22-11-2023, 06:00 PM
La técnica de rastreo estaba funcionando mejor de lo esperado. En el lugar elegido por Nadja para ponerle un punto y final a esta aventura estaba rodeado de una pradera bastante amplia y no había tanta frondosidad como en el bosque en el que habían combatido unas pocas horas antes. Gracias a esto, los cuervos tuvieron una tarea de reconocimiento mucho más sencilla. No había rastro de ninguna persona, fuese civil o cazadora. Tampoco había pescadores, pues la zona no parecía la más práctica para este trabajo debido a la gran cantidad de rocas que había en la orilla. Esto dificultaría enormemente su tarea. Sólo por asegurarse, Enma habría mandado a los cuervos hasta la pradera que rodeaba la playa... por si acaso. No sería procedente que en pleno funeral tuvieran que comenzar otro combate. El pelirrojo era consciente de que a sus compañeros no les importaría, seguro, pero a él sí. Aunque no era creyente, el haber experiencia un par de duelos a lo largo de su vida lo habían convertido en una persona respetuosa con los que dejaban este mundo. Con los que transitaban hacia una vida mejor, o eso dicen algunos.
Pasaron un par de horas y... el grupo llegó a la orilla. El barco ancló sin ninguna problema y serían Kovashi y Panda las personas encargadas de crear un espacio para el entierro y de llevar el cuerpo hasta el lugar elegido. El primero tenía fácil el realizar un agujero gracias a sus poderes y el segundo era puro músculo, así que Enma no se había siquiera planteado el participar en esa división de funciones. - Pero... ¿habrá que hacer algo? - Se preguntó. Lo cierto es que nunca habían hablado de las creencias de cada uno, así que no sabía muy bien cómo tenía que afrontar ese momento. ¿Tendría que cambiarse? ¿Tendría que realizar alguna ofrenda? ¿Habría que hacer una oración particular y específica? Como nadie había resuelto esas dudas y tenía demasiado reparo en preguntarlas, saltó del barco tal y como estaba. Al fin y al cabo, el color de su vestimenta siempre contaba con colores fúnebres como el negro.
Pasaron un par de horas y... el grupo llegó a la orilla. El barco ancló sin ninguna problema y serían Kovashi y Panda las personas encargadas de crear un espacio para el entierro y de llevar el cuerpo hasta el lugar elegido. El primero tenía fácil el realizar un agujero gracias a sus poderes y el segundo era puro músculo, así que Enma no se había siquiera planteado el participar en esa división de funciones. - Pero... ¿habrá que hacer algo? - Se preguntó. Lo cierto es que nunca habían hablado de las creencias de cada uno, así que no sabía muy bien cómo tenía que afrontar ese momento. ¿Tendría que cambiarse? ¿Tendría que realizar alguna ofrenda? ¿Habría que hacer una oración particular y específica? Como nadie había resuelto esas dudas y tenía demasiado reparo en preguntarlas, saltó del barco tal y como estaba. Al fin y al cabo, el color de su vestimenta siempre contaba con colores fúnebres como el negro.
Al llegar a la zona, prácticamente la mayoría de las personas estarían allí. Caoba fue el primere en hablar, rompiendo el silencio que reinaba en aquel lugar. Algo que hasta el momento sólo las olas se habían atrevido a hacer. Enma permaneció en silencio, observando la situación y las reacciones de todo el mundo. ¿Tendría algo que decir? No. No era su momento. Así que se limitó a observar y a crear un par de rosas de hollín. Le cedió una a Panda, pues creyó que estaría haciéndose preguntas similares a las suyas. La restante, la dejó reposar sobre el cuerpo de Moris. - Descansa en paz, compañero... - Susurró, en un tono más débil de lo normal.
