27-05-2026, 07:54 PM
Llevó una mano a su largo cabello, algo dudosa de que sus mechones multicolor pudieran verse debajo de una peluca, pero no hacía un mal en intentar y alzó la mano. —Pelinegra, por favor— Sonrió, prefiriendo concentrarse en lo bonito que en las cosas lógicas; podría pasar más tiempo con los miembros de su tripulación explorando la isla y eso era lo que más le importaba a la skypean.
Y señaló a Kazan. —¿Él podría, no?— Ladeó la cabeza un poco confusa; parecía ser lo suficientemente grande y fuerte para ello, teniendo una imagen poderosa de él. —Aunque, ¿la persona que haya comido una akuma, no funcionaría como un ancla?— Presionó unos cuantos nudillos contra su mentón, moviéndose de aquí para allá. —Como sea, el caso es que si alguien necesita ayuda para ser rescatado, contad conmigo— Hizo un puño, alzándolo en el aire, y sacudió, sintiendo que sus palabras tenían la misma tranquilidad de una cucaracha intentando tomarte de los dedos y sacarte de la casa engullida en llamas, pero le era preferible hacer eso que quedarse de brazos cruzados.
Ante la palabra dulce de miel, fue de pronto Seraphine la que se transformó en un tiburón, sus ojos brillando, se acercó a Mizuki en un parpadeo, estirando su palma hacia ella en un claro gesto que decía: "Yo quiero", solo faltando que lanzase chispas de luz por sus poros ante la idea de comer algo dulce, produciéndole una enorme cantidad de alegría, solo faltando que moviese una cola imaginaria. —¿Kazan?— Giró su rostro hacia él, algo preocupada, pensando que iba a revelar el paradero por culpa de la cantidad que fumaba y que el hombre a veces podía ser fácil de leer en cuanto al nerviosismo que ciertos temas producían en el wotan. —Estás actuando como un adolescente— Arrugó su nariz y se echó a reír; le enseñó el dedo pulgar cuando dijo de temerle a las frutas.
Frotó sus nudillos entre sí, asintiendo.
—¡Muy guapo!— Alzó ambas manos al cielo tras escribir aquello. —¡Mizuki es hermosa!
Sonrió, con una expresión alegre, y su cuerpo se inclinó hacia un lado, buscando meterse un poco con ellos. —O tendré gustos raros— Estaba a punto de hacer un saludo militar a las palabras de Kazan, cuando de pronto lo vio hacer un abrazo y, antes de darse cuenta de lo que hacía, Seraphine se lanzó al brazo más cercano para corresponder aquel gesto.
—Por cierto, Mizuki— La miró. —¿Cómo se vería Kazan con un vestido gigante?— Buscó una forma de que él también fuese capaz de moverse por la isla. —O pintarlo de rosa.
Y señaló a Kazan. —¿Él podría, no?— Ladeó la cabeza un poco confusa; parecía ser lo suficientemente grande y fuerte para ello, teniendo una imagen poderosa de él. —Aunque, ¿la persona que haya comido una akuma, no funcionaría como un ancla?— Presionó unos cuantos nudillos contra su mentón, moviéndose de aquí para allá. —Como sea, el caso es que si alguien necesita ayuda para ser rescatado, contad conmigo— Hizo un puño, alzándolo en el aire, y sacudió, sintiendo que sus palabras tenían la misma tranquilidad de una cucaracha intentando tomarte de los dedos y sacarte de la casa engullida en llamas, pero le era preferible hacer eso que quedarse de brazos cruzados.
Ante la palabra dulce de miel, fue de pronto Seraphine la que se transformó en un tiburón, sus ojos brillando, se acercó a Mizuki en un parpadeo, estirando su palma hacia ella en un claro gesto que decía: "Yo quiero", solo faltando que lanzase chispas de luz por sus poros ante la idea de comer algo dulce, produciéndole una enorme cantidad de alegría, solo faltando que moviese una cola imaginaria. —¿Kazan?— Giró su rostro hacia él, algo preocupada, pensando que iba a revelar el paradero por culpa de la cantidad que fumaba y que el hombre a veces podía ser fácil de leer en cuanto al nerviosismo que ciertos temas producían en el wotan. —Estás actuando como un adolescente— Arrugó su nariz y se echó a reír; le enseñó el dedo pulgar cuando dijo de temerle a las frutas.
Frotó sus nudillos entre sí, asintiendo.
—¡Muy guapo!— Alzó ambas manos al cielo tras escribir aquello. —¡Mizuki es hermosa!
Sonrió, con una expresión alegre, y su cuerpo se inclinó hacia un lado, buscando meterse un poco con ellos. —O tendré gustos raros— Estaba a punto de hacer un saludo militar a las palabras de Kazan, cuando de pronto lo vio hacer un abrazo y, antes de darse cuenta de lo que hacía, Seraphine se lanzó al brazo más cercano para corresponder aquel gesto.
—Por cierto, Mizuki— La miró. —¿Cómo se vería Kazan con un vestido gigante?— Buscó una forma de que él también fuese capaz de moverse por la isla. —O pintarlo de rosa.
![[Imagen: RlTqH6C.jpeg]](https://i.imgur.com/RlTqH6C.jpeg)
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