22-05-2026, 08:49 AM
Sumida en mis pensamientos, observaba el cielo sereno mientras la luna derramaba un brillo plateado sobre los caminos vacíos. El sonido de la soledad se mezclaba delicadamente con el canto distante de algunos grillos que quizás estaban escondidos entre los arbustos húmedos. El viento nocturno acariciaba mi rostro y a su paso me hacía estremecer ligeramente. La humedad del sereno nocturno me obligó a estornudar varias veces, así que terminé hundiendo las manos dentro de mi abrigo dejando salir otro suspiro, jugando distraídamente con el talón de mis botas para entrar un poco en calor. Permanecí quieta unos segundos, contemplando aquella calma silenciosa que parecía ser interminable. Mientras las estrellas titilaban sobre mi cabeza —Creo que sería mejor regresar— murmuré finalmente, dejando escapar un suspiro resignado antes de dar media vuelta.
Cuando de pronto sentí un ligero escalofrío recorrer mi cuerpo, A la distancia podía escuchar unos pasos acercarse lentamente, haciendo eco contra el suelo húmedo e interrumpiendo aquella calma que de un instante a otro se volvió inquietante, Un ambiente totalmente pesado. El viento dejó de soplar y hasta los grillos parecieron guardar silencio, ¿Eso era una buena señal?, Mi respiración se tensó mientras observaba hacia delante, no me atrevía a girarme todavía. Entonces sucedió de pronto una melodía dramática comenzó a sonar de la nada, envolviendo el ambiente con una entrada exageradamente poética. Parpadeé confundida, Espera… ¿¡una banda sonora!? ¿Quién demonios entra acompañado de música épica?
Cuando de pronto sentí un ligero escalofrío recorrer mi cuerpo, A la distancia podía escuchar unos pasos acercarse lentamente, haciendo eco contra el suelo húmedo e interrumpiendo aquella calma que de un instante a otro se volvió inquietante, Un ambiente totalmente pesado. El viento dejó de soplar y hasta los grillos parecieron guardar silencio, ¿Eso era una buena señal?, Mi respiración se tensó mientras observaba hacia delante, no me atrevía a girarme todavía. Entonces sucedió de pronto una melodía dramática comenzó a sonar de la nada, envolviendo el ambiente con una entrada exageradamente poética. Parpadeé confundida, Espera… ¿¡una banda sonora!? ¿Quién demonios entra acompañado de música épica?
Cuando me giré para encontrarme con aquella silueta oculta entre la niebla, un recuerdo atravesó mi mente como un rayo. El día anterior había roto accidentalmente un florero en el cementerio tras visitar la tumba de mi madre. Mi corazón casi se detuvo de golpe ¿Acaso se trataba de un fantasma vengativo? —¡PERDÓOOON!— grité presa del pánico antes de echarme a correr sin mirar atrás.
Sin embargo, el movimiento brusco hizo que mi abrigo resbalara naturalmente de mis hombros, cayendo al suelo y dejando al descubierto mi cuerpo cubierto únicamente por ropa interior de tonos rosados. El aire helado golpeó mi piel haciéndome temblar casi al instante, al notar la terrible desgracia me detuve en seco mientras me giraba para contemplar la prenda—¡Ah… no, no, no!— murmuré horrorizada mientras regresaba apresuradamente para recogerlo.
Lo abracé contra mi pecho totalmente nerviosa y sin mas junté las manos como si estuviera a punto de decir una plegaria —Oh, santo sensei de la katana, protege a esta alma pura y libre de pecado… y castiga a los espíritus pervertidos que acechan en la oscuridad…— balbuceé diciendo toda clase de tonterías sin sentido pero no podia ordenar bien mis pensamientos, decía lo primero que venía a mi mente.Entonces, en medio de mi absurda plegaria, escuché finalmente una voz masculina llamarme por aquel peculiar apodo de compañera.
Cuando finalmente pude distinguir de quién se trataba entre la niebla, mis pensamientos quedaron en blanco por unos segundos. Era un hombre alto, de cuerpo increíblemente bien definido y una cabellera sedosa en tonos dorados que parecía brillar bajo la tenue luz nocturna. Sin embargo, mientras más se acercaba, más podía notar lo que claramente era su mejor cualidad, sus pectorales —Madre de Dios…— susurré para mí misma, completamente hipnotizada mientras llevaba una mano hacia mis labios, totalmente sorprendida.
Al quedar frente a mí me sentía totalmente presa de su presencia, realmente impone respeto, Me hizo una pregunta un tanto rara pero aun asi debia responder con sinceridad, comencé a agitar la mano frente a mi rostro como si fuera un tipo de abanico improvisado, intentando inútilmente calmar el rubor que invadía mis mejillas—De hecho, tengo mucho calor en estos momentos… señor tetón… digo… ¿Akira?— carraspeé rápidamente, intentando recuperar algo de dignidad antes de mirarlo directamente a los ojos con una sonrisa absurdamente nerviosa —Mi nombre es Kagura, Vine por algo de pan y leche, pero… por lo visto todas las tiendas cerraron…o quizas sea la hora jaja— expliqué lo evidente mientras soltaba una pequeña risa por lo bajo.
Mis ojos descendieron por un instante hacia su playera húmeda de sudor, suficiente para sacar conclusiones precipitadas —¿Regresa al cuartel?— pregunté inclinando apenas la cabeza, imaginando que seguramente volvía de realizar alguna actividad agotadora.
Sin embargo, el movimiento brusco hizo que mi abrigo resbalara naturalmente de mis hombros, cayendo al suelo y dejando al descubierto mi cuerpo cubierto únicamente por ropa interior de tonos rosados. El aire helado golpeó mi piel haciéndome temblar casi al instante, al notar la terrible desgracia me detuve en seco mientras me giraba para contemplar la prenda—¡Ah… no, no, no!— murmuré horrorizada mientras regresaba apresuradamente para recogerlo.
Lo abracé contra mi pecho totalmente nerviosa y sin mas junté las manos como si estuviera a punto de decir una plegaria —Oh, santo sensei de la katana, protege a esta alma pura y libre de pecado… y castiga a los espíritus pervertidos que acechan en la oscuridad…— balbuceé diciendo toda clase de tonterías sin sentido pero no podia ordenar bien mis pensamientos, decía lo primero que venía a mi mente.Entonces, en medio de mi absurda plegaria, escuché finalmente una voz masculina llamarme por aquel peculiar apodo de compañera.
Cuando finalmente pude distinguir de quién se trataba entre la niebla, mis pensamientos quedaron en blanco por unos segundos. Era un hombre alto, de cuerpo increíblemente bien definido y una cabellera sedosa en tonos dorados que parecía brillar bajo la tenue luz nocturna. Sin embargo, mientras más se acercaba, más podía notar lo que claramente era su mejor cualidad, sus pectorales —Madre de Dios…— susurré para mí misma, completamente hipnotizada mientras llevaba una mano hacia mis labios, totalmente sorprendida.
Al quedar frente a mí me sentía totalmente presa de su presencia, realmente impone respeto, Me hizo una pregunta un tanto rara pero aun asi debia responder con sinceridad, comencé a agitar la mano frente a mi rostro como si fuera un tipo de abanico improvisado, intentando inútilmente calmar el rubor que invadía mis mejillas—De hecho, tengo mucho calor en estos momentos… señor tetón… digo… ¿Akira?— carraspeé rápidamente, intentando recuperar algo de dignidad antes de mirarlo directamente a los ojos con una sonrisa absurdamente nerviosa —Mi nombre es Kagura, Vine por algo de pan y leche, pero… por lo visto todas las tiendas cerraron…o quizas sea la hora jaja— expliqué lo evidente mientras soltaba una pequeña risa por lo bajo.
Mis ojos descendieron por un instante hacia su playera húmeda de sudor, suficiente para sacar conclusiones precipitadas —¿Regresa al cuartel?— pregunté inclinando apenas la cabeza, imaginando que seguramente volvía de realizar alguna actividad agotadora.

![[Imagen: firmakagura.gif]](https://i.ibb.co/RpjVZL6m/firmakagura.gif)