20-05-2026, 09:51 PM
9 de invierno - año 17
— ¿Que el tonto de mi cocinero qué? Pero si él está… — A dos metros de él. Kiyosho solo procede a rascarse la cabeza. — ¿Qué clase de tonta broma será esta? Bueno, quizás pueda conseguir algo y pasar el rato. — Pues lleva un par de día bastante aburridos, además de que ya ha terminado con la limpieza diaria del barco. Podemos decir que tiene unas cuantas horas libres en las que no debe rendirle cuentas a nadie. — Saldré a un paseo. Nos vemos más tarde. — Es lo último que escuchan sus compañeros antes de que el médico se retire a la supuesta reunión de rescate. Entre lo que más destaca al verlo es el rifle en su espalda y el largo chaquetón oscuro que viste, el cual se extiende hasta casi sus tobillos.
La playa resulta ser el lugar de encuentro, topándose con dos tipos bastante feos. Uno pensaría que mostrarían educación y saludarían, pero ninguno abre la boca. Pareciera que tienen la instrucción de no decir absolutamente nada, o quizás simplemente son mudos. Hasta ahora, no ha encontrado a nadie con esa condición en las islas del Grand Line, pero como bien dicen, siempre hay una primera vez. — Solo espero que hayan limpiado perfectamente el bote, tontos. — Como es habitual, los insulta nada más llegar. Procede a seguir de largo y, antes de que los otros dos aborden, se toma dos minutos para sacar su pequeño equipo de limpieza desde los bolsillos interiores. No se detiene hasta que la madera brilla de lo pulcra que está. — Listo, pueden proceder. — Porque claro, ellos serán los encargados de cansarse moviendo el bote. Él no piensa ayudarlos en absolutamente nada.
Más pronto que tarde llega hasta el barco cuya apariencia sí llama su atención. Le gusta, aunque opina que le falta algo de clase. A la hora de subir, en vez de sujetar una sucia escalera de cuerdas, usa su capacidad física para saltar y llegar a bordo (máximo 10 metros de salto), topándose con el resto de integrantes de esta tripulación. Pareciese que todos tienen una apariencia peculiar, ¿será una tripulación de raritos? Aunque él teniendo a Uker y Eros como compañeros tampoco es que pueda hablar así de otros. — ¿Llevarnos bien? ¿De qué estás hablando, tonto? — Y ahí vamos, ni un poco de cortesía de parte de un tipo que fue educado de la mejor forma posible. La realidad es que no se trata de que quiera insultarlos de por sí, sino que simplemente le sale de forma natural. — Yo a ti no te admiro. — Aquí va de nuevo el hombre más sincero del planeta.
El que más capta su atención es el mink… ¿Será el momento en que diga otro de sus comentarios? ¿O lo mejor es que sea precavido para que estos tipos, que lo superan en número tal como acostumbran a hacer en islas como Little Garden, no le hagan daño? Absolutamente todos sabemos la respuesta. — ¿Y tú por qué me apuntas? ¿Acaso eres fan de Varo Ganchin con esa apariencia? Al menos él sí sabe sostener un arma, tonto. — Lo que sigue es lo que todos esperamos. No son muy amables con él. Le quitan su equipo, el cual no es mucho. Luego de semejante carta, no esperaba necesitar demasiado equipamiento para este pequeño juego. Por tanto, solo le son sustraídos su rifle, una pistola que guardaba en el costado izquierdo de su cintura, y un cartucho de munición normal que tiene en el bolsillo trasero. Sobre qué munición tienen las armas quedará en secreto por ahora, y no parece que los piratas feos tengan intenciones de descubrirlo.
El tiempo pasa y Kiyoshi se encuentra sentado tranquilamente dentro de la suelda. Eso sí, insultó todo lo necesario para que le permitieran quedarse con su equipo de limpieza, procediendo a desinfectar todo dentro de esos barrotes. Curiosamente, se concentró bastante en la charla con el Bucanero. — Te seré sincero, tonto. — ¿Y cuándo no lo es? — Me parecen muy estúpidas las personas que han encontrado el amor y siguen arriesgando su vida sobre un barco? Establézcanse en una buena isla, háganse chequeos médicos regularmente y disfruten su vida en paz. — La charla pudo seguir, pero tiene que llegar el rubio a interrumpirlos. Y es que los rubios siempre molestan, para qué nos vamos a engañar.
Espera, espera. — ¿Rata gigante? — No, no, este tonto no se habrá a atrevido a hacerlo, ¿verdad? — No te refieres a Varo Ganchin, ¿cierto? — Es que sí lo está haciendo. Listo, se acaba de ganar un enemigo mortal. — Llegas a molestar a Varo Ganchin y te volaré la cabeza, que te quede claro. — Menos mal se fue, porque si no… Y el que no la cuenta es el enamorado, quien al fin sucumbe al alcohol y cae de lleno al suelo. Kiyoshi le da unas pequeñas patadas en las costillas para ver si reacciona, pero nada. — Ni Eros se emborracha de esta forma. — Lo positivo para el médico son las llaves que quedan a su disposición, las que toma como si nada y abre la puerta de la celda, pudiendo escapar al fin. Por si acaso, cierra la misma con llave para que el bucanero, al despertar, no pueda huir. Claro, quizás tiene la fuerza para derribar todo, pero eso Kiyoshi no lo sabe.
— Bien, al rubio lo cago a tiros. Insultó a Varo Ganchin. Ese será mi pago de hoy. — Pero para lograr eso, necesita sus armas, porque a los puños se cae a pedazos. Si bien esta tripulación está demostrando no poseer demasiada capacidad intelectual, subestimarlos en una pelea puede ser un error garrafal. No cualquier pirata llega hasta Jaya, muchos pueden haberse quedado estancados en islas anteriores por no poseer la capacidad de seguir adelante.
No muchos pasos por el pasillo le demandan hasta dar con una puerta. ¿Qué habrá detrás? No lo sabe, pero descubrirlo suena interesante. No pudo ver mucho cuando lo trajeron porque estuvo peleando por el tema de sus implementos de limpieza, pero sí se percató de que no hay más celdas.
Gira la perilla y, para su sorpresa, no está cerrada. Aquí es importante aclarar que tiene guantes puestos, por lo que no toca la sucia perilla con los dedos desnudos. En el interior, se encuentra el Varo Ganchin Fruna, no poniendo atención a nada más que su propia actividad. Incluso parece tener audífonos. Kiyoshi ve a un costado, apoyados en una pared, sus armas. Guarda la pistola y el cartucho de munición donde los tenía inicialmente, y toma su precioso rifle, el cual mueve con maestría para golpear los audífonos de Varo Fruna y quitárselos, permitiendo aquí que se entere que alguien ha entrado a su cuarto mientras él ni se entera. — Mira, tonto, será mejor que pienses muy bien en lo que harás y dirás, porque de lo contrario, te volaré la cabeza. No estoy jugando. — Y si no le cree, que se lo pregunte a Fígaro Jack en el Más Allá.
Contenido Oculto
— No tengo nada en tu contra, solo te apunto porque tú lo hiciste primero. Debo decirte que el grandote de tu amigo está sufriendo un coma etílico en la celda. Puedo llevarte a que lo ayudes, pero solo si cooperas y no intentas nada tonto. Parecía un buen tipo, enamorado, así que no vale la pena que muera solo por no saber controlar las copas que ingiere.
Lávense las manos
![[Imagen: u2oxCl9.png]](https://i.imgur.com/u2oxCl9.png)
Hablo | Pienso
