19-05-2026, 07:46 PM
(Última modificación: 19-05-2026, 08:31 PM por Garnet D. Matlock.)
Billy aceptó con ganas la propuesta de Karlglass - a cambio de los 50.000 berries - y la iniciativa de Overqwil por usar su cocina, asegurándose de esta manera que las provisiones de la división no faltarán durante tan ardúa misión. Seguidamente, y ya vinculados cada uno junto a su fiel corcel, los marines en compañía de Viktor salieron rumbo hacia su destino, en una estampa que, cuanto menos, parecía ser sacada de una película de temática Western - o en el caso de Apolo, de la perspectiva del villano Canonpork, de aquellos videojuegos relacionados con las leyendas de la Cerda -.
Nada más llegar al variopinto lago, y de cerciorarse de que no había nada a sus alrededores, aproximándose a las dos antorchas que se erguían próximas al agua estancada con alta concentración salina, Karl empezó a buscar entre la arena ubicada entre los dos pequeños pilares en combustión si había algo oculto y sepultado bajo toda esa capa de arcilla y arena. Sin embargo, tal fue su desgana y falta de atención que, lo que podría haber sido una vía rápida hacia la guarida de Nimda Leyos, pareció convertirse demasiado rápido en una opción descartada, haciendo que lo héroes, a su vez, perdieran algo más el tiempo
Con la noche caída, y gracias a haber recolectado un montón de leña usando las ramas secas de los pocos restos de vegetación que podía haber en la zona, Viktor y los miembros de la novena división se sentaron alrededor de las crepitantes y calidas llamas que, al regularse temperaturas por la llegada de la luna, resultaban reconfortantes. La sabiduría del hombre pelos blanquecinos, pues, inundó aquella reunión en petit-comité, narrando una historia popular sobre un flautista que, tras ayudar a un pueblo a exterminar una plaga de ratas y no recibir su correspondiente recompensa, lo paga con los hijos de los corruptos ciudadanos. Aquella historia, que hizo recordar a la leyenda del río Estigia y Caronte, iluminó la bombilla del espadachín que, tras recibir la moneda por parte de su compañero Fuguwu, la lanzó al agua, a unos 10 metros de profundidad respecto a la orilla... Y por más que pasaba el tiempo... Nada ocurría. Y es que, aunque la teoría de Viktor era completamente plausible y, de hecho, muy bien traída, lo cierto es que la respuesta era más simple, mucho más.
Para su fortuna, la alta densidad del agua gracias a la concentración salina, hizo que la moneda lanzada al agua no sé hundiera, manteniéndose a flote en la superficie mientras creaba pequeñas ondas en el agua. La zona bajo la superficie en la que se encontraba la moneda, tenía una profundidad de hasta 5 metros, no pudiendo cualquiera hacer pie y, por tanto, no pudiendo zambullirse los usuarios de Akuma no Mi con tanta libertad. Deberían coger la moneda y, también, encontrar otra manera de adentrarse en las fauces de Nimda.
Nada más llegar al variopinto lago, y de cerciorarse de que no había nada a sus alrededores, aproximándose a las dos antorchas que se erguían próximas al agua estancada con alta concentración salina, Karl empezó a buscar entre la arena ubicada entre los dos pequeños pilares en combustión si había algo oculto y sepultado bajo toda esa capa de arcilla y arena. Sin embargo, tal fue su desgana y falta de atención que, lo que podría haber sido una vía rápida hacia la guarida de Nimda Leyos, pareció convertirse demasiado rápido en una opción descartada, haciendo que lo héroes, a su vez, perdieran algo más el tiempo
Con la noche caída, y gracias a haber recolectado un montón de leña usando las ramas secas de los pocos restos de vegetación que podía haber en la zona, Viktor y los miembros de la novena división se sentaron alrededor de las crepitantes y calidas llamas que, al regularse temperaturas por la llegada de la luna, resultaban reconfortantes. La sabiduría del hombre pelos blanquecinos, pues, inundó aquella reunión en petit-comité, narrando una historia popular sobre un flautista que, tras ayudar a un pueblo a exterminar una plaga de ratas y no recibir su correspondiente recompensa, lo paga con los hijos de los corruptos ciudadanos. Aquella historia, que hizo recordar a la leyenda del río Estigia y Caronte, iluminó la bombilla del espadachín que, tras recibir la moneda por parte de su compañero Fuguwu, la lanzó al agua, a unos 10 metros de profundidad respecto a la orilla... Y por más que pasaba el tiempo... Nada ocurría. Y es que, aunque la teoría de Viktor era completamente plausible y, de hecho, muy bien traída, lo cierto es que la respuesta era más simple, mucho más.
Para su fortuna, la alta densidad del agua gracias a la concentración salina, hizo que la moneda lanzada al agua no sé hundiera, manteniéndose a flote en la superficie mientras creaba pequeñas ondas en el agua. La zona bajo la superficie en la que se encontraba la moneda, tenía una profundidad de hasta 5 metros, no pudiendo cualquiera hacer pie y, por tanto, no pudiendo zambullirse los usuarios de Akuma no Mi con tanta libertad. Deberían coger la moneda y, también, encontrar otra manera de adentrarse en las fauces de Nimda.
INFO
![[Imagen: Tb4Z3O3.png]](https://imgur.com/Tb4Z3O3.png)

![[Imagen: U7e4Kmn.png]](https://i.imgur.com/U7e4Kmn.png)
![[Imagen: sEjLhyc.png]](https://i.imgur.com/sEjLhyc.png)
![[Imagen: 7om3B8u.png]](https://i.imgur.com/7om3B8u.png)
![[Imagen: CQ35pQ4.png]](https://i.imgur.com/CQ35pQ4.png)
![[Imagen: USC8i5f.png]](https://i.imgur.com/USC8i5f.png)
![[Imagen: c3oqrKU.jpeg]](https://i.imgur.com/c3oqrKU.jpeg)
![[Imagen: oWgem1W.png]](https://i.imgur.com/oWgem1W.png)