Sombras doradas entre los árboles - [Priv Kibai / Pasado]
#5

A medida que aquella profunda voz resonaba frente a mí, no pude evitar sentirme completamente cautivada. Había algo en ella que imponía respeto de forma natural,era una voz grave, firme y peligrosa, como el eco de una bestia imposible de desafiar. Mis ojos permanecieron fijos en el enorme felino mientras cada palabra parecía envolver el ambiente en una tensión sofocante. Cuando mencionó que correr no me serviría de nada, un escalofrío recorrió lentamente mi espalda y mi corazón comenzó a latir con fuerza como si fuera un tambor. Sin embargo, lo que terminó por dejarme inmóvil fue escuchar cómo hablaba de los depredadores y sus presas, criaturas creadas para perseguir, cazar y matar con absoluta precisión. Abrí los ojos con sorpresa al ver aquella sonrisa que mostraba sus colmillos, sintiendo cómo mi garganta se secaba al instante quizás por el temor —*Voy a morir…*— pensé por un segundo. Pero entonces confesó que no tenía intención de atacarme o de hacerme algo... Solté un suspiro tembloroso y llevé una mano a mi pecho —Bendito cielo…— murmuré intentando recuperar la calma.

Mientras me relajaba tras aquel comentario, de pronto sus movimientos bruscos me hicieron sobresaltarme levemente. Permanecí quieta, observándolo con atención mientras, con una agilidad impresionante y una destreza casi imposible, daba un salto elegante para cortar varias ramas del árbol. Las atrapó en el aire con precisión antes de volver a caer sobre el suelo húmedo del bosque. Mis ojos siguieron cada uno de sus movimientos, fascinada por la facilidad con la que actuaba. En apenas un abrir y cerrar de ojos, una fogata comenzó a arder frente a nosotros, iluminando nuestros cuerpos entre la oscuridad y la niebla tenue de la noche. El suave calor de las llamas acarició mi piel mientras una sonrisa enorme se dibujaba en mis labios. —Wow...qué hábil eres…— elogié, dando pequeños aplausos llenos de admiración.

El momento de las presentaciones finalmente llegó. Dejé que el felino tomara el control de la conversación mientras yo permanecía en silencio, escuchando con atención cada una de sus palabras –Me llamo Kagura…mucho gusto– mencione en respuesta dejando que siguiera con la conversación, Kibai habló sobre su raza, sobre el largo viaje que había emprendido y también sobre la persona con la que había llegado hasta ese lugar. No pude evitar sorprenderme al descubrir las razones detrás de su travesía; aquella necesidad de encontrarse consigo mismo en su verdadero entorno, de comprender quién era realmente lejos de todo lo conocido. Había algo genuino en la manera en que lo contaba, una sinceridad tranquila que lograba transmitir incluso en medio de la noche. Verlo feliz por algo tan simple me hizo sonreír con empatía mientras mantenía la mirada fija en la fogata.Las llamas ondeaban suavemente, proyectando destellos cálidos sobre nosotros, mientras el crujir de las ramas consumiéndose terminaba de envolver aquel instante en una atmósfera extrañamente agradable y reconfortante, Por otra parte Kibai comenzo a cortar la fruta con sus garras afiladas, para luego empalar la misma y ponerlas al fuego –*¿Fruta asada?...¿Eso sabe bien?*-- pensé por unos instantes.

Pero cuando habló sobre su idea de salir cuando la luna estuviera en lo más alto para atrapar algo con sus propias garras, aquel escalofrío volvió a recorrerme la espalda. Por pura inercia me moví hacia el otro extremo de la roca, como si aquella pequeña distancia pudiera salvarme de él en caso de que decidiera actuar siguiendo sus instintos. El movimiento fue casi automático, torpe incluso, impulsado por ese miedo repentino que comenzaba a instalarse lentamente en mi pecho. Sin embargo, el gesto de tregua que hizo logró tranquilizarme apenas un poco… aunque no lo suficiente. Sus palabras seguían resonando una y otra vez dentro de mi cabeza.

*¡¿Nunca ha sido… su preferida?!*— pensé, aferrándome a aquella frase con una inquietud imposible de ignorar. Al lado de Kibai me sentía diminuta, vulnerable… como una presa pequeña atrapada entre las garras de un enorme felino; uno que disfrutaba jugar con aquello que cazaba antes de darle el golpe final. Tragué grueso, sintiendo cómo el calor de la fogata ya no era suficiente para aliviar el frío que me recorría el cuerpo. Por primera vez desde que había comenzado aquella conversación, sentí auténtico pánico.

Pero cuando deslizó aquella fruta burbujeante cuyo aroma me embriago en un instante, de pronto sentí gruñir mi estomago y sin dudarlo tome la rama mientras comenzaba a soplar el pedazo de fruta acaramelada, tras hincarle el diente escuche sus palabras y sin querer comencé a toser pues me tomo por sorpresa, quemando sutilmente mi lengua –Arggh…quema– mencione mientras sacaba mi lengua y soplaba para apagar el ardor provocado en ella, pero sin abandonar la idea de probar la fruta, nuevamente me atreví a darle otra mordida, sintiendo como un meteorito caía sobre mis hombros, el sabor me inundó el paladar sintiendo que escuchaba los coros de los ángeles –¡Que sabroso!-- dije en un pequeño gemido mientras miraba a Kibai con una sonrisa de oreja a oreja –¡Que delicia!...¡Me encantará probar cualquier cosa que hagas!-- declare mientras sentía que finalmente deshacía de ese panico que me consumía.

Mientras consumia la fruta, ahora era mi turno para tomar el control de la conversacion, curiosa por todo lo que el felino relato, fui procesando cada palabras mientras me giraba para poner toda mi atencion al felino –¿Exactamente qué son los mink?...¿Son una especie hibrida entre humano y animales? – esa fue mi primera pregunta, a medida que respondia avance con mas preguntas –¿De dónde es tu origen?...¿Tu cuerpo es asi de duro por ser un rasgo genetico o es por entrenamiento?...–Como una pequeña niña, seguia la conversacion mientras mas admiraba sus facciones felinas, realmente queria apretarle la nariz o morderle una oreja, pero debia frenar ese impulso de idiotes.

¿Me dejas morderte la nariz o eso cuenta como beso?— pregunté sin querer, dejando escapar aquel pensamiento antes de poder detenerlo. Apenas fui consciente de lo que había dicho, una risa nerviosa abandonó mis labios mientras levantaba ambas manos en señal de tregua —Perdón… es que estoy emocionada…que un gatote me hable...parece ser un sueño...— me disculpé entre pequeñas risas avergonzadas.

Di la última mordida a la fruta antes de lanzar la vara hacia el fuego, observando cómo las llamas consumían lentamente la madera. El calor de la fogata pareció suavizar la tensión que había quedado en el ambiente y poco a poco el sonido de los grillos volvió a llenar el bosque, devolviendo aquella extraña paz nocturna, una sinfonia que me encantaba escuchar—¿Llegaron a esta isla por alguna razón en específico… o solo son forasteros?— cuestioné con curiosidad genuina, cada vez más intrigada por la vida de Kibai, quien parecia ser alguien con mucha experiencia. Todo acerca de él me resultaba completamente nuevo, como si perteneciéramos a mundos totalmente distintos que, por algún extraño capricho del destino, habían terminado cruzándose esa noche.
Pensamiento • Dialogo • Cronologia
[Imagen: firmakagura.gif]
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RE: Sombras doradas entre los árboles - [Priv Kibai / Pasado] - por Kagura - 26-05-2026, 12:13 PM

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