[Priv. | Pasado] Los niños del mar
#4

La mirada de un hombre cansado bajo la neblina del puerto aun mostraban el brillo necesario para hacer que el mundo ardiera. Manejaba sus sentimientos con mano dura; así como un hombre recto capaz de sobreponerse ante las adversidades. Lejos de dejarse llevar, decidió volver a llenar sus pulmones de humo debido al enorme estrés que estaba sintiendo. La mayor de sus preocupaciones estaba desaparecida y sin ningún tipo de pistas, intentaba aferrarse a cualquier cosa que le diera una esperanza, esa que a pesar de todo, todavía no había perdido. Colocó uno de sus cigarrillos sus labios y dio una calada intensa, larga y sobre todo placentera bajo aquel clima el cual solía gustarle, nunca fue muy dado al calor y al sol. Mientras esperaba con detenimiento observando a la chica de al lado, vio como de aquel barco desembarcaba una gran cantidad de personas, de las cuales, una mujer vestida de negro fue la que se acercó hasta la chica en el puerto. Barald, desde su posición, decidió extender su zurda hasta el cigarrillo de su boca, colocándolo ahora entre sus dedos intentando escuchar la conversación que estaban teniendo. Analizó la conversación a medida que daba unos pasos hacia ellas, siguiéndolas desde la lejanía. 

Y si, sin ninguna duda. Aquella niña era el hilo del que empezar a tirar. No conocía bien la situación basándose solo en lo que estaba escuchando, quería saber más del tema. Por lo que, sin decir nada y a expensas de que lo pudieran detectar de cualquier manera ya que simplemente caminaba a 6 metros de ellas como si no tuviera nada que ver. Lo poco que había conseguido de información le hicieron llegar a Samba, al igual que a muchos otros como el hombre mal oliente de la cantina. Barald tiro el cigarrillo al suelo del puerto que se termino de apagar al momento de tocar el agua y de pronto, su párpado derecho empezó a tintinear.  - Mal presagio ... - El azabache solía sentir como su parpado se movía descontroladamente cuando algo malo iba a ocurrir ¿casualidades? probablemente, pero siempre era un indicativo para el, le hacía despertar más sus sentidos, le hacían estar mas alerta. En aquel instante su cerebro cansado tomó algo más de oxigeno tras recibir el estímulo y afianzo más su oido mientras con su mano derecha acariciaba la empuñadura de su katana, amarrada a su cintura descendiendo hasta casi su pie, oculta bajo la gabardina. Esos 3 tipos ... si, ellos sabían mucho más que ninguno de los allí presentes. Había elegido el lugar correcto, el objetivo idóneo y el momento perfecto para estar allí presente, pero algo hizo que, por un momento, perdiera la cordura ¿la niña de ojos rojos? indudablemente ... no había conocido a nadie en toda su vida con aquel rasgo tan característico más allá de la gran parte de su familia. Si había una posibilidad de saber algo más de la desaparición de su hija, ese era el camino.

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- Error. Las paredes oyen y yo ... también. -

Barald en aquel instante en el que termino de mencionar su última frase, avanzó hasta la espalda del tipejo que había mencionado a la niña de ojos rojos. Lo agarró por la espalda cruzándole el brazo izquierdo por el cuello para aprisionarlo e inmediatamente colocó la empuñadura de su arma en la espalda del hombre sin llegar a desenvainarla. No quería hacer un espectáculo sangriento en aquel lugar ni mucho menos, aunque quien sabe lo que podrá pasar. - Buenos días, hace un día de puta madre para cortarte en pedacitos si no empiezas a entender la situación. - Pudo notar las pocas ganas de enfrentarse a la adversidad de aquel hombre por la poca tensión de su cuerpo, parecía haberlo intimidado satisfactoriamente. - Oye chicas, estos tipos os persiguen ¿los conocéis? - Barald no quería ser visto como un enemigo para esas dos así que intentaría ganarse su confianza, más aun si la niña tenía información valiosa para el. Apretó con fuerza su brazo izquierdo para retroceder con aquel hombre de un salto hacia atrás, alejándolo de sus dos compañeros mientras se acercaba a su oído para hablarle en un tono aun más tranquilo de la habitual en el. - Dime todo cuanto necesite saber a cerca de los niños que desaparecen en Samba, tu vida depende de que tan buena sea tu respuesta, no quieras saber que haré si me ocultas información. Puedes probar suerte si quieres. - 

Los otros dos tipos se giraron para ver al azabache con su amigo; asaltados por un tipejo que no parecía ser nadie en especial, tan solo un hombre cualquiera. Eran bandidos, no iban a dejarse intimidar así como así - ¿Y tu quien coño eres? Suéltalo, no tienes ni idea de con quien te estas metiendo. -  El que había avanzado primero de los 2 intentó hablar con el azabache, mientras que el otro, fue directo a por la niña y la pelirroja. - ¿Qué tienes que ver tu con ellas? ¿Son importantes para ti? Shishishishishishi me importa una mierda volarles la cabeza ahora mismo. - Aquel último hombre desenfundó una de sus armas para apuntar directamente a Sara, parecía querer jugar con el azabache a un tira y afloja, pero ... creo que había algo con lo que no contaban ¿quien era realmente esa mujer que había bajado del barco buscando a Sara?

Cofre del tesoro
[Imagen: FIRMA.jpg]
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RE: [Priv. | Pasado] Los niños del mar - por Barald Kane - 24-05-2026, 04:21 PM

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