25-05-2026, 11:27 PM
Kiyoshi se siente seguro, pero Varo no acepta ser el que confronta y pone en marcha un plan improvisado que le beneficia, pero también obliga al médico a ponerse pillo. El mantel que toma es precisamente el que nuestro protagonista usaba como cobertura, por lo que rápidamente opta por situar las rodillas en el suelo y meterse directamente bajo la mesa, apelando a que la suerte le ayude de que la chiquilla no tenga ningún ángulo que le permita verlo ahí debajo. Una posición normal, pero que incomoda, pues situarse las rodillas en un piso que desconoce cuánta dedicación le han invertido a su limpieza…
Al fin aparece en el salón la tercera integrante en discordia de este nuevo grupo. Por su apariencia juvenil, debe estar apenas en sus 18 años o en una edad similar. Lleva un delantal blanco sobre su vestido, el que indica que debe dedicarse a las tareas del hogar o, por el olor que llega desde uno de los pasillos, puede tratarse de quien realiza la comida de la casa. Su cabello es rojo y está amarrado en una única trenza. En sus mejillas abundan pecas y hay ciertas marcas de suciedad tanto en el rostro, delantal e incluso en sus pequeñas manos, todas manchas de comida. Si juzgamos el libro por su apariencia, podemos concluir que no se trata de alguien peligroso. ¿Nos equivocaremos o acertaremos? Solo el tiempo lo dirá.
— Mmm, qué extraño. Juré que escuché un ruido. — Se pasea un momento y se acerca a la ventana abierta, procediendo a cerrarla no sin antes asomar la cabeza hacia fuera, viendo a los tipos que siguen moviéndose por la zona en la busca de los sepultureros. — Esos tipos siguen causando problemas. Me pregunto por qué los Daten Shi no les han dado una paliza todavía, son muy gritones. — Parece que el grupo de Zaki no es muy bien visto por los habitantes de la isla. Es un dato curioso. — Solo espero que no molesten a mamá mientras regrese a casa.
Parece que la muchacha está a punto de regresar a la cocina, sin percatarse de que a su lado se encuentran dos personas. Sin embargo, no todo es tan simple como parece. De pronto, la chica mira hacia el suelo y encuentra rastros de suciedad. — Limpié esta mañana. ¿Quién ensució esto? Quizás mamá dejó entrar sucios cuando estuve tomando la siesta. — La respuesta inmediata se deja dar por parte de Kiyoshi, quien alza la voz sin tener ningún tipo de cuidado. — ¿A quién diablos le estás diciendo sucio, tonta? Sucia serás tú. — En lo que el médico sale de su escondite y se muestra, la chica suelta un fuerte grito. — ¡AHHHH! — Retrocede, angustiada, tres pasos. Su delantal cuenta con un bolsillo ancho del cual extrae un gran cuchillo cocinero que usa para amenazar a Kiyoshi. — ¿Quién eres tú y qué haces en mi casa? ¡No te me acerques! — Recién ahora Kiyoshi es consiente del error que ha cometido, por lo que intenta arreglarlo rápido. — No te asustes, no he venido a hacerte daño. Solo entré para esconderme de los tipos de fuera que me estaban molestando. — Mucha explicación y todo, pero la chica, impulsada por su miedo, se lanza hacia delante buscando dar una estocada con la punta del cuchillo justo en el pecho del médico. Este, veloz, da un pequeño salto hacia atrás que le permite evadirla, aunque logra que su espalda se vea apegada a la pared y sin espacio para seguir huyendo.
Aquí es donde busca ayuda, entendiendo que la situación se le está escapando de las manos.
— Oye, Varo, deja de perder el tiempo y ayúdame a hacerla entrar en razón. Si sigue gritando, atraerá a esa mujer y dudo que quieras seguir siendo su oso de peluche para los brazos. — Primero, echa al agua a su pobre compañero, quien hasta ahora ha pasado inadvertido con su peculiar disfraz. Segundo, elige las palabras predilectas para casi obligar a Varo a salir y ayudar, pues Kiyoshi tan tonto no es y entendió perfectamente el trauma que el Mink agarró con la chica del bar.
Al fin aparece en el salón la tercera integrante en discordia de este nuevo grupo. Por su apariencia juvenil, debe estar apenas en sus 18 años o en una edad similar. Lleva un delantal blanco sobre su vestido, el que indica que debe dedicarse a las tareas del hogar o, por el olor que llega desde uno de los pasillos, puede tratarse de quien realiza la comida de la casa. Su cabello es rojo y está amarrado en una única trenza. En sus mejillas abundan pecas y hay ciertas marcas de suciedad tanto en el rostro, delantal e incluso en sus pequeñas manos, todas manchas de comida. Si juzgamos el libro por su apariencia, podemos concluir que no se trata de alguien peligroso. ¿Nos equivocaremos o acertaremos? Solo el tiempo lo dirá.
— Mmm, qué extraño. Juré que escuché un ruido. — Se pasea un momento y se acerca a la ventana abierta, procediendo a cerrarla no sin antes asomar la cabeza hacia fuera, viendo a los tipos que siguen moviéndose por la zona en la busca de los sepultureros. — Esos tipos siguen causando problemas. Me pregunto por qué los Daten Shi no les han dado una paliza todavía, son muy gritones. — Parece que el grupo de Zaki no es muy bien visto por los habitantes de la isla. Es un dato curioso. — Solo espero que no molesten a mamá mientras regrese a casa.
Parece que la muchacha está a punto de regresar a la cocina, sin percatarse de que a su lado se encuentran dos personas. Sin embargo, no todo es tan simple como parece. De pronto, la chica mira hacia el suelo y encuentra rastros de suciedad. — Limpié esta mañana. ¿Quién ensució esto? Quizás mamá dejó entrar sucios cuando estuve tomando la siesta. — La respuesta inmediata se deja dar por parte de Kiyoshi, quien alza la voz sin tener ningún tipo de cuidado. — ¿A quién diablos le estás diciendo sucio, tonta? Sucia serás tú. — En lo que el médico sale de su escondite y se muestra, la chica suelta un fuerte grito. — ¡AHHHH! — Retrocede, angustiada, tres pasos. Su delantal cuenta con un bolsillo ancho del cual extrae un gran cuchillo cocinero que usa para amenazar a Kiyoshi. — ¿Quién eres tú y qué haces en mi casa? ¡No te me acerques! — Recién ahora Kiyoshi es consiente del error que ha cometido, por lo que intenta arreglarlo rápido. — No te asustes, no he venido a hacerte daño. Solo entré para esconderme de los tipos de fuera que me estaban molestando. — Mucha explicación y todo, pero la chica, impulsada por su miedo, se lanza hacia delante buscando dar una estocada con la punta del cuchillo justo en el pecho del médico. Este, veloz, da un pequeño salto hacia atrás que le permite evadirla, aunque logra que su espalda se vea apegada a la pared y sin espacio para seguir huyendo.
Aquí es donde busca ayuda, entendiendo que la situación se le está escapando de las manos.
— Oye, Varo, deja de perder el tiempo y ayúdame a hacerla entrar en razón. Si sigue gritando, atraerá a esa mujer y dudo que quieras seguir siendo su oso de peluche para los brazos. — Primero, echa al agua a su pobre compañero, quien hasta ahora ha pasado inadvertido con su peculiar disfraz. Segundo, elige las palabras predilectas para casi obligar a Varo a salir y ayudar, pues Kiyoshi tan tonto no es y entendió perfectamente el trauma que el Mink agarró con la chica del bar.
OFF ROL
![[Imagen: u2oxCl9.png]](https://i.imgur.com/u2oxCl9.png)
Hablo | Pienso
