Realidad del Puerto | Aventura Tier 1 | P.A
#8

La noche parecía no terminar jamás, Caminé sola por el muelle mientras el sonido del mar golpeaba constantemente contra los pilares de madera, dejando que mis pasos fueran lo único que rompiera aquella calma incómoda. Durante horas no encontré más que silencio absoluto, ¿Quienes eran los ladrones? ¿Acaso será un falso rumor?, descarte la idea de inmediato pues por algo estaba aquí. Seguí caminando con la esperanza de escuchar o ver algo, mis sentidos estaban atentos ante cualquier situación, Fue entonces escuché risas, risas infantiles, ante aquella soledad y silencio solo pude sentir como un escalofrío recorría mi cuerpo de pie a cabeza –Fantasma— susurre pero al mismo tiempo sacudí la cabeza para descartar esa idea, a pesar de todo podía escuchar unos susurros, como ratones o algo así.

Al girarme pude observar unas silueta detrás de unas cajas, reconocí casi de inmediato  a los infantes que se encontraban asechando, me giré de inmediato para que no se dieran cuenta que los había visto, mientras llevaba una mano a mi cuello comencé a reírme por bajo –Jajaja..estoy hijos de la chingada…– de pronto todo comenzaba a cuadrar, los niños también estaban entre los sospechosos pero aun asi no los tome en serio, el juego superó la realidad y debía aceptarlo, esta vez…se la jugaron, una obra maestra totalmente, pero toda causa tiene su efecto. Dejando que actuarán como quisieran, debía lograr que bajaran la guardia para saber cuál era su objetivo. Cuando estaba fuera de la vista de los infantes no dude en ocultarme de manera que pensaran que me había ido hacia otro lugar. Ninguno notó mi presencia mientras ellos abandonaban el muelle y avanzaban hacia la arena húmeda que conducía directamente a los manglares –Astutos…– murmure cuando entendí por qué nadie sospechaba de los niños ellos eran capaces de esconderse en espacios donde un adulto jamás podría entrar sin hacer ruido o levantar sospechas inmediatas.

Continué siguiéndolos entre ramas, barro y raíces mientras ellos avanzaban sin mirar atrás, convencidos de que una vez más habían logrado escapar. La luna apenas atravesaba el espeso bosque de manglares y aun así conseguí mantenerlos siempre a la vista hasta llegar a una pequeña choza improvisada con hojas de palma y troncos mal acomodados. Sobre ella ondeaba una bandera negra ridículamente mal pintada que intentaba imitar a los grandes piratas de los cuentos. Desde la entrada pude observar cajas, herramientas, sacos y distintos objetos amontonados alrededor del escondite. Todo lo reportado como robado estaba allí. Sentí una mezcla extraña entre alivio y agotamiento al descubrir que el supuesto grupo criminal que mantenía en tensión al puerto entero no eran más que niños jugando demasiado lejos de los límites permitidos por la realidad.

Cuando llegaron al punto de encuentro, sonreí al ver su guarida improvisada, rei por bajo sin que ellos lo notaran, cuando finalmente bajaron la guardia decidí salir de las sombras lentamente para que pudieran verme con claridad –Vaya vaya…realmente son piratas– El susto fue inmediato, Algunos retrocedieron y otros se quedaron inmóviles observándome como si realmente fuera el enemigo final de su aventura imaginaria, me estaba conteniendo la risa mientras me cruzaba de brazos y los observé durante unos segundos antes de hablarles con firmeza —¿Así que ustedes son los grandes piratas que tienen al puerto entero sin dormir?... Qué decepción…– Dejé que el silencio los aplastara antes de continuar, ahora debía darle su regaño —Escúchenme bien. Ser pirata no es ponerse un parche y correr riéndose por la noche. Los verdaderos piratas destruyen hogares, provocan guerras y hacen sufrir a personas inocentes, nadie se excluye de esta norma– Señalé entonces todas las cajas amontonadas alrededor de la choza improvisada —Cada cosa que robaron le pertenece a alguien que pasó horas trabajando bajo el sol para conseguirla, y ustedes ni siquiera robaron a desconocidos… Le robaron a sus propias familias, a sus padres– Suspiré con cansancio mientras los veía bajar lentamente la cabeza, parecian que no habían entendido la gravedad del asunto hasta ahora —Los marines no jugamos a ser héroes. Protegemos a las personas para que puedan vivir tranquilas. Esa es la diferencia entre los piratas y los marines, ¿Matarían a su familia? ¿Robarian a los ancianos? ¿Estan dispuesto a huir de la libertad?– Cada pregunta era una sentencia más clara.

Aun así, seguían siendo niños. Lo comprendí al ver cómo algunos intentaban contener la risa nerviosa mientras otros discutían entre ellos intentando culparse mutuamente por la idea del escondite. Sus caras llenas de barro y sus intentos fallidos de parecer peligrosos terminaron agotando mi paciencia más rápido de lo esperado. Negué lentamente con la cabeza antes de acercarme nuevamente a ellos. —Hoy solo fueron cajas y herramientas… pero mañana alguien podría salir herido por culpa de un juego –  A pesar de todo, terminé dejando escapar una pequeña risa cansada mientras observaba aquella absurda choza — Aunque debo admitir algo… su escondite era bastante bueno – extendiendo mi mano hacia el que parecía ser el líder, acaricie su cabeza mientras dibujaba una sonrisa siniestra –Por lo tanto…deberán recibir un castigo – Tomé unas cuerdas abandonadas cerca de la choza antes de acercarme nuevamente a ellos. Sin hacerles tanto daño, los até cuidadosamente por el torso y los brazos para luego dejarlos colgando de un árbol resistente cerca del campamento improvisado – Estarán aquí hasta el amanecer – técnicamente estaban a 4 metros sobre el suelo.

Cuando el tiempo transcurrió y el amanecer comenzó a teñir el horizonte sobre el mar, los baje del árbol y aún atados, los lleve al puerto en donde sus padres esperaban preocupados, No dude en explicar toda la situación a las familias y luego los guiaria personalmente hasta el escondite oculto entre los manglares. Comprendí que aquella noche había sido mucho más absurda de lo que cualquiera hubiera imaginado al principio. La realidad del puerto sin duda era compleja entre la diversión para los niños y el estrés de  los adultos, ¿Como será su dinámica a partir de ahora? sin duda cambiaría. Regresando al cuartel con mi sombrilla en mano me encontre con algunos niños que jugaban a ser marines desde temprano, seguramente estaban de camino a la escuela, no dude en regalarles dinero para que compraran algo delicioso en la merienda, simplemente porque jugaban a ser del mejor lado. Continuando con mi camino, al llegar al cuartel me regañaron por llegar solamente en ropa interior ¿En que momento lo perdi?, quien sabe, seguramente de camino hacia aqui. Suspirando levemente, debia hacer el reporte de lo que paso en el puerto y con ello podria descansar finalmente.

Resumen
Pensamiento • Dialogo • Cronologia
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RE: Realidad del Puerto | Aventura Tier 1 | P.A - por Kagura - 20-05-2026, 06:52 AM

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