20-05-2026, 01:17 AM
Dean observó en silencio cómo Kasui desaparecía parcialmente entre los arbustos mientras comía golosinas como si aquello fuera la reunión más normal del mundo. Honestamente, empezaba a pensar que quizá el menos extraño del grupo era el niño paranoico que se escondía hasta para respirar, lo cual decía bastante sobre cómo iba su día.
Luego volvió la mirada hacia Shirohime y automáticamente se arrepintió. El peliblanco permaneció completamente quieto mientras la rubia cambiaba de personalidad con una facilidad alarmante. La diferencia entre la "reina conquistadora del destino" y aquella supuesta princesa delicada era tan exagerada que por un momento incluso dudó si estaba viendo a la misma persona.
Sus ojos se entrecerraron apenas. - Ah, ya entendí… - murmuró mientras se llevaba una mano a la frente. - Eres peligrosa, pero no por las razones que esperaba. - La observó acercarse mientras hablaba con ese tono suave y coqueto, casi como si intentara provocarlo deliberadamente.
Dean mantuvo una expresión tranquila, aunque ahora con una pequeña sonrisa cansada formándose en la comisura.
- Y no, no estoy celoso, pareces demasiado pequeña para mi y mis estandares, así que vuelve a intentarlo en unos 6 años - respondió finalmente. - Solo estoy intentando calcular cuánto falta para que acabemos perseguidos por media isla por culpa de otro de tus discursos sobre el destino, la gloria o mi nuevo nombre traumático. - Suspiró suavemente antes de mirar hacia otro lado. No estaba acostumbrado a lidiar con este tipo de personas, así que tendrá que sacar la paciencia que nunca ha tenido para no irse de allí y dejar a ambos a su suerte. - admito que lo de “Diamantiscus” empieza a preocuparme menos que el hecho de que hables completamente en serio. - Lo único que podía concederle a la rubia era la creatividad en sus curiosos apodos.
Luego desvió nuevamente la mirada hacia Kasui, aprovechando que la conversación parecía haberse calmado un poco.
- El niño raro tiene razón en algo. - comentó con un tono más relajado. - Si de verdad vamos a trabajar juntos, será mejor aprender rápido cómo funciona cada uno antes de que aparezca alguien intentando matarnos o tengamos que trabajar en equipo quien sabe porqué. - La verdad es que cada segundo que pasaba estaba menos convencido de que esta unión fuera a funcionar, pero por algo los mandaron a encontrarse ¿y si fue una broma de mal gusto? si es así, se va a encargar de que el culpable pague por sus actos.
Sus ojos bajaron un instante hacia las golosinas robadas. - Tú te escondes hasta de tu propia sombra. Ella convierte cualquier conversación en una obra de teatro, por más vergonzosa y rara que pueda ser esta. - Hizo una breve pausa antes de señalarse a sí mismo con el pulgar. - Y yo aparentemente acepto demasiado rápido situaciones absurdas. - Una pequeña risa escapó por la nariz. Lo peor, es que ese era el mejor resumen que podía hacer de lo vivido hace escasos minutos, quizá sea algo que le pueda contar a sus nietos en un futuro lejano, o quizá ese recuerdo muera en lo más recóndito de su memoria.
Dean terminó apoyándose contra una pared cercana, cruzándose de brazos mientras observaba a ambos en silencio unos segundos más, y, aunque no lo admitiría en voz alta, empezaba a sentir curiosidad. Porque por primera vez en mucho tiempo, no tenía idea del tipo de personas que el destino acababa de poner frente a él.
El viento recorrió suavemente el callejón, moviendo algunos mechones blancos de su cabello mientras el ruido lejano del mercado seguía llegando amortiguado hasta donde estaban. Ahora que el caos inicial había quedado atrás, el ambiente se sentía extrañamente más tranquilo. Incómodo, pero a la vez tranquilo.
Dean dejó escapar otro suspiro antes de separar apenas los brazos. - Ya que aparentemente vamos a compartir algo más que un espectáculo callejero… supongo que debería preguntar lo obvio. - Sus ojos pasaron primero por Kasui y luego por Shirohime. - ¿Por qué están aquí? -
No lo preguntó con desconfianza, tampoco sonó como un interrogatorio, era curiosidad genuina. - y antes de que respondan una tontería, no me refiero a la isla. - aclaró. - Me refiero a esto de querer ir contra lo establecido. - Durante unos segundos se quedó callado, pensando si realmente quería escuchar la respuesta. La mayoría de las personas no terminaban enemistándose con el mundo por capricho, siempre había algo detrás, algo roto, algo perdido, algo que querían cambiar.
Su mirada descendió apenas hacia Shinso.
- No tienen que responder si no quieren. - añadió con calma. - Solo pensé que sería mejor conocer algo real antes de que Shirohime decida casarnos frente a otra multitud o Kasui nos abandone escondiéndose quien sabe donde. - Quizá si cada uno conocía la historia del otro, podían empezar a relacionarse con más confianza... ¿así es cómo se socializa, no?
Luego volvió la mirada hacia Shirohime y automáticamente se arrepintió. El peliblanco permaneció completamente quieto mientras la rubia cambiaba de personalidad con una facilidad alarmante. La diferencia entre la "reina conquistadora del destino" y aquella supuesta princesa delicada era tan exagerada que por un momento incluso dudó si estaba viendo a la misma persona.
Sus ojos se entrecerraron apenas. - Ah, ya entendí… - murmuró mientras se llevaba una mano a la frente. - Eres peligrosa, pero no por las razones que esperaba. - La observó acercarse mientras hablaba con ese tono suave y coqueto, casi como si intentara provocarlo deliberadamente.
Dean mantuvo una expresión tranquila, aunque ahora con una pequeña sonrisa cansada formándose en la comisura.
- Y no, no estoy celoso, pareces demasiado pequeña para mi y mis estandares, así que vuelve a intentarlo en unos 6 años - respondió finalmente. - Solo estoy intentando calcular cuánto falta para que acabemos perseguidos por media isla por culpa de otro de tus discursos sobre el destino, la gloria o mi nuevo nombre traumático. - Suspiró suavemente antes de mirar hacia otro lado. No estaba acostumbrado a lidiar con este tipo de personas, así que tendrá que sacar la paciencia que nunca ha tenido para no irse de allí y dejar a ambos a su suerte. - admito que lo de “Diamantiscus” empieza a preocuparme menos que el hecho de que hables completamente en serio. - Lo único que podía concederle a la rubia era la creatividad en sus curiosos apodos.
Luego desvió nuevamente la mirada hacia Kasui, aprovechando que la conversación parecía haberse calmado un poco.
- El niño raro tiene razón en algo. - comentó con un tono más relajado. - Si de verdad vamos a trabajar juntos, será mejor aprender rápido cómo funciona cada uno antes de que aparezca alguien intentando matarnos o tengamos que trabajar en equipo quien sabe porqué. - La verdad es que cada segundo que pasaba estaba menos convencido de que esta unión fuera a funcionar, pero por algo los mandaron a encontrarse ¿y si fue una broma de mal gusto? si es así, se va a encargar de que el culpable pague por sus actos.
Sus ojos bajaron un instante hacia las golosinas robadas. - Tú te escondes hasta de tu propia sombra. Ella convierte cualquier conversación en una obra de teatro, por más vergonzosa y rara que pueda ser esta. - Hizo una breve pausa antes de señalarse a sí mismo con el pulgar. - Y yo aparentemente acepto demasiado rápido situaciones absurdas. - Una pequeña risa escapó por la nariz. Lo peor, es que ese era el mejor resumen que podía hacer de lo vivido hace escasos minutos, quizá sea algo que le pueda contar a sus nietos en un futuro lejano, o quizá ese recuerdo muera en lo más recóndito de su memoria.
Dean terminó apoyándose contra una pared cercana, cruzándose de brazos mientras observaba a ambos en silencio unos segundos más, y, aunque no lo admitiría en voz alta, empezaba a sentir curiosidad. Porque por primera vez en mucho tiempo, no tenía idea del tipo de personas que el destino acababa de poner frente a él.
El viento recorrió suavemente el callejón, moviendo algunos mechones blancos de su cabello mientras el ruido lejano del mercado seguía llegando amortiguado hasta donde estaban. Ahora que el caos inicial había quedado atrás, el ambiente se sentía extrañamente más tranquilo. Incómodo, pero a la vez tranquilo.
Dean dejó escapar otro suspiro antes de separar apenas los brazos. - Ya que aparentemente vamos a compartir algo más que un espectáculo callejero… supongo que debería preguntar lo obvio. - Sus ojos pasaron primero por Kasui y luego por Shirohime. - ¿Por qué están aquí? -
No lo preguntó con desconfianza, tampoco sonó como un interrogatorio, era curiosidad genuina. - y antes de que respondan una tontería, no me refiero a la isla. - aclaró. - Me refiero a esto de querer ir contra lo establecido. - Durante unos segundos se quedó callado, pensando si realmente quería escuchar la respuesta. La mayoría de las personas no terminaban enemistándose con el mundo por capricho, siempre había algo detrás, algo roto, algo perdido, algo que querían cambiar.
Su mirada descendió apenas hacia Shinso.
- No tienen que responder si no quieren. - añadió con calma. - Solo pensé que sería mejor conocer algo real antes de que Shirohime decida casarnos frente a otra multitud o Kasui nos abandone escondiéndose quien sabe donde. - Quizá si cada uno conocía la historia del otro, podían empezar a relacionarse con más confianza... ¿así es cómo se socializa, no?
