Realidad del Puerto | Aventura Tier 1 | P.A
#7
La noche aconteció de manera lenta y todos aguardaban a que la joven Marine fuese quien trajera la verdad al puerto. ¿Quiénes eran los ladrones?, ¿Qué clase de persona poseía la agilidad suficiente como para no dejar rastro alguno en la escena?. Los obreros del muelle, pescadores y comerciantes acataron cada una de las indicaciones que la doncella de la sombrilla había dictado pues aquella noche era ella quien dominaba el lugar, la única autorizada para deambular libremente por toda la extensa pasarela de madera que recorría la zona mercantil. El sonido del oleaje golpeando contra los pilares del puerto acompañaba la tensa espera mientras las antorchas apenas lograban iluminar por completo el muelle.

Es posible que para Kagura la noche se sintiera eterna pues las horas transcurrieron lentamente sin que existiera algo más que aquella sofocante quietud allí donde caminara, las antorchas se balanceaban suavemente debido a la brisa nocturna del alta mar, proyectando sombras alargadas sobre la madera húmeda, sin embargo, cuanto más avanzaba el tiempo más evidente resultaba que quien estuviese detrás de los robos sabía perfectamente cómo ocultarse entre la oscuridad y el silencio de la madrugada.

Fue entonces cuando el sigilo llegó a su fin, frente a ella aparecieron ocultos entre las sombras de uno de los negocios, uno de pescadería, cuatro niños, los mismos de hace unas horas, vistiendo harapos demasiados grandes para sus cuerpos con algunos trapos cubriendo parcialmente su cabeza incluso uno de ellos llevaba un parche sobre el ojo izquierdo. Todos permanecían agazapados detrás de unas cajas húmedas de madera observando hacia distintas direcciones como si temieran ser descubiertos en cualquier momento, sin embargo ninguno prestaba atención al lugar desde donde la Marine se aproximaba con pasos cautelosos.

—- ¡Vamos, debemos ser rápidos! —- Indicaría uno de ellos qué era exactamente el hijo de aquel hombre obrero que buscaba limpiar su reputación en el muelle.

—- ¡¿Noah, y si la Marine nos atrapa?! —- dijo la niña que parecía ser la voz de la razón en medio de ese grupos de infantes.

—- ¡Ella dijo que escondieron bien nuestro tesoro!, Eso quiere decir que también jugará con nosotros, ¿No?

—- ¡Si! — respondieron todo al unísono menos la niña que sabía bien que se estaban metiendo en graves problemas con los adultos, sin entender muy bien sobre los bandos reales del mundo.

—- Que bueno que sea ella la Marine, era aburrido tener que serlo siempre, ser piratas es más divertido jajaja

—- ¡Si!, Quiero ser pirata, como los grandes reyes…

—- ¡Bien, no veo a la señora por aquí, intentemos llegar a nuestro escondite!

En cuanto tuvieron la oportunidad, comenzaron a moverse con rapidez, cargando entre los cuatro una caja de madera de tamaño mediano, lo bastante ligera para ser transportada por sus pequeñas manos pero claramente lo suficientemente valiosa como para justificar el riesgo,habían logrado sustraerla de un barco pequeño, uno que no contaba con vigilancia constante en la cubierta. La estatura de los niños les daba una ventaja natural, podían escabullirse fácilmente y colarse por espacios estrechos hasta desaparecer entre los puestos del puerto sin levantar sospechas, nadie suele desconfiar de la presencia de un niño… y ellos lo sabían demasiado bien, sin embargo, aquello no era un saqueo al azar, no atacaban cualquier embarcación sino navíos ligados a su propio entorno, a sus propias familias, aprovechando descuidos y rutinas conocidas por ellos mismos, y quizá ahí residía el error que la soldado en turno había pasado por alto, el no haber revisado ni consultado adecuadamente los cargamentos de los demás barcos atracados, y es por eso que conseguir toda la información por más mínima o tonta que sea, termina siendo necesaria. Ahora con la caja entre ellos y el movimiento sigiloso de regreso entre las sombras del puerto, la situación de vandalismo se redujo a un simple juego de niños.

El cargamento que llevaban era liviano por lo que su andar era muy rápido y nunca voltearon hacía atrás puesto que su mente era llegar a donde tenían su escondite, entre ellos se decían que debían ser más rápido. Casi corriendo llegaron al firmamento del muelle donde ya no había más tabla por recorrer pero si la arena que daba paso a los manglares solitarios, podría parecer una escena peligrosa que niños tan pequeños estén sin la supervisión de un adulto, pero… para sus padres y tutores, eran ángeles que dormían pacientemente en sus camas después del beso de buenas noches y un cuento bien leído, quién diría que eran querubines con una imaginación muy extremista a tal punto de pensar que para hacer un juego realidad debían robar.

Llegando a la zona donde nacía los manglares y el denso bosque, entre resbalones del fango y quizás una rama atravesando su camino, ellos se reían puesto sentían la victoria de haber robado nuevamente sin ser atrapados, se adentraron más y más hasta llegar a lo que parece ser una choza de ramas hecha con hojas de palmas, una bandera negra coronando la estructura triangular, y en su interior tanto como alrededor, estaban todos los cargamentos perdidos que sus familias habían reportado como robados, exactamente, en cuatro barcos habían robado este grupo de niños “piratas”, pero al final de la noche la Marine solo encontraría la verdad de que realmente solo habían robado a sus propios padres.

¿Qué hará Kagura ahora?, ¿Aplicará la ley en simples niños que con inocencia jugaban a ser piratas?
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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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RE: Realidad del Puerto | Aventura Tier 1 | P.A - por Miyori Hoshino - 18-05-2026, 09:58 PM

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