Sombras doradas entre los árboles - [Priv Kibai / Pasado]
#4


Obviamente no había sido la entrada más sutil de Kibai. A pesar de haber controlado su impulso para no embestir a la joven pelirroja, la inercia le hizo caer demasiado cerca, provocando que esta se sobresaltase y cayese hacia atrás. El cuerpo de la joven dio una apratosa voltereta, dando con su trasero en el suelo al deslizrse de la roca. El mink reaccionó con rapidez descendiendo de la roca a su vez, aunque la imagen que estaba viendo le hizo detenerse.

El vestido de aquella joven se había deslizado de sus hombros, dejando la ropa interior que llevaba debajo al descubierto. Por suerte, la cosa no había pasado de ahí. El mink se consideraba un caballero (y el capitán Seijuru, el cual parecía ser capaz de leer su mente, le habría curtido el lomo de no comportarse correctamente), de modo que se giró de espaldas a la chica.

— Ehhh, lo siento, no pretendía asustarte, de verdad. Estaba cazando en el bosque algo para cenar y casi ni te he visto. Por cierto, deberías tratar de cubr...

Las palabras de Kibai murieron en su garganta cuando notó como le estiraban de la cola. Dándose la vuelta de golpe, sus ojos se abrieron como platos al ver como la joven había agarrado su cola y estaba frotándo su cara contra ella. La expresión de aquella chica había perdido cualquier tipo de susto o alarma, y su rostro esbozaba una sonrisa de oreja  oreja mientras continuaba rozando su nariz contra el mechón negro que coronaba la cola del mink.

La situación en el claro parecía haberse aislado del resto del mundo. Nadie había demostrado tal clase de atrevimiento con él. La joven no solamente se estaba dedicando a usar su cola como si fuese una polvera de maquillaje, sino que después, tras soltar el apéndice (que el mink se apresuró a retirar detrás de si) dio dos pasos hacia él, mirándole directamente a los ojos mientras su mano reposaba sobre su pectoral. La distancia era lo suficientemente cercana como para que Kibai oliese a la perfección el aroma afrutado que despedía su aliento. Notó como la mano de la joven apretaba levemente el músculo, a lo que el cuerpo del mink respondió en un acto reflejo tensando el pecho, viendo con cierta satisfacción interna como las yemas de los dedos de la chica apenas lograban hundir la piel moteada bajo la camisa.

— Buena porción…

— "Buena porción? A qué demonios se refiere? Esta chica está bastante loca..."

La joven al fin se había recolocado el vestido, cosa que hasta ahora no parecía haberle resultado un problema el estar semidesnuda en el bosque, y se había sentado enfrente del mink, de nuevo sobre la roca en la que la había encontrado cuando había irrumpido en el claro.

— Bueno… ¿cómo funciona esto? ¿Debo correr?… ¿Voy a morir?

Kibai resistió la tentación de hacerse un facepalm. Decidiendo hacer como que todo aquello era normal, el mink metió las manos en los bolsillos, mirando a los ojos de la joven. Aunque la luz comenzaba a disminuir a medida que las ultimas luces del cielo desaparecían, su visión se mantenía perfectamente clara, aunque era consciente que para alguien que lo estuviese viendo sus ojos exhibirían una pupila vertical en el centro de un iris verde levemente brillante en la oscuridad.

—  Supongo que podrías correr, pero dudo que te sirviese de mucho, los humanos sois bastante lentos en comparación conmigo. — Kibai esbozó una sonrisa, dejando ver la punta de sus colmillos superiores. — Al fin y al cabo, los depredadores estamos diseñados para ser más rápidos que las presas. Pero no hace falta que te preocupes, no pretendía cazarte.

Dando un salto, el mink cortó una de las ramas de un tajo fulgurante con Raimei antes de aterrizar de nuevo sobre la roca. Durante unos segundos, se dedicó a separar las ramas más pequeñas, acumulandolas en un montoncito. Usando el trozo de pedernal y la hoja de Raimei, hizo salir una lluvia de chispas que prendieron las ramitas. Al cabo de un rato, había una pequeña hoguera sobre la piedra, completando un triángulo imaginario entre el fuego, la joven y el propio Kibai.

— Mi nombre es Kibai y el tuyo? No sé si habrás visto antes a alguien como yo, pero soy un mink. Por lo que me ha dicho el capitán Seijuru, aquí no es tan común vernos como en otros lugares como el Grand Line. Hemos llegado al South Blue hace poco, y la verdad, estaba tan ansioso de estirar las piernas y volver a perderme en la naturaleza que me olvidé que podía haber alguien más por ahí.

Mientras hablaba, el mink sacó las garras de su mano derecha y echó mano de uno de los frutos, usando una de los aguzados filos para cortarla a la mitad. Tras ello, empleó una de las ramas de madera para empalar ambas mitadas y ponerlas sobre el fuego mientras seguía hablando.

— Mi idea era aguardar a que saliese la luna para poder atrapar a alguna presa descuidada y comer algo de carne fresca. — Consciente de lo mal que había podido sonar aquello, levantó una mano de nuevo hacia la joven. — Que no es que te quiera comer eh, no vayas a pensar mal. La carne humana nunca ha sido de mis preferencias. Pero estás invitada a compartir lo que cace hoy, si quieres.

Volviendo su atención hacia las frutas sobre el fuego, el mink levantó la rama, comprobando con satisfacción que la carne exterior se había caramelizado y burbujeaba levemente, emitiendo un aroam entre tostado y dulce embriagador. Sacando con cuidado una de las mitades, alargó la rama con la otra hacia la joven con una sonrisa que esperaba pareciese tranquilizadora.

— Ten, pruébala así, te aseguro que está bastante mejor. Y pierde cuidado, de lo único que te podrás morir relacionado conmigo será del gusto si logro atrapar algo sabroso.
[Imagen: gvCFAP2.png]
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RE: Sombras doradas entre los árboles - [Priv Kibai / Pasado] - por Kibai - 24-05-2026, 03:16 AM

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