Limpiando Tesoros | Aventura Tier 1 | P.A.
#3
Tan pronto como la hermosa doncella platinada intentó abrir la puerta del local se dió cuenta de que estaba cerrada y al no percibir movimiento alguno en el interior, terminó por confirmar las sospechas que comenzaban a formarse en su mente, había sido plantada, algo que resultaba particularmente molesto considerando la insistencia casi exagerada con la que aquel anciano había recalcado el horario de encuentro. Sin perder demasiado tiempo contemplado la situación, tomó rápidamente la opción más viable el de comunicarse mediante el Den Den Mushi, el pequeño caracol comenzó a emitir sus característicos sonidos mientras la llamada se enlazaba lentamente, haciendo que cada segundo de espera incrementara como leña al fuego su impaciencia, del otro lado de la línea parecían tomarse una eternidad para responder hasta que finalmente alguien atendió la llamada. Sylvanas apenas escuchó que la línea había sido abierta para ser la primera en hablar dejando escapar un evidente reproche por la tardanza del anciano, sin embargo, tras sus palabras lo único que reinó fue un incómodo y absoluto silencio.

—--- Pues…. —-- se escuchó la voz de una mujer del otro lado, en tono suave y quizás algo ansiosa por no saber qué pasaba o porque alguien le reclamaba  —--- Supongo que es la joven que iba ayudar en el local, mi abuelo salió de casa hace una hora, debe estar cerca de llegar, le pido mil disculpas, a veces se queda hablando con las señoras del mercado.

Explicaría la nieta del señor Maeda intentando dar fe de que su abuelo no tardaría demasiado en llegar al local, aunque sus palabras funcionaban más como una justificación apresurada que como una verdadera explicación, al menos dejaban en claro que el encuentro seguía en pie y que Sylvanas no había sido abandonada allí sin motivo alguno, y para fortuna de la platinada, la nieta no decía mentiras.

—- ¡Ah señorita! —- Se escuchó entonces la voz masculina de un anciano y en cuanto Sylvanas volteó en dirección a aquella presencia, notó de inmediato que se trataba del susodicho señor Maeda, había llegado exactamente media hora tarde aunque aquello parecía no representar culpa alguna para él, al contrario, el hombre lucía una enorme sonrisa de oreja a oreja, transmitiendo una tranquilidad casi insultante mientras se acercaba con pasos calmados, genuinamente alegre de encontrarse con la joven que aceptó limpiar su establecimiento a cambio de un simple sombrero prácticamente olvidado por todos.

—-- Me alegra que haya llegado puntual, hay mucho por hacer hoy —-- Dijo mientras sacaba las llaves de uno de sus bolsillos y las encajaba en el picaporte, accionado finalmente el seguro para permitir que ambos ingresaran al interior del establecimiento, la amplitud de aquella sala de mercado se hizo evidente apenas cruzaron la entrada y el anciano no tardó en encender las luces mediante el interruptor ubicado junto a la puerta. En cuanto el lugar quedó completamente iluminado, la joven pirata pudo notar el verdadero estado de la tienda, un desorden dominaba prácticamente cada rincón, cajas mal acomodados, objetos apilados sin cuidado y mercancía dispersa daban la impresión de que nadie había organizado aquel sitio en muchísimo tiempo, la impecable fachada del exterior no había sido más que una portada bien decorada pues el contenido detrás de ella era, sin exagerar, un completo desastre.

Las repisas estaban cubiertas de telarañas que parecían haberse acumulado durante años enteros sin que nadie las molestara, en las esquinas de las paredes se podía distinguir polvo húmedo adherido como una costra grisácea, moho envejecido que se había expandido lentamente con el paso del tiempo, entre los estantes descansaban objetos oxidados con precios absurdamente bajos, como si el anciano intentara deshacerse de ellos desde hacía décadas sin éxito alguno, y aún así, el tirarlos a la basura no era una opción. En uno de los rincones había cajones amontonados de manera descuidada, mientras varias cajas de cartón lucían rotas, deformadas y claramente mordidas por animales, incluso los productos comestibles daban una pésima impresión, frutas y verduras desprendían un fuerte olor a podredumbre que contaminaba gran parte del ambiente, volviendo evidente que aquella tienda no había recibido mantenimiento en muchísimo tiempo, quizás desde el mismo día que el primer señor Maeda la abrió al público.

—- Bien señorita, es momento de comenzar…. —-- Dijo el señor mientras se acercaba cargando consigo un par de implementos de limpieza bastante humildes y deteriorados por el uso, uno de ellos era una escoba fabricada a base de ramitas secas atadas entre sí junto a hojas marchitas mientras que el otro consistía en un plumero frondoso que había visto tiempos mucho mejores, sin mostrar el más mínimo rastro de vergüenza por las herramientas que ofrecía, el anciano se las entregó tranquilamente a la dama de plata como si estuviera poniendo en sus manos los utensilios más normales del mundo —- Sus tareas iniciales será usar primero el plumero para quitar la suciedad de las paredes, cajas, estantes, bueno… de toda la tienda…. —- dijo el señor mientras observaba cada rincón —- después comience a barrer el lugar y las tablas de afuera, cuando haya terminado con eso, todo lo que está en esos cajones —- señaló ahora los cajones de madera de antes —-- los coloca con cuidado en aquella repisa de allá, y luego se acerca de nuevo para que le de los demás objetos de limpieza.

[Imagen: Chat-GPT-Image-24-may-2026-10-56-10.png][Imagen: Chat-GPT-Image-24-may-2026-10-56-02.png]

Terminó de explicar el señor justo cuando la pequeña campana de la entrada resonó por todo el establecimiento, anunciando la llegada de varias señoras que habían entrado en busca de algunos suministros de comida enlatada, aquello obligó al señor Maeda a apartarse de inmediato para atender a sus clientes, dejando a Sylvanas sola dentro de aquella caótica abarrotería en ruinas, sin nadie vigilando directamente, la hermosa pirata tenía libertad suficiente como para echar mano sobre cualquier objeto que llamara su atención sin embargo había una excepción bastante evidente, no estaba el sombrero y eso era por qué el anciano lo llevaba puesto esta mañana, probablemente como una medida preventiva para asegurarse de que la joven no pudiera marcharse sin cumplir primero con el trato acordado.



Amphitrite toca la canción
[Imagen: miyoocheja.png]
Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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RE: Limpiando Tesoros | Aventura Tier 1 | P.A. - por Miyori Hoshino - 24-05-2026, 07:17 PM

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