19-05-2026, 11:33 AM
Si había algo que odiaba Jesse eran las órdenes que las daba un gilipollas arrogante y desagradable, pero claro, eran órdenes y pos desgracia debían cumplirse, había hecho una promesa y por eso estaba ahí. Seguramente de haber podido tomar una elección libre seguramente estaría trabajando de cualquier otra cosa… O probablemente se habría hecho pirata para surcar los mares y no tener que estar aguantando a varios gilipollas de los que en la marina habían muchos. ¡Demasiados! Desde el punto de vista del pelirrojo!
Finalmente el tipo le reunió con una chiquilla bastante mona y unas orejitas adorables las cuales le daban ganas de acariciar, pero no, debía comportarse y ser una persona madura que actuaba con cierta responsabilidad… ¡La justa en realidad! Y si, era cierto que él era un bromista de poca monta, pero… ¿Qué se le iba a hacer? La cabra tira hacia el monte.
Cuando el sargento Mayson se marchó, Jesse soltó un suspiro.
– "Mi inquintri infirmi y ni vi i pidir sir." – Murmuró Jesse burlándose del sargento.
Luego hizo una peineta hacia la puerta cerrada que claramente iba dedicada al sargento Mayson, llamado cariñosamente por Jesse: Sargento Malfollado.
La chica finalmente le habló y parecía bastante agradable, claro que Jesse no tenía nada en contra de ella, ambos eran víctimas del sistema autoritario de la Marina, por no decir algo mas feo. Pero claro, tampoco se iba a quejar abiertamente de ello. Podía ser gilipollas, pero no pensaba demostrarlo tan fácilmente.
Ante la pregunta de la chica, Jesse no pudo evitar soltar una pequeña carcajada.
– La verdadera pregunta es si me llevo bien con algún sargento. Tengo problemas con la autoridad desde niño y creo que eso no ha cambiado. – Soltó un suspiro.
Pero claro, ahora, aunque Jesse se negará debía ser responsable y hacer aquel interrogatorio a ese ladrón de poca monta… ¿Qué había robado? ¿Una gallina? Lo cierto es que no estaba seguro del todo. Escuchó como la chica se presentaba, Jesse hizo lo mismo.
– Yo soy Jesse Spencer, pero los amigos me llaman Jess. Llámame Jess si quieres. – Le ofreció con amabilidad.
Entonces llego el momento de decidir si quería ser el poli bueno o malo. Ciertamente en ese momento tenía dudas.
– Hay dos cosas que he aprendido en esta vida, lo peligroso que es estornudar teniendo diarrea y con pantalones blancos, y el miedo que da y lo peligrosa que es una mujer cabreada. – Reflexionó de una forma un poco escatológica . – Creo que el ladrón ha traído pantalones marrones, pero si quieres puedo hacer de poli malo, pero creo que una mujer le asustaría más. – Soltó una pequeña carcajada.
Solo quedaba que ella tomara una decisión y afrontar a ese pobre diablo que seguramente había robado por que no tenía más remedio. O eso quería pensar.
![[Imagen: 2ngknii.png]](https://i.imgur.com/2ngknii.png)
