando el entrecejo a medida que esta les relataba como los médicos del reino habían sido secuestrados.

"Sin doctores, y en una isla de invierno, la gente no tardará en pasarlo mal..." pensó el mink mientras la mujer continuaba ocn su relato. Las islas de climas más amables tenían unas mejores condiciones de vida, pero en un entorno tan duro como lo era la isla de Drum, el carecer de personas con conocimientos de medicina era una carta garantizada para el desastre.

— Si se los han llevado, pero los retienen con vida, tiene que ser por algún motivo, eso está claro. Pero para ser un chantaje, parece muy mal ejecutado, no cree, señor? Si yo fuese alguien tan despreciable, habría hecho públicas mis condiciones desde el minuto uno. La propia población hubiese ido contra la familia real en cuanto la gente empezase a enfermar. Por esta vez, creo que podemos descartar a los revolucionarios. Esto me suena más a alguien que tiene un interés personal.

Girándose hacia la pequeña Hoffen, que continuaba dando buena cuenta de la sopa que había preparado tras desmenuzar una de las raciones de carne seca y grasa de dinosaurio de Little Garden, Kibai pensó que un poco de esperanza extra no vendría mal.

— Pequeña, si tenéis alguna prenda de ropa de tú padre, nos ayudaría mucho a encontrarlo. Tanto mi compañero aquí presente — dijo señalando hacia Bertram — como yo somos bastante buenos rastreadores. Creo que con algo de suerte, y si tienes alguna prenda que usase bastante a menudo, podríamos ser capaces de encontrarlo si pasamos por algún sitio dónde haya estado.

Cuando el comandante Stroud ordenó partir, el mink recogió sus enseres, asegurándose de que quedase al menos la suficiente comida ya lista en la olla para que Hoffen y su madre no tuviesen que preocuparse por la cena de aquella noche antes de hacer una leve inclinación de cabeza y salir por la puerta de la vivienda.

Ya de nuevo en el exterior, el mink hizo un leve gesto a las avispas que continuaban tranquilamente posadas sobre el tejado, las cuales salieron volando hacia su abrigo, camuflándose de nuevo en el reborde de pelo.



En cuanto perdieron de vista el pueblo, Kibai extendió de nuevo su red de insectos, pero con la experiencia previa de otras ocasiones, hizo salir a otra treintena de avispas, lcanzando el enjambre un total de ochenta unidades. Como una máquina bien engrasada, los insectos si dividieron, quedando cuarenta alojados en la espalda de Kibai, mimetizados en el kanji de Justicia de su capa, y los otros cuarenta divididos en ocho escuadras de diez ejemplares cada uno, los cuales iban volando de manera táctica de cada árbol que encontraban en su camino al siguiente. Por suerte, y a pesar de ser una isla invernal, Drum tenía una población de coníferas bastante profusa, lo cual facilitaba mucho que su insectos se confundiesen entre sus ramas. Asimismo, el hecho de dividir a sus particulares tropas de exploración en grupos más pequeños le facilitaba el disimular el sonido de su zumbido, cosa más complicada de ocultar cuando se movían en grupos de veinticinco, cincuenta o incluso más ejemplares.

A medida que se iban acercando a las Drum Rookies, Kibai esbozó una sonrisa al ver las grandes montañas. Las formaciones de roca exhibían un aspecto muy particular, casi como si fuesen enormes cilindros de piedra, de cabeza casi totalmente plana que hubiesen sido clavados en la isla por la mano de un gigante.

— Si tuviese que apostar, señor, lo haría por criminales, o locales, o alguien con bastante relación con la isla. Aquí la gente claramente se conoce, y las poblaciones no son tan grandes. Tendrían que saber quienes eran los médicos, y como atraerlos. Además, el terreno es muy propicio para emboscadas, pero uno debe de saber moverse en una zona tan agreste como esta. Y como dije en la casa, estas no son las formas de los revolucionarios, a ellos les va más lo de lanzar a la población contra sus gobernantes y después acercarse a recoger las sobras como si hubiesen sido ellos los grandes salvadores.

Crujiéndose los nudillos, el mink notó como su mandíbula se tensaba levemente, dejando salir los colmillos con una sonrisa.

— Pero mira por dónde, en esta ocasión la han fastidiado pero bien. Y si el ejército real no es capaz de solventar sus problemas, quizás cuando todo esto acabe haya que tener unas palabritas con el rey. Un líder debe de proteger a su gente, es lo único que se le exige.


La Caja de Pandora
[Imagen: gvCFAP2.png]


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RE: [Av T5 - Pr Abs] Una corriente helada (Continuación, parte 3) - por Kibai - 18-05-2026, 07:55 PM

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