Mientras el ataque Six Shots se producía, un disparo más resonó en la habitación.
Jolyne Jones, una muchacha humilde y sin habilidades particularmente reseñables, con una fruta mediocre y una actitud ante el conflicto cuestionable, había sido menospreciada por Utakata desde el primer momento, siendo la única de los Alas Negras que no tenía un robot particular y personalizado contra el que enfrentarse al considerar esto "una pérdida de tiempo y de esfuerzo" por no merecer la pena dedicar recursos a alguien tan mundano. Haberla perdido de vista en las cámaras había sido un contratiempo que tampoco había preocupado al doctor, pues pensó que daría con ella tarde o temprano sin mucho esfuerzo o que quizá estaba muerta en los tubos de ventilación gracias al veneno paralizante que en esos tubos había. Pero nada más lejos de la realidad. La tiradora de los Alas Negras se había hecho valer y se había desplazado por los tubos conteniendo la respiración - aunque su intención era la de mantenerse invisible - evitando esa trampa, las cámaras de los pasillos y tener que lidiar con las puertas que tantos problemas le habían dado a sus compañeros.
Emergiendo del tubo de ventilación siendo completamente invisible aun, ejecuta un rápido y potente disparo que atraviesa el cristal reforzado del cerebro y lo acaba perforando a él, haciendo que la sangre del mismo empezase a teñir el color del líquido del recipiente y con un ligero espasmo y un leve cortocircuito en las conexiones de los cables al cerebro, un apagón generalizado en todo Punk Hazard sumiera la isla en un absoluto y escalofriante silencio, así como el interior del L.A.B.O. en una terrible oscuridad.
Todo en la isla se detuvo. Las maquinas que mantenían el aire en movimiento, los procesos de construcción y mecanización de distintas máquinas, la producción de comida, de depuración de agua, de automatización, de análisis de datos... todo, absolutamente todo, paró en seco con un sonido de energía en decrescendo que inundó todo el lugar.
MDU01 cayó sobre sus rodillas, apagado, inmóvil, con los brazos a ambos lados de su cuerpo y las manos tendidas con las palmas hacia arriba, al igual que la cabeza que reposaba hacia atrás, apuntando con el rostro hacia el techo. No se emitía ninguna luz por parte del autómata, ningún sonido, ninguna presencia de vida.
Todas las puertas de las habitaciones se abrieron como método de emergencia y esto dejó en comunicación todas las salas entre si. Obviamente al ser todo en esta isla una mente colmena, el cerebro era la fuente madre de toda esa conexión e información, y al acabar con él, todos los sistemas habían sufrido un apagón para poder reiniciarse. Esto no significaba la muerte de Utakata, ni mucho menos, pero sí una brecha y un contratiempo bastante grande.
Un error de cálculo para el genio más grande de nuestro tiempo. El error que le había acompañado toda la vida: La soberbia.
Utakata tenía la potencia para acabar con los Alas Negras en un enfrentamiento abierto, pero había preferido separarlos en aras de la ciencia y el descubrimiento a través de la experimentación, y los había subestimado. Su ambición por aprovechar cada momento al máximo para exprimir al límite la capacidad de obtención de información lo había llevado a generar pequeñas ventanas de oportunidad en sus roedores de laboratorio, y al final las ratas habían salido de la caja y se habían abalanzado sobre él para empezar a devorarle.
Una sola bala, fruto de los actos del más insignificante y cobarde de ese grupo, había dado la vuelta a la situación.
Ahora era la oportunidad de los Alas Negras para escapar, pues cuando MDU01 se reiniciase por completo, no estaría tranquilo y relajado como hasta ahora. Y un golpe suyo podría ser mortal ante cualquiera de los supervivientes.
Jolyne Jones, una muchacha humilde y sin habilidades particularmente reseñables, con una fruta mediocre y una actitud ante el conflicto cuestionable, había sido menospreciada por Utakata desde el primer momento, siendo la única de los Alas Negras que no tenía un robot particular y personalizado contra el que enfrentarse al considerar esto "una pérdida de tiempo y de esfuerzo" por no merecer la pena dedicar recursos a alguien tan mundano. Haberla perdido de vista en las cámaras había sido un contratiempo que tampoco había preocupado al doctor, pues pensó que daría con ella tarde o temprano sin mucho esfuerzo o que quizá estaba muerta en los tubos de ventilación gracias al veneno paralizante que en esos tubos había. Pero nada más lejos de la realidad. La tiradora de los Alas Negras se había hecho valer y se había desplazado por los tubos conteniendo la respiración - aunque su intención era la de mantenerse invisible - evitando esa trampa, las cámaras de los pasillos y tener que lidiar con las puertas que tantos problemas le habían dado a sus compañeros.
Emergiendo del tubo de ventilación siendo completamente invisible aun, ejecuta un rápido y potente disparo que atraviesa el cristal reforzado del cerebro y lo acaba perforando a él, haciendo que la sangre del mismo empezase a teñir el color del líquido del recipiente y con un ligero espasmo y un leve cortocircuito en las conexiones de los cables al cerebro, un apagón generalizado en todo Punk Hazard sumiera la isla en un absoluto y escalofriante silencio, así como el interior del L.A.B.O. en una terrible oscuridad.
Todo en la isla se detuvo. Las maquinas que mantenían el aire en movimiento, los procesos de construcción y mecanización de distintas máquinas, la producción de comida, de depuración de agua, de automatización, de análisis de datos... todo, absolutamente todo, paró en seco con un sonido de energía en decrescendo que inundó todo el lugar.
MDU01 cayó sobre sus rodillas, apagado, inmóvil, con los brazos a ambos lados de su cuerpo y las manos tendidas con las palmas hacia arriba, al igual que la cabeza que reposaba hacia atrás, apuntando con el rostro hacia el techo. No se emitía ninguna luz por parte del autómata, ningún sonido, ninguna presencia de vida.
Todas las puertas de las habitaciones se abrieron como método de emergencia y esto dejó en comunicación todas las salas entre si. Obviamente al ser todo en esta isla una mente colmena, el cerebro era la fuente madre de toda esa conexión e información, y al acabar con él, todos los sistemas habían sufrido un apagón para poder reiniciarse. Esto no significaba la muerte de Utakata, ni mucho menos, pero sí una brecha y un contratiempo bastante grande.
Un error de cálculo para el genio más grande de nuestro tiempo. El error que le había acompañado toda la vida: La soberbia.
Utakata tenía la potencia para acabar con los Alas Negras en un enfrentamiento abierto, pero había preferido separarlos en aras de la ciencia y el descubrimiento a través de la experimentación, y los había subestimado. Su ambición por aprovechar cada momento al máximo para exprimir al límite la capacidad de obtención de información lo había llevado a generar pequeñas ventanas de oportunidad en sus roedores de laboratorio, y al final las ratas habían salido de la caja y se habían abalanzado sobre él para empezar a devorarle.
Una sola bala, fruto de los actos del más insignificante y cobarde de ese grupo, había dado la vuelta a la situación.
Ahora era la oportunidad de los Alas Negras para escapar, pues cuando MDU01 se reiniciase por completo, no estaría tranquilo y relajado como hasta ahora. Y un golpe suyo podría ser mortal ante cualquiera de los supervivientes.
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