26-05-2026, 08:16 AM
Ante los movimientos de la pelo-fósforo Hasegawa termina entrecerrando sus ojos, con los párpados delatando las sospechas que cargaba contra cada contracción de los músculos ajenos por más mínima que fuese, siguiéndola con la mirada. No fue difícil hacer contacto visual, escuchando a la perfección el modo en que pone en duda su caballerosidad, y por haber anulado esos recursos contrarios, enemigos, es capaz de seguirle el hilo de conversación.
—Soy ese. —replica, desestimando la posibilidad de caer en la etiqueta de un vulgar pervertido dados los hechos que los reunieron en primer lugar —Pero como te dije, no mereces a uno. —finiquitó, manteniendo ese rasgo de hacerse el ofendido.
Al pedido de seguirla, simplemente asiente, decidiendo hacerlo únicamente por el hambre que la contraria parecía estar atravesando, desviando la mirada hacia algún otro punto en pos de mantener el personaje indignado que se propuso interpretar, fiel reflejo de ello eran sus brazos aún cruzados. Menciona que su nombre es extravagante, y luego le cuestiona la edad, aunque Hasegawa vio en ello otra oportunidad de oro para demostrarle que seguía sin tomársela en serio.
—¡Tengo noventa y un años recién cumplidos y perfectamente mantenidos! ¡Mira mis dientes! —se señala la boca, sonriente, y elevando levemente el dedo índice hacia su cabello —¿No lo adivinaste? —broma vinculada al tono albino de sus hebras, algo normalmente vinculado a la tercera edad. —¡Estoy en la flor de la juventud! —añadió, colocando ambos brazos en jarra con una amplia curva en sus labios, parecía emitir brillo propio sin necesidad de emplear su fruta del diablo.
La playa gradualmente era abandonada, Shin no prestó demasiada atención al entorno, aún cauteloso por la extraña suerte que parecía acompañar de manera constante a Kagura, buscando su mirada de perfil cuando la escucha hablar otra vez. —No realmente. —contestó, imbuido en una desgana latente por esos tópicos mundanos, aunque no tardó en notar que literalmente se estaba desnudando de nuevo, como si fuese un acto reflejo natural de su cuerpo.
¿Esta chica estaba bien...?
—¿Sabes? No te puedo tomar en serio si te pones en ropa interior todo el tiempo. —se mantiene de brazos cruzados frente a ella, con un gesto neutral —Decídete, Guuuury. —con ese apodo adjudicado, la señala, entrecerrando los ojos esta vez de manera acusativa. —Si esto es una prueba de autocontrol impuesta por algún Dios, decido entregarme al placer carnal. —coloca las manos en forma de oración sintoísta, y vuelve a hacer contacto visual.
—Eso, o eres demasiado egocéntrica y andas buscando que todo el mundo te vea. En ese caso, no me interesas. —irónico, eso seguro. Echando esa difusa atracción por la borda, pasó por al lado de la chica simulando ignorarla y comenzó su pequeño show para pedir una mesa al aire libre, dirigiéndose a la terraza que había señalado. Lo siguiese o no, tomaría su lugar, y sólo seguiría hablando si la exhibicionista de turno se atrevía a mostrarse frente a él.
—¿Por qué no te quitas la ropa interior, ya que estás? —cuestionó, ladeando la cabeza —Nada, nada, te dejo hacer los pedidos, incluso por mí. A ver que haces con esa creatividad tuya... —se encogió de hombros, cerrando los ojos y resoplando. A su manera resultaba descolocante, pero no podía decir que se aburría cerca de ella.
—Soy ese. —replica, desestimando la posibilidad de caer en la etiqueta de un vulgar pervertido dados los hechos que los reunieron en primer lugar —Pero como te dije, no mereces a uno. —finiquitó, manteniendo ese rasgo de hacerse el ofendido.
Al pedido de seguirla, simplemente asiente, decidiendo hacerlo únicamente por el hambre que la contraria parecía estar atravesando, desviando la mirada hacia algún otro punto en pos de mantener el personaje indignado que se propuso interpretar, fiel reflejo de ello eran sus brazos aún cruzados. Menciona que su nombre es extravagante, y luego le cuestiona la edad, aunque Hasegawa vio en ello otra oportunidad de oro para demostrarle que seguía sin tomársela en serio.
—¡Tengo noventa y un años recién cumplidos y perfectamente mantenidos! ¡Mira mis dientes! —se señala la boca, sonriente, y elevando levemente el dedo índice hacia su cabello —¿No lo adivinaste? —broma vinculada al tono albino de sus hebras, algo normalmente vinculado a la tercera edad. —¡Estoy en la flor de la juventud! —añadió, colocando ambos brazos en jarra con una amplia curva en sus labios, parecía emitir brillo propio sin necesidad de emplear su fruta del diablo.
La playa gradualmente era abandonada, Shin no prestó demasiada atención al entorno, aún cauteloso por la extraña suerte que parecía acompañar de manera constante a Kagura, buscando su mirada de perfil cuando la escucha hablar otra vez. —No realmente. —contestó, imbuido en una desgana latente por esos tópicos mundanos, aunque no tardó en notar que literalmente se estaba desnudando de nuevo, como si fuese un acto reflejo natural de su cuerpo.
¿Esta chica estaba bien...?
—¿Sabes? No te puedo tomar en serio si te pones en ropa interior todo el tiempo. —se mantiene de brazos cruzados frente a ella, con un gesto neutral —Decídete, Guuuury. —con ese apodo adjudicado, la señala, entrecerrando los ojos esta vez de manera acusativa. —Si esto es una prueba de autocontrol impuesta por algún Dios, decido entregarme al placer carnal. —coloca las manos en forma de oración sintoísta, y vuelve a hacer contacto visual.
—Eso, o eres demasiado egocéntrica y andas buscando que todo el mundo te vea. En ese caso, no me interesas. —irónico, eso seguro. Echando esa difusa atracción por la borda, pasó por al lado de la chica simulando ignorarla y comenzó su pequeño show para pedir una mesa al aire libre, dirigiéndose a la terraza que había señalado. Lo siguiese o no, tomaría su lugar, y sólo seguiría hablando si la exhibicionista de turno se atrevía a mostrarse frente a él.
—¿Por qué no te quitas la ropa interior, ya que estás? —cuestionó, ladeando la cabeza —Nada, nada, te dejo hacer los pedidos, incluso por mí. A ver que haces con esa creatividad tuya... —se encogió de hombros, cerrando los ojos y resoplando. A su manera resultaba descolocante, pero no podía decir que se aburría cerca de ella.
![[Imagen: vEBNZb3.png]](https://i.imgur.com/vEBNZb3.png)
