21-05-2026, 03:42 PM
Era como si, años y años de construcción de “algo” se derrumbaran, una gran nube pesaba sobre la cabeza del gigante, aquel nubarrón era negro y tronaba con furia, realmente le cegaba… los veinticinco metros de alto de aquel monstruo habían caído como costal de papas a la “llanura” por qué “bosque” ya seria complicado llamarle después de que el gigante cambiara totalmente el paisaje.
Aquel por la pena seguiría acostado, pensativo pues entendía lo que había hecho y debido a esto, consideraba que no podría dialogar o, aunque sea expresar lo que sentía, era una encrucijada y el gigante estaba en medio de todo lo que pasaba en el espacio.
Suspiraría tan fuerte que se escucharía su decepción saliendo de sus agujeros nasales, ya estaría armado con sus herramientas y solo quedaría que se le diera inicio… pero, ahí estaría Miyori se escuchaba acercarse, realmente todo se silenció muy fuerte después del alboroto del monstruo, el chico giraría el rostro para mirarla… no sería una sorpresa que sus ojos brillantes reflejaran un brillo que no era normal en una mirada… aja, eran lagrimas que aún no se acumulaban solo era el reflejo de la tristeza que sentía y en esa mirada, cruzaría Miyori la suya… igual, con un brillo grande que definitivamente significaba lo que significaba, Alex la había cagado.
La chica, medio entre lo que quería hacer y aquellas ruinas, parecía que deseaba deliberadamente estorbar ¿Por qué? ¿no era algo que era importante para ella? el chico consideraba reincorporarse puesto que era vital para poder concretar lo que quería, pero ella… era firme, era completamente difícil de ignorar en cuanto al mensaje… básicamente era “NO”, Alex titubeo, pero debía mostrar valor así que siguió ordenes, se acercó con el rostro un poco… la chica levantaría el pulgar y señalizaría quizá que todo estaba bien, que algo estaba bien, que … eso estaba bien, no podría terminar de cuadrar ideas pero de nuevo... Miyori, era la que planteaba la situación y a Alex le tocaría seguirla, pero esta vez se llevaría las manos al mentón, solo la derecha a donde se supone que debería tener barba y la contraria a sostener el codo contrario.
La otra solicitaba que se sentara, pero Alex negaría… era todo, era suficiente, el chico haría lo que quería… se reincorporo, parecería que había aceptado “sentarse” por qué así lo hizo, pero no estaba satisfecho así que cuando Miyori termino su desplante e intentaría ponerse de pie… habría un gigante que ya tendría sus garras sobre ella, como pinzas que atrapan la ropa, como dientes de una madre que apresan a su minino, aquellos dedos del gigante tomarían a la chica de los pliegues de su ropa y cuello, seria cómico y totalmente seguro, seria como que si Miyori “segundos después al levantarse” se levantase… y levantase y levantase ¿hasta donde se levantaría? Hasta la palma de Alex, donde seria depositada con tranquilidad.
¿De pie no? Era la idea de la chica, ahora con ella en la palma de su mano como aquella épica de Buda, Alex se levantaría, primero grandes troncos, luego copas y al final… una vista total a todo el bosque y quizá a lo lejos de la isla, esa era la vista del monstruo de veinticinco metros, era como básicamente el veía la vida y ahí, mientras el viento que sin ninguna restricción soplaba amable en sus rostros, estaría estático.
Miyori…. Ryuu.
Aquel por la pena seguiría acostado, pensativo pues entendía lo que había hecho y debido a esto, consideraba que no podría dialogar o, aunque sea expresar lo que sentía, era una encrucijada y el gigante estaba en medio de todo lo que pasaba en el espacio.
Suspiraría tan fuerte que se escucharía su decepción saliendo de sus agujeros nasales, ya estaría armado con sus herramientas y solo quedaría que se le diera inicio… pero, ahí estaría Miyori se escuchaba acercarse, realmente todo se silenció muy fuerte después del alboroto del monstruo, el chico giraría el rostro para mirarla… no sería una sorpresa que sus ojos brillantes reflejaran un brillo que no era normal en una mirada… aja, eran lagrimas que aún no se acumulaban solo era el reflejo de la tristeza que sentía y en esa mirada, cruzaría Miyori la suya… igual, con un brillo grande que definitivamente significaba lo que significaba, Alex la había cagado.
La chica, medio entre lo que quería hacer y aquellas ruinas, parecía que deseaba deliberadamente estorbar ¿Por qué? ¿no era algo que era importante para ella? el chico consideraba reincorporarse puesto que era vital para poder concretar lo que quería, pero ella… era firme, era completamente difícil de ignorar en cuanto al mensaje… básicamente era “NO”, Alex titubeo, pero debía mostrar valor así que siguió ordenes, se acercó con el rostro un poco… la chica levantaría el pulgar y señalizaría quizá que todo estaba bien, que algo estaba bien, que … eso estaba bien, no podría terminar de cuadrar ideas pero de nuevo... Miyori, era la que planteaba la situación y a Alex le tocaría seguirla, pero esta vez se llevaría las manos al mentón, solo la derecha a donde se supone que debería tener barba y la contraria a sostener el codo contrario.
La otra solicitaba que se sentara, pero Alex negaría… era todo, era suficiente, el chico haría lo que quería… se reincorporo, parecería que había aceptado “sentarse” por qué así lo hizo, pero no estaba satisfecho así que cuando Miyori termino su desplante e intentaría ponerse de pie… habría un gigante que ya tendría sus garras sobre ella, como pinzas que atrapan la ropa, como dientes de una madre que apresan a su minino, aquellos dedos del gigante tomarían a la chica de los pliegues de su ropa y cuello, seria cómico y totalmente seguro, seria como que si Miyori “segundos después al levantarse” se levantase… y levantase y levantase ¿hasta donde se levantaría? Hasta la palma de Alex, donde seria depositada con tranquilidad.
¿De pie no? Era la idea de la chica, ahora con ella en la palma de su mano como aquella épica de Buda, Alex se levantaría, primero grandes troncos, luego copas y al final… una vista total a todo el bosque y quizá a lo lejos de la isla, esa era la vista del monstruo de veinticinco metros, era como básicamente el veía la vida y ahí, mientras el viento que sin ninguna restricción soplaba amable en sus rostros, estaría estático.
Miyori…. Ryuu.
Resumen
