23-05-2026, 03:57 AM
⌈ Día 62 del año 16
Primavera
con Somnus Aeternus ⌋
Una pequeña risilla se le escapó de los labios, una de una chica que estaba acostumbrada a mostrar sus encantos con el fin de sacar algún tipo de provecho de los demás. A Shirohime no le importaba qué o cómo lo pudiera llegar y tampoco se arrepentiría de su actuar; ella era de ese modo y no podría cambiar de parecer. Al actuar o comportarse de ese modo no pensó en nada, tuvo su mente en blanco, no estaba impulsada por nada más ni nada menos que un deseo infantil de jugar un poco: Nada más que eso. No había nada más debajo de la roca, siquiera un motivo ligeramente más importante o una ligera atracción real: Todo era un juego. A los hombres les gustaba ser tratados de esa forma por una chica tan linda y ella no era ni sería nadie para negar ese gusto si con eso podría sacar algo de entretenimiento para su persona.
— ¿Ru-ha? —, no entendió a que se refirió ni trató de hacerlo en primer lugar. No mostró señales hostiles o reacción más allá de una ligera sorpresa antes de tener que volver a responderle con ese tono lleno de coquetería, — Pues a mí me gustas mucho. Te ves fuerte y decidido, veo que tienes una determinación que impulsa tu actuar y eso da mucha seguridad a una chica. Pero que lástima que yo no los cumpla, porque podré ser una chica jovencita pero te puedo cuidar muy, muy bien. —, y de manera abrupta volteó hacia un lado y con una mano batió su cabello, — ¡Claro que hablo en serio, ru-ha! Aaaah, el destino. Yo, Shirohime, soy una persona enteramente honesta que carga sobre su pecho el don de la palabra, alguien que un día unirá al rebaño en contra de la tormentosa marea y los llevará en una gigantesca utopía hasta la isla suprema y el reino de blanco, ¡Shiroland! ¡¡NIIIIHAHAHAHAHAHAHA!! —, se expresaba con fuerza y exageración, y su risa; más fuerte y digna de una conquistadora, salió de su boca y arremetió contra todo tipo de ruido que pudiera opacarla. Su mano al reír, como siempre solía hacer, o casi siempre, la hacía levantando el pecho y apuntando con una de sus manos, esta vez la zurda, con los dedos extendidos hacia su boca abierta.
— ¡Claro que tengo razón! —, ignoró que no se estaban refiriendo a ella en ningún momento, solo fue hasta la pequeña y rápida observación desde el lado más científico o pragmático que prestó verdaderamente algo de atención a la charla más que a sus ideas. — ¡Ru-ha! Es una observación muy acertada, mi camarada, pero has de saber... ¡Que Shirohime, la princesa de blanco, es más que simplemente una obra de teatro ambulante! —, no tardó mucho en dar un giro, hacer un movimiento de cadera y extender su brazo hacia el cielo con la mano y los dedos extendidos, — ¡¡ES GLORIA, AVENTURA, Y VICTORIA!! ¡¡¡LA VERDADERA LLAVE A LA GRANDEZA DEL MUNDO ABSOLUTO!!! ¡¡AQUELLA QUE CONOCE LA LLAVE HACIA EL PARAÍSO, SUPREMUS CAELESTIS, SHIROLAND!! —, ahora cambió de postura: Se erguió, levantó pecho y sus dos manos fueron a las caderas, — ¡¡¡¡NIIIIIIIHAHAHAHAHAHAHAHA!!!! —, con fuerza, no podía evitar entonar esa excéntrica carcajada que tanto la definía a ella.
La conversación cambió y no sacó una sola palabra. Dean preguntó, Kasui no respondió. Ella no pensaba responder pero...
— Porque no tengo a donde ir. —, su mirada pasó a ser pacífica, calmada, y una sonrisa muy sutil decoró su cara pero su expresión no era confiada ni exagerada. Era real y... llena de melancolía, — Soy de Sorbet. Mi padre era el alcalde de un pueblo hasta que fue arrestado y acusado de corrupción, mi mamá desapareció también. No tengo amigos donde nací más allá de Carmen y nadie quería recibirme. —, hablaba tranquila y con un voz pausado, sin esa exageración que tanto le mostraba a todos. — Además, insulté y provoqué a un funcionario del gobierno cuando era niña. Si no les molesta estar junto a alguien así... —, ahora miró a Kasui y después al de cabello blanco, — ¿Y tú? ¿Por qué estás aquí? —, esperó sin presionar una respuesta y después de aproximadamente media hora y media comenzó a vibrar. Todo su cuerpo comenzó a moverse como gelatina y ella empezó a pegar y frotar las piernas, iba a decir algo importante, decisivo y fulminante para una ocasión así; digno de mencionar y recordar... — Por cierto, chicos, debo decirles que... —, su tono fue serio y alarmante...
— Quiero mear... —, en efecto, necesitaba ir al baño. Hace tiempo que se aguantaba.
Primavera
con Somnus Aeternus ⌋
Una pequeña risilla se le escapó de los labios, una de una chica que estaba acostumbrada a mostrar sus encantos con el fin de sacar algún tipo de provecho de los demás. A Shirohime no le importaba qué o cómo lo pudiera llegar y tampoco se arrepentiría de su actuar; ella era de ese modo y no podría cambiar de parecer. Al actuar o comportarse de ese modo no pensó en nada, tuvo su mente en blanco, no estaba impulsada por nada más ni nada menos que un deseo infantil de jugar un poco: Nada más que eso. No había nada más debajo de la roca, siquiera un motivo ligeramente más importante o una ligera atracción real: Todo era un juego. A los hombres les gustaba ser tratados de esa forma por una chica tan linda y ella no era ni sería nadie para negar ese gusto si con eso podría sacar algo de entretenimiento para su persona.
— ¿Ru-ha? —, no entendió a que se refirió ni trató de hacerlo en primer lugar. No mostró señales hostiles o reacción más allá de una ligera sorpresa antes de tener que volver a responderle con ese tono lleno de coquetería, — Pues a mí me gustas mucho. Te ves fuerte y decidido, veo que tienes una determinación que impulsa tu actuar y eso da mucha seguridad a una chica. Pero que lástima que yo no los cumpla, porque podré ser una chica jovencita pero te puedo cuidar muy, muy bien. —, y de manera abrupta volteó hacia un lado y con una mano batió su cabello, — ¡Claro que hablo en serio, ru-ha! Aaaah, el destino. Yo, Shirohime, soy una persona enteramente honesta que carga sobre su pecho el don de la palabra, alguien que un día unirá al rebaño en contra de la tormentosa marea y los llevará en una gigantesca utopía hasta la isla suprema y el reino de blanco, ¡Shiroland! ¡¡NIIIIHAHAHAHAHAHAHA!! —, se expresaba con fuerza y exageración, y su risa; más fuerte y digna de una conquistadora, salió de su boca y arremetió contra todo tipo de ruido que pudiera opacarla. Su mano al reír, como siempre solía hacer, o casi siempre, la hacía levantando el pecho y apuntando con una de sus manos, esta vez la zurda, con los dedos extendidos hacia su boca abierta.
— ¡Claro que tengo razón! —, ignoró que no se estaban refiriendo a ella en ningún momento, solo fue hasta la pequeña y rápida observación desde el lado más científico o pragmático que prestó verdaderamente algo de atención a la charla más que a sus ideas. — ¡Ru-ha! Es una observación muy acertada, mi camarada, pero has de saber... ¡Que Shirohime, la princesa de blanco, es más que simplemente una obra de teatro ambulante! —, no tardó mucho en dar un giro, hacer un movimiento de cadera y extender su brazo hacia el cielo con la mano y los dedos extendidos, — ¡¡ES GLORIA, AVENTURA, Y VICTORIA!! ¡¡¡LA VERDADERA LLAVE A LA GRANDEZA DEL MUNDO ABSOLUTO!!! ¡¡AQUELLA QUE CONOCE LA LLAVE HACIA EL PARAÍSO, SUPREMUS CAELESTIS, SHIROLAND!! —, ahora cambió de postura: Se erguió, levantó pecho y sus dos manos fueron a las caderas, — ¡¡¡¡NIIIIIIIHAHAHAHAHAHAHAHA!!!! —, con fuerza, no podía evitar entonar esa excéntrica carcajada que tanto la definía a ella.
La conversación cambió y no sacó una sola palabra. Dean preguntó, Kasui no respondió. Ella no pensaba responder pero...
— Porque no tengo a donde ir. —, su mirada pasó a ser pacífica, calmada, y una sonrisa muy sutil decoró su cara pero su expresión no era confiada ni exagerada. Era real y... llena de melancolía, — Soy de Sorbet. Mi padre era el alcalde de un pueblo hasta que fue arrestado y acusado de corrupción, mi mamá desapareció también. No tengo amigos donde nací más allá de Carmen y nadie quería recibirme. —, hablaba tranquila y con un voz pausado, sin esa exageración que tanto le mostraba a todos. — Además, insulté y provoqué a un funcionario del gobierno cuando era niña. Si no les molesta estar junto a alguien así... —, ahora miró a Kasui y después al de cabello blanco, — ¿Y tú? ¿Por qué estás aquí? —, esperó sin presionar una respuesta y después de aproximadamente media hora y media comenzó a vibrar. Todo su cuerpo comenzó a moverse como gelatina y ella empezó a pegar y frotar las piernas, iba a decir algo importante, decisivo y fulminante para una ocasión así; digno de mencionar y recordar... — Por cierto, chicos, debo decirles que... —, su tono fue serio y alarmante...
— Quiero mear... —, en efecto, necesitaba ir al baño. Hace tiempo que se aguantaba.
⌈ — Diálogo — ☪ “ Pensamiento ” ☪ Narración ⌋
Baúl de los recuerdos
