19-05-2026, 03:02 AM
Kyoshiro recibió el aviso por la mañana mientras intentaba ordenar papeles en el cuartel. Un marine le explicó algo sobre Alex, el bosque y un lago cercano, pero para cuando terminó de hablar, el peliblanco ya estaba mirando por la ventana a un pájaro que caminaba raro sobre una baranda. Aun así, alcanzó a escribir en el reverso de un informe: Bosque. Lago. Alex. No llevar demasiados libros...Naturalmente, llevó demasiados libros.
Salió del cuartel con la mochila cruzada al pecho, llena de libretas, apuntes, papeles sueltos, un pan envuelto y su reloj de bolsillo. El camino al bosque no era difícil, aunque Kyoshiro logró perderse brevemente por culpa de unas marcas interesantes en la corteza de un árbol. Por suerte, el sonido del agua terminó guiándolo hasta el lago, lo cual decidió tomar como prueba de que sí sabía orientarse. Más o menos....tal vez fue solo suerte....definitivamente fue suerte.
El lugar era tranquilo. La luz de la mañana atravesaba las copas de los árboles y el aire olía a tierra húmeda, hojas y agua fría. Le recordó un poco al monasterio. No igual, pero sí lo suficiente para que sus hombros se relajaran sin darse cuenta.
Entonces vio a Alex...Bueno… “verlo” no era exactamente difícil. El gigante estaba cerca de la orilla, recostado como si el bosque fuera una habitación hecha a su medida. Incluso después del día anterior, incluso después de haber decidido que estudiaría su idioma, Kyoshiro seguía necesitando unos segundos para aceptar que una persona podía medir veinticinco metros y simplemente existir así, tan tranquila.
El peliblanco levantó una mano.
—Buenos días….- Pausa. Frunció el ceño. Cierto. Eso no servía.
Buscó rápido en su libreta, pasó dos páginas, volvió una, y finalmente lo intentó con cuidado.
—Bonjour… Alex.
Se acercó hasta una distancia prudente, dejó la mochila en el suelo y comenzó a sacar sus cosas. Libreta. Bolígrafo. Papeles. Otro cuaderno. El reloj de bolsillo, que revisó antes de guardarlo con más cuidado que todo lo demás...Luego escribió en la parte superior de una hoja: Día 2 — Lago / Bosque / Alex sensei.
Kyo levantó la vista hacia el gigante, esta vez sin empezar de inmediato con dibujos ni mímicas. Quería escucharlo primero. Ver cómo sonaba su idioma cuando Alex estaba tranquilo, lejos del cuartel, sin marines mirando raro desde la distancia.
—Hoy… tú sensei. Yo escucho.
Pausa.
Corrigió, mirando sus notas.
—Aujourd’hui… toi… sensei. Moi… écouter.
No estaba seguro de si lo había dicho bien. Probablemente no....definitivamente no... Pero la intención estaba ahí.
Kyoshiro apoyó el bolígrafo sobre la hoja y esperó.
—Alex… parle. Kyoshiro… écoute.
Salió del cuartel con la mochila cruzada al pecho, llena de libretas, apuntes, papeles sueltos, un pan envuelto y su reloj de bolsillo. El camino al bosque no era difícil, aunque Kyoshiro logró perderse brevemente por culpa de unas marcas interesantes en la corteza de un árbol. Por suerte, el sonido del agua terminó guiándolo hasta el lago, lo cual decidió tomar como prueba de que sí sabía orientarse. Más o menos....tal vez fue solo suerte....definitivamente fue suerte.
El lugar era tranquilo. La luz de la mañana atravesaba las copas de los árboles y el aire olía a tierra húmeda, hojas y agua fría. Le recordó un poco al monasterio. No igual, pero sí lo suficiente para que sus hombros se relajaran sin darse cuenta.
Entonces vio a Alex...Bueno… “verlo” no era exactamente difícil. El gigante estaba cerca de la orilla, recostado como si el bosque fuera una habitación hecha a su medida. Incluso después del día anterior, incluso después de haber decidido que estudiaría su idioma, Kyoshiro seguía necesitando unos segundos para aceptar que una persona podía medir veinticinco metros y simplemente existir así, tan tranquila.
El peliblanco levantó una mano.
—Buenos días….- Pausa. Frunció el ceño. Cierto. Eso no servía.
Buscó rápido en su libreta, pasó dos páginas, volvió una, y finalmente lo intentó con cuidado.
—Bonjour… Alex.
Se acercó hasta una distancia prudente, dejó la mochila en el suelo y comenzó a sacar sus cosas. Libreta. Bolígrafo. Papeles. Otro cuaderno. El reloj de bolsillo, que revisó antes de guardarlo con más cuidado que todo lo demás...Luego escribió en la parte superior de una hoja: Día 2 — Lago / Bosque / Alex sensei.
Kyo levantó la vista hacia el gigante, esta vez sin empezar de inmediato con dibujos ni mímicas. Quería escucharlo primero. Ver cómo sonaba su idioma cuando Alex estaba tranquilo, lejos del cuartel, sin marines mirando raro desde la distancia.
—Hoy… tú sensei. Yo escucho.
Pausa.
Corrigió, mirando sus notas.
—Aujourd’hui… toi… sensei. Moi… écouter.
No estaba seguro de si lo había dicho bien. Probablemente no....definitivamente no... Pero la intención estaba ahí.
Kyoshiro apoyó el bolígrafo sobre la hoja y esperó.
—Alex… parle. Kyoshiro… écoute.

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