24-05-2026, 09:03 PM
Pudo percibirlo, la preocupación por la persona a la que ya no solo se trataba de su capitán. Quizás entre aquel hombre topo y él había una amistad o, quién sabe, quizás algo similar a lo que pasaba entre el rubio y él mismo. Cerró los ojos, negando tranquilamente con la cabeza. —¿Al menos está consciente? Os lo dije, a los dos, Eros no me desagrada, es un tipo directo, y bastante maduro. — Por las preguntas que habían caído sobre él, comprendió que desde ese día algo habría ocurrido. No supo describir el qué, solo sabía de ese “enfermo por mucho tiempo” y se le ocurrió algo. Era otoño, y no sabía bien cómo era la sensación de una fruta Zoan. —¿Y no has pensado que quizás fuera su parte animal hibernando? Tengo entendido que los animales hibernan, quizás sea un efecto así. — Sacando conclusiones de donde le daba la gana. Pero como bien dijo el médico, no era demasiado importante, si le creía, ya era suficiente por el momento.
Retoma las armas, no las desenvaina, solo las reacomoda de vuelta, las dos katanas, una en cada lado de la cintura al momento que ve al joven revisar todo lo que había hecho en el tiempo que desembarcó en Jaya. Asintió con la cabeza como respuesta a la confirmación del propio médico. No le hizo falta ser experto ni ver la expresión bajo la mascarilla, la forma de arrugar y casi rasgar el papel le dijo todo lo que necesitaba saber sobre las emociones de Kiyoshi. Se cruzó de brazos, con aire calmado y tranquilo. —Me ha tomado unos días intensos sin parar conseguir todo eso.
Descruzó sus brazos, manteniendo la misma calma inicial pese a la furia del contrario, contenerse nunca era bueno, en ningún aspecto. Podía llevar a errores durante cualquier momento que pudiera ser vital.
Por mucho que viera la impaciencia, alguien quien consideraba mucho más paciente que él... Si no fuera por el momento de Elena. Quizás eso lo hubiera hecho tomar una mayor furia, muy probablemente. Cerró los ojos, suspirando. Tomó la carpeta, no porque la necesitara, sino porque dejarla allí o cerca podría ser un error y desbaratar sus planes. En otro momento se encargaría de destruirlo si fuera necesario, solo si se encontraban con Brandon. Les esperaba un largo camino por delante. Se puso en pie, ahora sí, listo para el movimiento. Pretendía tener más planes que solo tener que ir a buscarlo a escopetazos, pero dudaba seriamente que ese hombre se paseara sin protección alguna.
En su caso guiaba al joven hasta los lugares, al menos uno donde podría resultar ese día, a esa hora, o tal vez más tarde, a menos que hubiera o existiera un imprevisto. La petición de Kiyoshi fue imprevisible, pero, por otro lado, en parte esperable. Después del último episodio y pese a ser ahora un pirata, dudaba que quisiera matar sin compasión y sin una razón plausible. Solo siguió el camino, con calma, al momento de llegar al exterior del lugar. Por fortuna podía pasar sin tener que dar demasiadas explicaciones, pronunciando que Kiyoshi sería su acompañante para no tener que alertar a nadie. —Si es necesario devolverle el favor para hacerle entrar en sus cabales y que se controle, lo haré. No se preocupe. — No deseaba llegar hasta ese punto, pero si era necesario, lo haría, quizás con satisfacción, o tal vez sin ella, tuvo que tener suturas por un par de días después de esa lluvia de golpes. Pero ese hombre ya se había adelantado, adiós a su plan inicial. Rodeó los ojos, esa impaciencia terminaría por matarlo.
Al momento de ver a Kiyoshi con el arma apuntando nada más al primero que se encuentra lo hace suspirar, con su diestra sobre la empuñadura, apoyando su propia muñeca para no revelar al menos por ahora intenciones demasiado hostiles. Solo observó, escuchando órdenes que ni siquiera necesitaba. —Sé lo que hago, el que no parece saber eres tú, estás yendo demasiado rápido.
Y de nuevo, la pierna golpeó una puerta que revelaba un escenario que él mismo ya vivía prácticamente a diario. Nada que lo espantara a esas alturas de la vida. La mujer comenzó a chillar al inicio, claramente no comprendiendo la situación, desesperada por cubrir su porpio cuerpo ante los dos que acababan de entrar y, al ver el arma en la frente de su acompañante, comenzó a sollozar, suplicando que la dejaran ir. El yakuza se mantuvo impasible, acercándose hasta estar al lado del hombre.
—Traidor...
Jin no se inmutó, pero supo qué ocurría. Volvió la mirada hacia el joven Kiyoshi. Los ojos azulados del varón brillaban en furia, un hombre con demasiada seguridad y ego en su cuerpo para siquiera plantearse su existencia adecuadamente. —Por supuesto que lo conozco. — admitió el yakuza de la cicatriz, sin desenvainar el arma. —Trabaja para Brandon.
—Se suponía que no tenías que hablar de él, maldito traidor.
Su voz sonó calmada, ahora siendo él quien desenvainaba su katana de forma más lenta. —Favor por favor, lo llamamos. Te garantizo que si no quieres un agujero en tu cráneo, respondas a las preguntas del joven.
—Ni que un maldito crío tuviera que decirme qué hacer. — Esta vez los ojos volvieron directamente a Kiyoshi, con expresión asqueada. Su calvicie ahora más marcada al arrugar su frente y los ojos en una expresión molesta. —Si vas a vaciar ese cargador, no podrás sacar una mierda de mí y todo este show no te habrá valido de nada. — La sonrisa se ensanchó con confianza, sin temor alguno. —¿Qué? ¿Vienes a buscar a uno de mis clientes? Me importa poco y menos. Oblígame. Odio que me interrumpan en mitad de la diversión.
Jin fue quien actuó en esta ocasión, elevando la katana y poniéndola boca abajo después del desenvaine, clavando la katana sobre la pierna del individuo, quien comenzó a gritar. —Créeme, este jovencito es capaz de vaciar el cargador.
—¡SOLO ES UN MALDITO NIÑO! ¿POR QUÉ HACES CASO A UN PUTO CRÍO?
—Porque me da la gana. — su voz, esta vez, pese a la sorprendente calma, provocó escalofríos en el hombre. —Y porque no me gusta que se juegue conmigo ni con Raigo. — Sin apartar la katana de la pierna del hombre, la retorció, haciendo que emitiera un grito de dolor de nuevo. —Tengo todo el tiempo del mundo, pero él no. Sé que querrás conservar tu vida, así que habla.
—¡N-No lo sé! ¡Maldita sea! ¡No sé dónde está Bran-...! — Volvió a retorcer la katana, dejando que gritara de nuevo de dolor. La mujer, presa del pánico, se encontraba ahora acurrucada y asustada a un lado de la pared, con ambas manos sobre la cabeza. —Miente. Joven, ¿qué tal te sabe dispararle en el hombro? — Ahora parecía más bien divertido mientras el individuo negaba con la cabeza.
—¡No se atreverá! ¡Es solo un niño!
Retoma las armas, no las desenvaina, solo las reacomoda de vuelta, las dos katanas, una en cada lado de la cintura al momento que ve al joven revisar todo lo que había hecho en el tiempo que desembarcó en Jaya. Asintió con la cabeza como respuesta a la confirmación del propio médico. No le hizo falta ser experto ni ver la expresión bajo la mascarilla, la forma de arrugar y casi rasgar el papel le dijo todo lo que necesitaba saber sobre las emociones de Kiyoshi. Se cruzó de brazos, con aire calmado y tranquilo. —Me ha tomado unos días intensos sin parar conseguir todo eso.
Descruzó sus brazos, manteniendo la misma calma inicial pese a la furia del contrario, contenerse nunca era bueno, en ningún aspecto. Podía llevar a errores durante cualquier momento que pudiera ser vital.

—Kiyoshi... No olvides que no sabemos si es un responsable directo.
Por mucho que viera la impaciencia, alguien quien consideraba mucho más paciente que él... Si no fuera por el momento de Elena. Quizás eso lo hubiera hecho tomar una mayor furia, muy probablemente. Cerró los ojos, suspirando. Tomó la carpeta, no porque la necesitara, sino porque dejarla allí o cerca podría ser un error y desbaratar sus planes. En otro momento se encargaría de destruirlo si fuera necesario, solo si se encontraban con Brandon. Les esperaba un largo camino por delante. Se puso en pie, ahora sí, listo para el movimiento. Pretendía tener más planes que solo tener que ir a buscarlo a escopetazos, pero dudaba seriamente que ese hombre se paseara sin protección alguna.
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En su caso guiaba al joven hasta los lugares, al menos uno donde podría resultar ese día, a esa hora, o tal vez más tarde, a menos que hubiera o existiera un imprevisto. La petición de Kiyoshi fue imprevisible, pero, por otro lado, en parte esperable. Después del último episodio y pese a ser ahora un pirata, dudaba que quisiera matar sin compasión y sin una razón plausible. Solo siguió el camino, con calma, al momento de llegar al exterior del lugar. Por fortuna podía pasar sin tener que dar demasiadas explicaciones, pronunciando que Kiyoshi sería su acompañante para no tener que alertar a nadie. —Si es necesario devolverle el favor para hacerle entrar en sus cabales y que se controle, lo haré. No se preocupe. — No deseaba llegar hasta ese punto, pero si era necesario, lo haría, quizás con satisfacción, o tal vez sin ella, tuvo que tener suturas por un par de días después de esa lluvia de golpes. Pero ese hombre ya se había adelantado, adiós a su plan inicial. Rodeó los ojos, esa impaciencia terminaría por matarlo.
Al momento de ver a Kiyoshi con el arma apuntando nada más al primero que se encuentra lo hace suspirar, con su diestra sobre la empuñadura, apoyando su propia muñeca para no revelar al menos por ahora intenciones demasiado hostiles. Solo observó, escuchando órdenes que ni siquiera necesitaba. —Sé lo que hago, el que no parece saber eres tú, estás yendo demasiado rápido.
Y de nuevo, la pierna golpeó una puerta que revelaba un escenario que él mismo ya vivía prácticamente a diario. Nada que lo espantara a esas alturas de la vida. La mujer comenzó a chillar al inicio, claramente no comprendiendo la situación, desesperada por cubrir su porpio cuerpo ante los dos que acababan de entrar y, al ver el arma en la frente de su acompañante, comenzó a sollozar, suplicando que la dejaran ir. El yakuza se mantuvo impasible, acercándose hasta estar al lado del hombre.
—Traidor...
Jin no se inmutó, pero supo qué ocurría. Volvió la mirada hacia el joven Kiyoshi. Los ojos azulados del varón brillaban en furia, un hombre con demasiada seguridad y ego en su cuerpo para siquiera plantearse su existencia adecuadamente. —Por supuesto que lo conozco. — admitió el yakuza de la cicatriz, sin desenvainar el arma. —Trabaja para Brandon.
—Se suponía que no tenías que hablar de él, maldito traidor.

—Igual que se suponía que no debisteis meteros con mi clan.
Su voz sonó calmada, ahora siendo él quien desenvainaba su katana de forma más lenta. —Favor por favor, lo llamamos. Te garantizo que si no quieres un agujero en tu cráneo, respondas a las preguntas del joven.
—Ni que un maldito crío tuviera que decirme qué hacer. — Esta vez los ojos volvieron directamente a Kiyoshi, con expresión asqueada. Su calvicie ahora más marcada al arrugar su frente y los ojos en una expresión molesta. —Si vas a vaciar ese cargador, no podrás sacar una mierda de mí y todo este show no te habrá valido de nada. — La sonrisa se ensanchó con confianza, sin temor alguno. —¿Qué? ¿Vienes a buscar a uno de mis clientes? Me importa poco y menos. Oblígame. Odio que me interrumpan en mitad de la diversión.
Jin fue quien actuó en esta ocasión, elevando la katana y poniéndola boca abajo después del desenvaine, clavando la katana sobre la pierna del individuo, quien comenzó a gritar. —Créeme, este jovencito es capaz de vaciar el cargador.
—¡SOLO ES UN MALDITO NIÑO! ¿POR QUÉ HACES CASO A UN PUTO CRÍO?
—Porque me da la gana. — su voz, esta vez, pese a la sorprendente calma, provocó escalofríos en el hombre. —Y porque no me gusta que se juegue conmigo ni con Raigo. — Sin apartar la katana de la pierna del hombre, la retorció, haciendo que emitiera un grito de dolor de nuevo. —Tengo todo el tiempo del mundo, pero él no. Sé que querrás conservar tu vida, así que habla.
—¡N-No lo sé! ¡Maldita sea! ¡No sé dónde está Bran-...! — Volvió a retorcer la katana, dejando que gritara de nuevo de dolor. La mujer, presa del pánico, se encontraba ahora acurrucada y asustada a un lado de la pared, con ambas manos sobre la cabeza. —Miente. Joven, ¿qué tal te sabe dispararle en el hombro? — Ahora parecía más bien divertido mientras el individuo negaba con la cabeza.
—¡No se atreverá! ¡Es solo un niño!
Cajita de Tabaco
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
