27-05-2026, 12:25 PM
Tras derrotar a los tres centenares de antómatas, con apariencias de hombres, mujeres, ancianos, ancianas, niños y niñas, de todas las edades y formas, con todas las condiciones y aspectos posibles pero siempre con esa siniestra sonrisa, Kenzo decidió recuperar fuerzas comiendo lo que su amigo Garnet le había preparado. Una comida hecha con amor y posiblemente lujuria inconsciente pues, Garnet, todo lo hacía con esa intención aunque él no quisiera. Pero esos matices y sabores se escaparon de las papilas gustativas de Kenzo quien intentó comerse todo de un bocado, y obviamente, le salió mal.
La comida se atascó en una bola enorme en su garganta, tan grande que se veía deformando la misma y poniendo su cara de un color rojo intenso, comenzando a sudar. Sólo unos golpes en el pecho conseguirían hacer que esa enorme bola de comida sin procesar ni masticar siguiera su paso hacia el estómago... ¡y vaya digestión le iba a dar!. Es bien sabido que se debía masticar bien y tragar con calma o te podías ir para el campo de los quietos en un abrir y cerrar de ojos. ¡No juguéis con la comida, niños!
Después del atragantamiento de Kenzo y mientras recuperaba las fuerzas rodeado de partes de robot que si no fueran por los circuitos y la ausencia de sangre habrían representado un escenario demasiado dantesco para cualquiera, era el momento para el chico de intentar decidir qué hacer. Ahora que las puertas de acceso al castillo estaban abiertas ¿intentaría ir para atrás? ¿quizá revisar en la habitación anterior si estaba Jolyne? ¿salir del complejo? ¿O trataría de abrir la puerta a pura fuerza bruta metiendo las manos en el agujero creado y tratando de tirar de él sin control?
Varias opciones, distintos caminos... pero un sólo responsable. Era momento de Kenzo de pensar qué debía hacer.
La comida se atascó en una bola enorme en su garganta, tan grande que se veía deformando la misma y poniendo su cara de un color rojo intenso, comenzando a sudar. Sólo unos golpes en el pecho conseguirían hacer que esa enorme bola de comida sin procesar ni masticar siguiera su paso hacia el estómago... ¡y vaya digestión le iba a dar!. Es bien sabido que se debía masticar bien y tragar con calma o te podías ir para el campo de los quietos en un abrir y cerrar de ojos. ¡No juguéis con la comida, niños!
Después del atragantamiento de Kenzo y mientras recuperaba las fuerzas rodeado de partes de robot que si no fueran por los circuitos y la ausencia de sangre habrían representado un escenario demasiado dantesco para cualquiera, era el momento para el chico de intentar decidir qué hacer. Ahora que las puertas de acceso al castillo estaban abiertas ¿intentaría ir para atrás? ¿quizá revisar en la habitación anterior si estaba Jolyne? ¿salir del complejo? ¿O trataría de abrir la puerta a pura fuerza bruta metiendo las manos en el agujero creado y tratando de tirar de él sin control?
Varias opciones, distintos caminos... pero un sólo responsable. Era momento de Kenzo de pensar qué debía hacer.
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