21-05-2026, 10:25 AM
Sentí cómo si mi estómago se girase dentro de mi cuerpo al oír a Kiyoshi. ¿Tan grave era aquello que había aquejado a Eros? Si la alternativa a ver morir a nuestro capitán era enfrentarse a una banda pirata, estaba dispuesto a tomarla, sin ninguna duda. Lástima que, por mi reacción, mis compañeros pudiesen pensar que mi cobardía era mayor que mi afecto hacia el capitán. O hacia cualquiera de ellos. Por aquel entonces, esa tripulación era lo más parecido a una familia que había tenido desde hacía años y estaba decidido a hacer cualquier cosa para protegerlos, aunque eso supusiera enfrentarse con el mismísimo Hades.
Alargué la mano con el último pedazo de sándwich hasta el hombro de Uker para ofrecérselo a Musashi. Ya no tenía hambre. Continué escuchando a mis compañeros. La determinación que emanaba de sus palabras hacía ver que estaban convencidos de superar aquello que enfrentasen, cualquier cosa. Era algo que me daba cierta envidia, pues, sin poder evitarlo, mi primera reacción era siempre la del temor. Me había preocupado en exceso porque nombrasen a una tripulación pirata. ¿Acaso no éramos nosotros también una banda temible? Incluso me había preocupado al oírles hablar de aquel sujeto, Jin. No debería temer a alguien solo porque no conozca su nombre, por mucho que trabajase para Sohem... ¿¡Sohem?! ¿El famoso antiguo cazador de piratas? ¿Sería que acaso ese hombre también se dedicaba a cobrar recompensas? Solo esperaba que aquel acercamiento no fuese una trampa para acabar entregándonos a la marina. Aunque parecía que El afamado Sohem había cambiado de profesión; lo último que leí sobre él era que había tomado el mano de una poderosa entidad bancaria. Además, las palabras de Kiyoshi sobre que había ayudado a Uker en el pasado me hicieron sentir más tranquilo. El doctor parecía seguro de que no se trataba de enemigos.
Alargué la mano con el último pedazo de sándwich hasta el hombro de Uker para ofrecérselo a Musashi. Ya no tenía hambre. Continué escuchando a mis compañeros. La determinación que emanaba de sus palabras hacía ver que estaban convencidos de superar aquello que enfrentasen, cualquier cosa. Era algo que me daba cierta envidia, pues, sin poder evitarlo, mi primera reacción era siempre la del temor. Me había preocupado en exceso porque nombrasen a una tripulación pirata. ¿Acaso no éramos nosotros también una banda temible? Incluso me había preocupado al oírles hablar de aquel sujeto, Jin. No debería temer a alguien solo porque no conozca su nombre, por mucho que trabajase para Sohem... ¿¡Sohem?! ¿El famoso antiguo cazador de piratas? ¿Sería que acaso ese hombre también se dedicaba a cobrar recompensas? Solo esperaba que aquel acercamiento no fuese una trampa para acabar entregándonos a la marina. Aunque parecía que El afamado Sohem había cambiado de profesión; lo último que leí sobre él era que había tomado el mano de una poderosa entidad bancaria. Además, las palabras de Kiyoshi sobre que había ayudado a Uker en el pasado me hicieron sentir más tranquilo. El doctor parecía seguro de que no se trataba de enemigos.
—Descuida, Kiyoshi —dije agitando mi mano de manera desinteresada—. Ya sabes que no soy de la clase de tipos que dispara y después pregunta. Además, no podría atacarlo ni queriendo. Ni siquiera sé cómo es.
El resto de lo que dijo el doctor me pareció correcto. Si nos atacaba, tendría que enfrentarlo. Seguramente después de huir e intentar esconderme. Desde las sombras siempre he sabido mejor como defenderme. Oculto, lejos de la vista del enemigo.
—¿Qué es eso de que pudo saber dónde estabas sin verte? ¿Acaso uno ya no va a poder estar tranquilo ni entre las sombras?
Porque ese era uno de mis mayores temores: no poder pasar desapercibido. Si bien esos dichosos carteles me habían puesto un foco encima, siempre había podido usar mis habilidades para no estar tan a la vista. Alguna que otra vez me habían reconocido en alguna taberna, pero por lo general siempre podía encontrar las maneras para doblar la esquina y desaparecer. Con ese nuevo poder, el Haki, parecía que eso iba a dejar de ser posible.
—El Haki... —susurré casi para mi mismo, mi mirada hacia el suelo, distante. Apreté los puños hasta que mis nudillos palidecieron.
—¿Qué es eso de que pudo saber dónde estabas sin verte? ¿Acaso uno ya no va a poder estar tranquilo ni entre las sombras?
Porque ese era uno de mis mayores temores: no poder pasar desapercibido. Si bien esos dichosos carteles me habían puesto un foco encima, siempre había podido usar mis habilidades para no estar tan a la vista. Alguna que otra vez me habían reconocido en alguna taberna, pero por lo general siempre podía encontrar las maneras para doblar la esquina y desaparecer. Con ese nuevo poder, el Haki, parecía que eso iba a dejar de ser posible.
—El Haki... —susurré casi para mi mismo, mi mirada hacia el suelo, distante. Apreté los puños hasta que mis nudillos palidecieron.
Mis gestos podrían malinterpretarse como un nuevo ataque de temor, pero nada más lejos de la realidad. Mi foco ahora estaba en aquel nuevo poder. En la investigación que debía hacer para obtener nueva información para mis compañeros. Parecía un poder temible, no cabe duda. Sin embargo, también era algo que llevaría el poder de mis compañeros a un nuevo nivel. ¿Qué sería capaz de hacer un gran tirador que podía ver cualquier cosa? ¿Cómo mejoraría la precisión de los cortes de un espadachín con visión mejorada? ¿Y qué habría de decir sobre el capitán recuperando la vista aún estando transformado?
Miré de nuevo al capitán, con un nuevo halo de determinación en mis ojos.
—No se mucho acerca de lo necesario para continuar nuestro camino. La gente cuenta historias sobre unas corrientes marinas algo especiales. También hay leyendas sobre tormentas terribles que hacen desparecer los barcos. Puede que ambas cosas estén relacionadas. Yo me encargo de investigar sobre eso. Tenemos que estar preparados para todo. Y más si estáis tan dispuestos a marcar territorio —dije acompañándolo con una sonrisa de medio lado.
Tras un tiempo sin saber qué podía aportar yo a nuestra tripulación, al fin había encontrado un objetivo. Uno que, además, me permitiría sacar provecho a mi pasatiempo favorito; pasaría horas investigando en los libros acerca del clima de esta isla y lo necesario para avanzar. Y también estaba dispuesto a encontrar más información sobre aquel extraño poder. Pero también haría alguna investigación sobre el terreno, algo que tenía dejado de lado. ¿Qué clase de explorador estaba siendo? Pensaba recorrer cada rincón de la ciudad, no, de la isla, para indagar lo que fuera necesario. Ya podía ser de utilidad. Al fin, tenía una misión.
Miré de nuevo al capitán, con un nuevo halo de determinación en mis ojos.
—No se mucho acerca de lo necesario para continuar nuestro camino. La gente cuenta historias sobre unas corrientes marinas algo especiales. También hay leyendas sobre tormentas terribles que hacen desparecer los barcos. Puede que ambas cosas estén relacionadas. Yo me encargo de investigar sobre eso. Tenemos que estar preparados para todo. Y más si estáis tan dispuestos a marcar territorio —dije acompañándolo con una sonrisa de medio lado.
Tras un tiempo sin saber qué podía aportar yo a nuestra tripulación, al fin había encontrado un objetivo. Uno que, además, me permitiría sacar provecho a mi pasatiempo favorito; pasaría horas investigando en los libros acerca del clima de esta isla y lo necesario para avanzar. Y también estaba dispuesto a encontrar más información sobre aquel extraño poder. Pero también haría alguna investigación sobre el terreno, algo que tenía dejado de lado. ¿Qué clase de explorador estaba siendo? Pensaba recorrer cada rincón de la ciudad, no, de la isla, para indagar lo que fuera necesario. Ya podía ser de utilidad. Al fin, tenía una misión.
