21-05-2026, 10:03 PM
(Última modificación: 22-05-2026, 10:12 AM por Triana Tempesta.)
No me importaba lo que dijera. Nos habíamos adentrado en su terreno, dirigiéndonos claramente a una trampa, así que qué menos que estuviese preparado para derrotarnos de un golpe, aunque fuese usando trucos sucios. Todavía seguía mareada y sin poder concentrarme, y estaba segura de que eso no se debía a los golpes que había recibido. Que pusiese las trampas y los robots que quisiera, al final íbamos a conseguir lo que habíamos venido buscando, porque, ahora mismo, era nuestro único propósito. Me agarró por la solapa de la chaqueta y no me inmuté. Me quedé mirándole, pensando en mis posibilidades, que eran prácticamente nulas. Aunque fuese en vano, continuaría oponiendo resistencia. Si quería sacarme de allí, sería inconsciente. Mis músculos se tensaron, estaba lista para actuar cuando, de repente, el sonido de una alarma acompañado de un parpadeo rojizo puso en alerta al robot. No pude evitar sonreir ampliamente. Ya venían.
Al parecer, el que había escapado era a quien el doctor llamaba “J26”. Me había percatado de que utilizaba nuestras iniciales y lo que parecía ser nuestra edad, así que la que había conseguido escapar tenía que ser Jolyne. Aquello me hizo más gracia aún. Esperaba que la hubiese liado parda y que los demás siguieran el mismo camino. El doctor pidió ver qué era lo que estaba ocurriendo y las numerosas pantallas que grababan todo lo que ocurría en el laboratorio comenzaron a reproducir un único vídeo en tamaño completo. En él se veía claramente un robot, que reconocí al instante, partido en dos y tirado en el suelo. No había ni rastro de nuestra tiradora. Aquello enfureció al robot de mi sala, que me lanzó hacia un lado. Mi cuerpo chocó contra la pared con fuerza, pero apenas sentí dolor, solo podía sonreír.
Sus órdenes fueron claras, que me quedase quieta, sin hacer absolutamente nada, mientras él hablaba con el cerebro. Parecía que Jolyne había escapado por el conducto de ventilación, pero eso habría sido fatal para ella por los gases que había en el interior. Otra opción era la que ellos plantearon, que continuase en la habitación. Jolyne era inteligente, aunque no sabía si tanto. Su siguiente movimiento fue el obvio, querer ver qué ocurría en las otras salas. Era el momento perfecto si quería actuar. No iba a tener otra oportunidad como esta. Pero cuando las estancias de los demás aparecieron en las pantallas mis ojos se fueron directos. Dieron por muertos a Kenzo y a Jolyne y mis dientes se apretaron. Más les valía que no tuviesen razón. Tobías continuaba en pie y Garnet… no sabía qué narices estaba haciendo, pero como se distrajese o hiciese alguna barbaridad con esa aberrante monstruosidad me iba a escuchar.
Mientras miraban las cámaras y se preparaban para sus siguientes movimientos supe que era el momento de actuar. No podía hacer nada contra el robot que tenía delante. Era una máquina de matar. Tampoco estaba segura de poder hacer algo contra el cerebro y, tal y como ya me había dicho, él, su cuerpo, o lo que fuera, se encontraba más abajo. No parecía mentir y no me parecía descabellado que este tipo hubiese tenido cuidado de no exponerse. Solo me quedaba una opción, intentar desconectarlo o distraerle para que volviese a olvidarse las otras salas. me puse en pie, todavía agarrando mis katanas y colocándolas en cruz. Me giré hacia la pared con la que había chocado, esa de la que provenían un sinfín de sonidos y lucecitas, y no lo dudé. No sabía qué era, pero si la reventaba seguro que algo importante me cargaba. Puede que las cámaras, o aquello que hacía hablar al cerebro. Tampoco sabía si era la causa por la cual no era capaz de concentrarme, pero, a la mínima que pudiese, volvería a activar mi haki de observación para ir a por todas —¡Trinidad! —grité mientras descruzaba las katanas. Odiaba esos pitiditos.
Al parecer, el que había escapado era a quien el doctor llamaba “J26”. Me había percatado de que utilizaba nuestras iniciales y lo que parecía ser nuestra edad, así que la que había conseguido escapar tenía que ser Jolyne. Aquello me hizo más gracia aún. Esperaba que la hubiese liado parda y que los demás siguieran el mismo camino. El doctor pidió ver qué era lo que estaba ocurriendo y las numerosas pantallas que grababan todo lo que ocurría en el laboratorio comenzaron a reproducir un único vídeo en tamaño completo. En él se veía claramente un robot, que reconocí al instante, partido en dos y tirado en el suelo. No había ni rastro de nuestra tiradora. Aquello enfureció al robot de mi sala, que me lanzó hacia un lado. Mi cuerpo chocó contra la pared con fuerza, pero apenas sentí dolor, solo podía sonreír.
Sus órdenes fueron claras, que me quedase quieta, sin hacer absolutamente nada, mientras él hablaba con el cerebro. Parecía que Jolyne había escapado por el conducto de ventilación, pero eso habría sido fatal para ella por los gases que había en el interior. Otra opción era la que ellos plantearon, que continuase en la habitación. Jolyne era inteligente, aunque no sabía si tanto. Su siguiente movimiento fue el obvio, querer ver qué ocurría en las otras salas. Era el momento perfecto si quería actuar. No iba a tener otra oportunidad como esta. Pero cuando las estancias de los demás aparecieron en las pantallas mis ojos se fueron directos. Dieron por muertos a Kenzo y a Jolyne y mis dientes se apretaron. Más les valía que no tuviesen razón. Tobías continuaba en pie y Garnet… no sabía qué narices estaba haciendo, pero como se distrajese o hiciese alguna barbaridad con esa aberrante monstruosidad me iba a escuchar.
Mientras miraban las cámaras y se preparaban para sus siguientes movimientos supe que era el momento de actuar. No podía hacer nada contra el robot que tenía delante. Era una máquina de matar. Tampoco estaba segura de poder hacer algo contra el cerebro y, tal y como ya me había dicho, él, su cuerpo, o lo que fuera, se encontraba más abajo. No parecía mentir y no me parecía descabellado que este tipo hubiese tenido cuidado de no exponerse. Solo me quedaba una opción, intentar desconectarlo o distraerle para que volviese a olvidarse las otras salas. me puse en pie, todavía agarrando mis katanas y colocándolas en cruz. Me giré hacia la pared con la que había chocado, esa de la que provenían un sinfín de sonidos y lucecitas, y no lo dudé. No sabía qué era, pero si la reventaba seguro que algo importante me cargaba. Puede que las cámaras, o aquello que hacía hablar al cerebro. Tampoco sabía si era la causa por la cual no era capaz de concentrarme, pero, a la mínima que pudiese, volvería a activar mi haki de observación para ir a por todas —¡Trinidad! —grité mientras descruzaba las katanas. Odiaba esos pitiditos.
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![[Imagen: 8Rsjucn.png]](https://imgur.com/8Rsjucn.png)
