Knockin' on Heaven's Door | Privado [Pasado]
#2
Tras aquella lejana conversación en la playa hacía toda una estación, no solamente me había dedicado a entrenar, sino a estudiar cuando podía sacar un huequecito.

Nunca me había gustado la historia, pero cuanto más leía sobre batallas del pasado en distintas islas y cómo algunas se habían ganado en total desventaja, más me había ido aficionando a ellas.

Hoy era uno de esos días tranquilos en los que, después de haber comido en la base, había decidido dedicar el próximo par de horas a aquella actividad, por lo que me encontraba tirada en la cama de tal manera que estaba apoyando los calcetines contra la pared y dejaba caer mi coleta en el lateral opuesto de la cama, apuntando con el libro hacia el techo. No llevaría ni media hora cuando…

—¡NYYYYYYYYRAAAAAAAAAA!
—¿Hmm?

“Levanté” la vista (o más bien la bajé, dada la posición) para mirar hacia la puerta. No, no me lo había imaginado, estaba segura de que me habían llamado, y se acercaba. Esa voz…

—¿Shin…?

La repentina explosión me hizo recoger las piernas y taparme la cara con el libro por puro instinto. En cuanto miré de nuevo, me encontré con la nube de polvo mostrando poco a poco la puerta estampada contra la pared a mi derecha, a apenas unos centímetros de donde se encontraba la cama, al tiempo que se iban desvaneciendo las luces residuales de aquella locura.

—¡¡Shin!! —exclamé al verlo en el mismo lugar, rotando para ponerme bocabajo y mirarlo mejor, preocupada por la necesidad del escándalo, las gafas rotas y su evidente chichón—. ¡¿Qué pasa?!

Me tranquilizó ver su sonrisa de siempre, ¡al menos no sería algo de vida o muerte! ¡Pero entonces ¿por qué me rompe la puerta?!

—¡Nyra, Nyra, Nyra!

A pesar del enfado inicial, su emoción se me contagió enseguida. No pude evitar quedarme mirando cada uno de sus saltitos y movimientos mientras, con los codos apoyados en el colchón, mis dedos cubrieron mis labios para ocultar en vano la gracia que me hacía verlo así. ¿Así que el grandioso y mejor marine de la historia iba a secuestrarme?

El final de aquella enumeración me hizo estallar repentinamente en carcajadas. Al quitarse las gafas, no se me escaparon las pequeñas lágrimas de dolor que disimulaba. ¡Ay, no, pobrecito! Pero aquella lástima momentánea no impidió en absoluto que siguiera riendo, tapándome la parte baja del rostro con las manos sin perderle un instante de vista, especialmente cuando lo iluminaron aquellas estrellitas que tanto le gustaba crear para resaltar su ya evidente y casi inevitable belleza.

—Te llevaré a conocer a mi esposa.
—¡¿Qué?!

Mis ojos se abrieron como platos al tiempo que las carcajadas se cortaron de súbito. Me quedé analizándolo mientras sacaba aquella carta, incapaz de creer que se encontrara realmente bien y tratando de encontrar la emoción exacta que pudiera encontrarse debajo, en vano. Lo único que me quedó claro fue aquel maldito nombre: Ichiro.

Pero aquel ser de pura energía no podía estarse hoy quieto más de dos segundos seguidos, y tras informarme de que estaba "debidamente" notificada (¡¿cómo que DEBIDAMENTE notificada?!, ¡¡mentira!!), se encontró ya a unos brillos de largarse.

—¡¿QUÉ?! ¡No, SHIN, NO! ¡Ni se te ocurra…!

Mis palabras fueron interrumpidas por el seco golpe contra el suelo al caerme de la cama con las prisas de intentar alcanzarlo, pero al menos aquello me permitió agarrarme al bajo de su pantalón, tratando de evitar así que desapareciera antes de que pudiera soltarle todas mis preguntas de golpe.

—¡¿Dónde voy?! ¡¿Qué me pongo?! ¡¿Cuándo es?! ¡¿Qué tengo que saber?! ¡Tienes que enseñarme lo que se hace ahí, Shin! ¡SHIN! —insistí mirándolo hacia arriba con nuevos y repetidos tirones al final, luchando para que le fuera imposible ignorarme.
[Imagen: bskx3zy.jpeg]
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RE: Knockin' on Heaven's Door | Privado [Pasado] - por Nyra Kuroshiro - 26-05-2026, 07:41 PM

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