23-05-2026, 10:59 PM
Dean escuchó toda aquella extensa explicación en silencio, con las manos dentro de las mangas del kimono y el perro todavía removiéndose entre sus brazos como si estuviera planeando activamente cuál sería el mejor lugar para clavarle los dientes después. De vez en cuando desviaba la mirada hacia Tsunamaro, más por intentar seguir el hilo imposible de su discurso que por otra cosa, porque el hombre realmente hablaba como si cada frase tuviera tres introducciones y dos epílogos antes de llegar al punto principal, lo cual le pareció genuinamente gracioso, pero también confuso, ya que él tampoco es que destacara por su vocabulario o capacidad de retención, de hecho puede que ambas cosas sean parte de sus debilidades.
A pesar de esto, no lo interrumpió, había algo curiosamente entretenido en escucharlo pasar de un profesor gyojin divorciado a teorías sobre la violencia y la Marina sin tomar una sola pausa para respirar. - Retórica Náutica y Disciplinas Piscícolas Conexas... - repitió por lo bajo, casi incrédulo. - Definitivamente tuviste una educación mucho más peculiar que la mía. - comentó con una pequeña sonrisa cansada mientras seguían avanzando hacia las luces rojizas de la taberna.
Cuando Tsunamaro empezó a hablar sobre la violencia y el supuesto rol de la Marina, Dean perdió un poco aquella expresión relajada, sus ojos se desviaron hacia el suelo unos segundos mientras escuchaba cada palabra, no porque estuviera incómodo exactamente, sino porque era un tema que le obligaba a pensar demasiado. El peliblanco siempre había preferido resolver las cosas actuando antes reflexionar demasiado, pero incluso él entendía el punto detrás de todo eso. - Supongo que tiene sentido. - respondió finalmente, con calma. - La mayoría de personas necesita creer que alguien más mantiene el orden... aunque sea para dormir tranquilo por la noche. - Hizo una pausa breve mientras el cachorro intentaba morderle un dedo y él lo apartaba apenas levantándolo un poco. - El problema es que cuando quienes llevan el uniforme empiezan a disfrutar demasiado esa fuerza irresistible de la que hablas, dejan de parecer protectores. - Su tono seguía siendo tranquilo, pero por primera vez desde que se conocieron había algo más pesado detrás de las palabras, el albino no era alguien que odiara a la Marina por simple rebeldía juvenil; más bien su pensamiento viene tras haber visto suficientes cosas como para desconfiar por costumbre.
Dejó escapar un suspiro corto y ladeó apenas la cabeza hacia Tsunamaro. - Aunque también te digo algo… si existiera una institución perfecta capaz de arreglar todo eso, probablemente nosotros dos no habríamos terminado pateando marines en un callejón hace media hora, y de haberlo hecho, nos habrían atrapado - comentó con una media sonrisa seca, quitándole peso al ambiente antes de que la conversación se volviera demasiado seria.
Cuando el otro habló con tanta seguridad sobre controlar cuánto bebería, lo único que pudo hacer es arquear apenas una ceja. - Eso sonó sospechosamente parecido a las palabras de un hombre que no tiene intención alguna de pagar la cuenta. - dijo sin apartar la vista del frente. - Pero tranquilo, todavía quiero creer en tu honestidad, aunque mi subconsciente me dice que estoy siendo muy ingenuo - Soltó un leve suspiro por la nariz apenas cruzó el umbral de la taberna.
El contraste entre el aire nocturno y el calor cargado de alcohol, humo y conversaciones ajenas casi le hizo cerrar los ojos un instante. No era precisamente un lugar elegante, pero sí uno de esos sitios donde la gente dejaba de hacer preguntas mientras las jarras siguieran llenas, y sinceramente, después de la noche que acababan de tener, eso le parecía perfecto.
Ajustó apenas el agarre sobre el perro antes de dirigirle una mirada de reojo a Tsunamaro. - Empiezo a pensar que tienes demasiada facilidad para hablar de cosas peligrosas, casi como si estuvieras comentando el clima. - comentó con esa calma seca que ya parecía habitual en él. La reflexión sobre la Marina todavía le rondaba la cabeza, aunque no porque le sorprendiera; más bien porque escucharla en voz ajena le hacía notar cuánto resentimiento llevaba guardado sin darse cuenta.
Dean desvió la vista hacia el interior de La Botavara, recorriendo las mesas ocupadas antes de responder del todo. - Supongo que tu profesor no estaba equivocado. El problema empieza cuando quienes tienen ese monopolio empiezan a ver los beneficios de esto. - Hizo una pausa breve. - Ahí es cuando la gente deja de confiar y cuando tipos como esos de afuera empiezan a aparecer. - No sonó furioso ni apasionado, sino extrañamente resignado, como alguien que había pensado demasiado tiempo en eso como para seguir enfadándose.
Entonces bajó la mirada hacia el cachorro, justo cuando el animal aprovechó el momento para intentar morderle otra vez la manga del kimono, apenas reaccionó entrecerrando los ojos. - Y tú definitivamente vas a terminar abandonado en el mar si sigues haciendo eso. - murmuró antes de extenderle el perro a Tsunamaro con total naturalidad. - Toma, dijiste que velarías por mí si me emborracho, así que me parece justo que empieces demostrando que puedes sobrevivir cinco minutos con esta bestia infernal. - avanzó un par de pasos hacia la barra, relajando apenas los hombros por primera vez en toda la caminata. - Ya que insististe tanto en lo de “bebamos”… voy a confiar en tu palabra. - Giró apenas el rostro hacia él, dejando asomar una sonrisa leve, cansada pero genuina. - Aunque te aviso algo desde ya: si al final resulta que ninguno de los dos puede pagar la cuenta, pienso correr más rápido que tú. - Una de las pocas veces que se emborrachó en territorio desconocido, casi le hacen poner a Shinso como medio de pago ante el desastre que había creado.
Quien sabe, quizá en esta ronda el gyojin pueda responder por él, siempre y cuando sea verdad el hecho de que es un bebedor nato, pues ya está casi seguro de que le mintió con aquel ungüento capilar. De todas formas, esperará a la mañana siguiente para dar un veredicto sobre aquello.
A pesar de esto, no lo interrumpió, había algo curiosamente entretenido en escucharlo pasar de un profesor gyojin divorciado a teorías sobre la violencia y la Marina sin tomar una sola pausa para respirar. - Retórica Náutica y Disciplinas Piscícolas Conexas... - repitió por lo bajo, casi incrédulo. - Definitivamente tuviste una educación mucho más peculiar que la mía. - comentó con una pequeña sonrisa cansada mientras seguían avanzando hacia las luces rojizas de la taberna.
Cuando Tsunamaro empezó a hablar sobre la violencia y el supuesto rol de la Marina, Dean perdió un poco aquella expresión relajada, sus ojos se desviaron hacia el suelo unos segundos mientras escuchaba cada palabra, no porque estuviera incómodo exactamente, sino porque era un tema que le obligaba a pensar demasiado. El peliblanco siempre había preferido resolver las cosas actuando antes reflexionar demasiado, pero incluso él entendía el punto detrás de todo eso. - Supongo que tiene sentido. - respondió finalmente, con calma. - La mayoría de personas necesita creer que alguien más mantiene el orden... aunque sea para dormir tranquilo por la noche. - Hizo una pausa breve mientras el cachorro intentaba morderle un dedo y él lo apartaba apenas levantándolo un poco. - El problema es que cuando quienes llevan el uniforme empiezan a disfrutar demasiado esa fuerza irresistible de la que hablas, dejan de parecer protectores. - Su tono seguía siendo tranquilo, pero por primera vez desde que se conocieron había algo más pesado detrás de las palabras, el albino no era alguien que odiara a la Marina por simple rebeldía juvenil; más bien su pensamiento viene tras haber visto suficientes cosas como para desconfiar por costumbre.
Dejó escapar un suspiro corto y ladeó apenas la cabeza hacia Tsunamaro. - Aunque también te digo algo… si existiera una institución perfecta capaz de arreglar todo eso, probablemente nosotros dos no habríamos terminado pateando marines en un callejón hace media hora, y de haberlo hecho, nos habrían atrapado - comentó con una media sonrisa seca, quitándole peso al ambiente antes de que la conversación se volviera demasiado seria.
Cuando el otro habló con tanta seguridad sobre controlar cuánto bebería, lo único que pudo hacer es arquear apenas una ceja. - Eso sonó sospechosamente parecido a las palabras de un hombre que no tiene intención alguna de pagar la cuenta. - dijo sin apartar la vista del frente. - Pero tranquilo, todavía quiero creer en tu honestidad, aunque mi subconsciente me dice que estoy siendo muy ingenuo - Soltó un leve suspiro por la nariz apenas cruzó el umbral de la taberna.
El contraste entre el aire nocturno y el calor cargado de alcohol, humo y conversaciones ajenas casi le hizo cerrar los ojos un instante. No era precisamente un lugar elegante, pero sí uno de esos sitios donde la gente dejaba de hacer preguntas mientras las jarras siguieran llenas, y sinceramente, después de la noche que acababan de tener, eso le parecía perfecto.
Ajustó apenas el agarre sobre el perro antes de dirigirle una mirada de reojo a Tsunamaro. - Empiezo a pensar que tienes demasiada facilidad para hablar de cosas peligrosas, casi como si estuvieras comentando el clima. - comentó con esa calma seca que ya parecía habitual en él. La reflexión sobre la Marina todavía le rondaba la cabeza, aunque no porque le sorprendiera; más bien porque escucharla en voz ajena le hacía notar cuánto resentimiento llevaba guardado sin darse cuenta.
Dean desvió la vista hacia el interior de La Botavara, recorriendo las mesas ocupadas antes de responder del todo. - Supongo que tu profesor no estaba equivocado. El problema empieza cuando quienes tienen ese monopolio empiezan a ver los beneficios de esto. - Hizo una pausa breve. - Ahí es cuando la gente deja de confiar y cuando tipos como esos de afuera empiezan a aparecer. - No sonó furioso ni apasionado, sino extrañamente resignado, como alguien que había pensado demasiado tiempo en eso como para seguir enfadándose.
Entonces bajó la mirada hacia el cachorro, justo cuando el animal aprovechó el momento para intentar morderle otra vez la manga del kimono, apenas reaccionó entrecerrando los ojos. - Y tú definitivamente vas a terminar abandonado en el mar si sigues haciendo eso. - murmuró antes de extenderle el perro a Tsunamaro con total naturalidad. - Toma, dijiste que velarías por mí si me emborracho, así que me parece justo que empieces demostrando que puedes sobrevivir cinco minutos con esta bestia infernal. - avanzó un par de pasos hacia la barra, relajando apenas los hombros por primera vez en toda la caminata. - Ya que insististe tanto en lo de “bebamos”… voy a confiar en tu palabra. - Giró apenas el rostro hacia él, dejando asomar una sonrisa leve, cansada pero genuina. - Aunque te aviso algo desde ya: si al final resulta que ninguno de los dos puede pagar la cuenta, pienso correr más rápido que tú. - Una de las pocas veces que se emborrachó en territorio desconocido, casi le hacen poner a Shinso como medio de pago ante el desastre que había creado.
Quien sabe, quizá en esta ronda el gyojin pueda responder por él, siempre y cuando sea verdad el hecho de que es un bebedor nato, pues ya está casi seguro de que le mintió con aquel ungüento capilar. De todas formas, esperará a la mañana siguiente para dar un veredicto sobre aquello.
