Algún día de finales de año del 16...
Seraphim se sentía sola, sola entre un montón de gente. Siempre le ha gustado destacar entre los demás, pero ahora que lo hace mal no le parece tan bueno como ella creía. Le gusta pensar que el hecho de que hablen de ella, aunque sea de malas formas o por su nula aptitud física, hace que sepan de su nombre. Para alguien como Skypea eso le parece suficiente, pero ha llegado un punto en su servicio que estaba minando su moral y sus ánimos. Apenas si tenía ganas de salir de la cama por las mañanas, pero lo hacía por obligación y porque ya no le quedaba nada en la vida. Por mucho que intentara dar lástima como que era una chica huérfana sin sus padres ni nadie que la esperara en casa, eso solo funcionaba con sus compañeros de escuadrón y algún que otro cocinero que le daba más comida a la horas de descanso. No parecía surtir efecto con los superiores, ni mucho menos entre otras personas de su misma bastilla.
Ya pronto iba a ser final de año, pero como estaba siendo su primer año en la Marina es que no podía ir a visitar a ningún familiar hasta no acabar su adiestramiento. Aunque no tuviera a nadie, eso le molestaba porque le hubiera gustado volver a su hogar para descansar y poder tener tiempo para componer nuevas canciones. Pero no, se tenía que conformar con pasar esas fechas en ese lugar rodeado de personas que tampoco son mucho de su agrado. Al menos sabe mantener las apariencias, engañar con sonrisas y hacer que algunos quisieran estar con ella. Con eso parecía suficiente, sin embargo en su interior se sentía sola.
Sola rodeada de personas.
Pero un día en especial hubo un momento donde esa soledad se cortó por accidente de uno e interés de otra.
Era de noche, una donde podían cenar y beber para celebrar que pronto finalizaría el año. Seraphim ese día estaba inquieta porque recibió una carta de su mayordomo diciéndole que pronto debía de encontrarse aliados para poder tener una tripulación de marines donde estar a gusto, pues sí no acabarían por echarla… y eso no podía ser permitido para ella. Ante la “amenaza” suave de aquel hombre que sabe sobre ella, hace que su humor no sea lo suficientemente bueno como para aguantar una noche con alguien. Por mucho que intentarán hablar con ella, Seraphim era borde y radical hasta el punto de querer apartarse sola y beber de su cerveza; últimamente se ha acostumbrado a esa bebida por presión social. Su aguante no era mucho con ese brebaje, pero sabe controlarse hasta no acabar yéndose de control. Solamente quería dar una imagen de chica triste y solitaria para ver si alguien de alto cargo se fija en ella. Era una trampa disfrazada de desgana real; pues si que es verdad que en el fondo hoy no quiere relacionarse con sus aliados, pero si le viene a hablar un superior no va a decirle que no.
O tal vez si viene alguien interesante pueda sacarle de esa constante interna que la tiene consumida… alguien que pueda ser un buen aliado de verdad y le solucione su problema.
