Lo vi bajar el arma lentamente, el temblor en sus manos lo delató más de lo que sus palabras podrían expresar. No me moví, no interrumpí, simplemente dejé que hablara hasta el final mientras sus excusas giraban entre la necesidad y el miedo, su motivación parecía ser sincera pero sus acciones no, El silencio entre nosotros no era vacío, era una lectura constante de cada gesto, cada pausa, cada respiración forzada. Analicé el entorno en el cual nos encontrábamos, y recordé las cajas, los barriles y también la tensión de su grupo al estar descansando, Todo podía ser verdad… o quizás una excusa desesperada pero bien construida.
Cuando terminó de hablar lo observé unos segundos más de lo necesario para analizar todo su comportamiento, fruncí el ceño antes de responderle midiendo el peso real de lo que acababa de escuchar – Ya he escuchado suficiente…basta de las excusas – dije con absoluta calma tras cruzarme de brazos, sin elevar la voz di un paso lento hacia adelante lo justo para marcar presencia sin necesidad de amenaza, La diferencia entre verdad y miedo no siempre es clara, pero siempre deja rastros.
Puedo aceptar que no haya querido causar daño...pero aun así intentaron atacarme simplemente por estar en ropa interior – Fulminandole con la mirada, no dejaría que me menosprecie solo por ser mujer –¿Quién soy yo?, para ti soy la ley…Soy Kagura de la Marine…mas te vale nunca olvidarlo– Apuntando con el pulgar continué sin apartar la mirada de ese sujeto –Ahora bien, nada de esto cambia el hecho de que este lugar no puede ser habitado, si no poseen los permisos correspondiente es totalmente prohibido– Hice una pausa para que pudiera comprender mis palabras, suficiente para que el silencio se asentara como una sentencia implícita, las reglas no desaparecen solo porque alguien esté desesperado, No había juicio en mis palabras, solo claridad absoluta.
Observé su reacción con atención, sin prisa, como si cada segundo pudiera revelar algo más de lo que intentaba ocultar. Su postura seguía tensa atrapado entre la necesidad de defenderse y el miedo a las consecuencias por sus actos–Voy a ser directa contigo– dije finalmente mientras soltaba un suspiro pesado –Tienen veinticuatro horas para desalojar este lugar – No levanté la voz, no hacía falta de ofenderle más, la golpiza era más que suficiente…–Si quieren trabajar en la mina, deberán hacerlo de la única forma que se debe hacer…de manera legal, con una solicitud y bajo supervisión-- Si las cosas fueran distintas, no estaría en este lugar con estas ratas, pero debia ofrecerles una oportunidad.
Antes de aflojar apenas la postura, sin perder autoridad en mi mirada, no dude en apuntarle directo a la cara – No te confundas – añadí en un tono afilado – Simplemente seguiré lo que dicta la justicia -- Giré ligeramente el cuerpo para ahora comenzar a caminar hacia la salida sin bajar la guardia, me quede a su costado sin mirarle, aferrandome al mango de la sombrilla –Veinticuatro horas para abandonar este lugar, el tiempo corre a partir de ahora – Volviendo a repetir aquellas palabras gire el rostro para mirarle directo a los ojos, sonriendo de lado le volveria hacer entender quien era –Mañana no estaré sola…eso quiere decir…que vendre con mas personas y creeme...la paliza sera peor– dejando las cartas sobre la mesa, avanzaria de nuevo dejando a todos esos hombres en el fondo, la trayectoria de regreso me parecia mas ¿serena?, quizás porque ahora sabía dónde pisaba. De regreso volvería a revisar las cajas y barriles, al confirmar su interior no tenia ams que hacer, simplemente regresar al cuartel y levantar los reportes correspondiente, bueno, ese era mi plan final.
Cuando terminó de hablar lo observé unos segundos más de lo necesario para analizar todo su comportamiento, fruncí el ceño antes de responderle midiendo el peso real de lo que acababa de escuchar – Ya he escuchado suficiente…basta de las excusas – dije con absoluta calma tras cruzarme de brazos, sin elevar la voz di un paso lento hacia adelante lo justo para marcar presencia sin necesidad de amenaza, La diferencia entre verdad y miedo no siempre es clara, pero siempre deja rastros.
Puedo aceptar que no haya querido causar daño...pero aun así intentaron atacarme simplemente por estar en ropa interior – Fulminandole con la mirada, no dejaría que me menosprecie solo por ser mujer –¿Quién soy yo?, para ti soy la ley…Soy Kagura de la Marine…mas te vale nunca olvidarlo– Apuntando con el pulgar continué sin apartar la mirada de ese sujeto –Ahora bien, nada de esto cambia el hecho de que este lugar no puede ser habitado, si no poseen los permisos correspondiente es totalmente prohibido– Hice una pausa para que pudiera comprender mis palabras, suficiente para que el silencio se asentara como una sentencia implícita, las reglas no desaparecen solo porque alguien esté desesperado, No había juicio en mis palabras, solo claridad absoluta.
Observé su reacción con atención, sin prisa, como si cada segundo pudiera revelar algo más de lo que intentaba ocultar. Su postura seguía tensa atrapado entre la necesidad de defenderse y el miedo a las consecuencias por sus actos–Voy a ser directa contigo– dije finalmente mientras soltaba un suspiro pesado –Tienen veinticuatro horas para desalojar este lugar – No levanté la voz, no hacía falta de ofenderle más, la golpiza era más que suficiente…–Si quieren trabajar en la mina, deberán hacerlo de la única forma que se debe hacer…de manera legal, con una solicitud y bajo supervisión-- Si las cosas fueran distintas, no estaría en este lugar con estas ratas, pero debia ofrecerles una oportunidad.
Antes de aflojar apenas la postura, sin perder autoridad en mi mirada, no dude en apuntarle directo a la cara – No te confundas – añadí en un tono afilado – Simplemente seguiré lo que dicta la justicia -- Giré ligeramente el cuerpo para ahora comenzar a caminar hacia la salida sin bajar la guardia, me quede a su costado sin mirarle, aferrandome al mango de la sombrilla –Veinticuatro horas para abandonar este lugar, el tiempo corre a partir de ahora – Volviendo a repetir aquellas palabras gire el rostro para mirarle directo a los ojos, sonriendo de lado le volveria hacer entender quien era –Mañana no estaré sola…eso quiere decir…que vendre con mas personas y creeme...la paliza sera peor– dejando las cartas sobre la mesa, avanzaria de nuevo dejando a todos esos hombres en el fondo, la trayectoria de regreso me parecia mas ¿serena?, quizás porque ahora sabía dónde pisaba. De regreso volvería a revisar las cajas y barriles, al confirmar su interior no tenia ams que hacer, simplemente regresar al cuartel y levantar los reportes correspondiente, bueno, ese era mi plan final.
Resumen

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