La marina se viste de prada [pasado][kagura]
#8
Tras aceptar mis terminos, Kael finalmente comenzó a moverse apartándose apenas de mí. Aproveché ese instante para sacar la lengua con sutileza celebrando mi pequeña victoria sin que él se diera cuenta. Había conseguido exactamente lo que quería, estar cómoda siendo yo misma a mi manera. Mis ojos lo siguieron con atención mientras tomaba entre sus manos una de las cortinas que hacía de vestidor, con calma atravesó la habitación hasta colocarla frente a la puerta, cubriendo parcialmente la entrada para que nadie pudiera ingresar o ver desde el exterior. Mi expresión se tornó curiosa al instante alzando una ceja, Por un segundo pensé en preguntarle el motivo aunque desistí. Intuí que su respuesta estaría ligada a la moralidad, al pudor… o quizá a alguna consideración que sólo tenía sentido dentro de su propia lógica.

Cuando regresó, sus palabras fueron justo la tregua que necesitábamos para continuar con aquel casting. Sonriendo de oreja a oreja, asentí apenas, dejándome envolver por una sensación de calma a pesar de estar en ropa interior frente a él. Sin embargo, los problemas aún no habían terminado; persistía un detalle imposible de ignorar, uno que comenzaba a inquietarme más de lo que estaba dispuesta a admitir, recorde el extraño efecto que el azabache provocaba en mí. Lo observé con atención relativamente a la defensiva, siguiendo cada uno de sus movimientos, Escuché su voz llenar el espacio y al verlo suspirar con evidente resignación, una risa nerviosa escapó de mis labios,era suave, casi involuntaria, pero mientras intentaba disimular el caos que me despertaba…estaba más que confundida.

Advirtiendo que estaba por comenzar con su labor, recortó la distancia entre ambos y aquel gesto me hizo retroceder un paso por puro reflejo. Lo cierto era que su cercanía me resultaba peligrosa como si fuera capaz derribarme con solo un toque, aunque debía ignorar aquella extraña sensación si realmente quería continuar. Solté un suspiro suave mientras negaba con la cabeza, obligándome a avanzar de nuevo hasta recuperar la distancia perdida y quedar frente a él, a su alcance—Está bien…– No añadí nada más. Me limité a alzar el rostro, encontrándome una vez más con esos ojos ónix que parecían estudiar cada detalle de mis facciones con una atención imposible de ignorar. Aun sabiendo que solo observaba con intención profesional, sentí el calor subir a mis mejillas. Mi pulso volvió a acelerarse sin querer. Cerré los labios, respiré hondo y permanecí quieta, dejando que comenzara con su cometido.

Los segundos parecían eternos, podia sentir el roce invisible de sus dedos sobre mi rostro y aunque apenas me tocara, un ligero temblor recorría mi cuerpo. Con una delicadeza insoportable, como si nada acomodó algunos mechones de cabello detrás de mi oreja. Lo observé en busca de alguna expresión distinta, alguna grieta en aquella serenidad suya, pero la verdad era otra…solo yo me estaba dejando arrastrar por aquel torbellino de emociones.

Desvié la mirada hacia otra parte, intentando escapar de todo aquello y mi mente comenzó a fabricar escenarios donde era libre de todo este caos. Pensé en las gaviotas suspendidas sobre el océano, atravesando el viento sin miedo; pensé en mi niñez, en las tardes interminables y en las risas despreocupadas. Y cuando creí la guerra perdida… empecé a repetir trabalenguas absurdos en mi cabeza —Tres tristes tigres comieron trigo en un trigal…la carne…de tres dorados tigres…conejos…pan…— como si aferrarme a esas palabras pudiera mantenerme cuerda.Fue como desconectarme a medias del mundo o mejor dicho…evadir a Kael. Mientras sentía el pincel deslizarse sobre mi piel, decidí borrarlo de mi mente por completo, como si ignorarlo pudiera hacer desaparecer la tensión que me consumía lentamente.

Hasta que escuché su voz nuevamente. Sus dedos elevaron mi rostro con una suavidad peligrosa y terminé encontrándome otra vez con aquellos ónix, sintiendo de inmediato ese extraño revoloteo en mi estómago que parecía desarmarme por completo —¿Sí?…— respondí casi por inercia, aunque mi atención ya se había desviado hacia sus labios; a esa distancia podía apreciarlos mejor, suaves, limpios… tentadores. Entonces, aquella idea absurda apareció de golpe en mi mente…de querer mancharlos con el mismo labial que teñía los míos. Incapaz de soportar más aquella cercanía, desvié el rostro hacia mi derecha mientras sentía cómo el calor subía hasta mis mejillas; estaba segura de que ahora mismo debía verme roja como un tomate —Tiempo fuera…— murmuré, alzando mi diestra en señal de rendición para pedirle un poco de espacio. Necesitaba recuperarme, no quería que notara el desastre que estaba provocando dentro de mí. ¿De verdad alguien podría debilitar a otra persona con solo mirarla a los ojos? Vaya… quizás Kael no era un ángel, pero tampoco un demonio, aunque comenzaba a pensar que podía ser mucho peor que ambos.
Pensamiento • Dialogo • Cronologia
[Imagen: firmakagura.gif]
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RE: La marina se viste de prada [pasado][kagura] - por Kagura - 25-05-2026, 11:08 AM

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