27-05-2026, 08:08 PM
(Última modificación: 27-05-2026, 08:08 PM por Garnet D. Matlock.)
Si bien la tercera antena no consiguió penetrar el órgano reproductor de Pretty - al no poseer uno -, sus palabras, llenas de sinceridad, si que consiguieron penetrar la puta alma de la gorila biónica. Lejos de ser alguien a merced de un psicópata y genio científico, era alguien libre y bondadoso, alguien que merecía explorar cada rincón de este vasto mundo. Y Pretty, al escuchar aquellas palabras, no pudo evitar a echar a llorar, emergiendo delicadas lágrimas por sus metálicos ojos.- ¿Lágrimas? ¿Ha funcionado? - Se sorprendió Garnet al ver cómo su discurso le caló en el corazón, presentando aquella máquina más humanidad que muchas personas con las que se había cruzado alguna vez en su vida.
Tras aquello, la gorila respondió ante las palabras de Garnet, resaltando su amabilidad y lo bien que la había tratado, sabiendo ver qué, más que una máquina, simplemente ella era una princesa con unas ganas locas de amar a alguien. El pelirrojo, aunque no tuviera su Kenbunshoku activo, podía sentir tristeza y pena en cada uno de los fonemas pronunciados por la primate. El skypiean no pudo hacer otra cosa que juntar sus labios fuertemente, mostrándose un tanto reflexivo. Garnet, a lo largo de su infancia y adolescencia en Lvneel, había sido una persona que había estado sola y repudiada por su temperamento y en parte incluso por su madre, al seguir un rumbo musical que difería notoriamente del suyo. La soledad era algo que persiguió a Garnet durante muchos años hasta que, poco a poco, encontró a los que verdaderamente consideraba como su familia, los Alas Negras e incluso Panda, su otro hermano jurado. Ese amor y ese calor que se sentía en el corazón cuando uno sabía que había encontrado su sitio de verdad, era algo indescriptible y mágico. Y quizás era eso lo que le faltaba a alguien como Pretty. Y quizás era eso lo que acababa de encontrar Pretty. Garnet sonreía levemente al sentir que la gorila había podido dar con ese sentimiento. Pero el destino, siempre era un tanto caprichoso, retorcido y sobre todo, cruel.
Lejos de hacer caso al pelirrojo, soltándole y proponiéndose a si misma irse para poder ir a ver mundo, el agarre de la gorila volvió a fortalecerse, cambiando la zona de amarre, en esta ocasión, a las costillas del skypiean.- ¿Pretty-chan? - Preguntaba, con una expresión llena de incomodidad.- O uso el haki de armadura o me manda al otro barrio, ¿es o no es? - Añadió en su mente,
pasando a recubrir la zona de su torso otra vez de Busoshoku Haki, a pesar de su falta de reservas de espíritu y sintiendo como, poco a poco, sus ojos se entrecerraban. Mientras tanto, Pretty confesaba que, al haber encontrado al guarrindongo del tanga sin tanga, sentía que no quería separarse más de él, al haber descubierto gracias a él el poder del amor y la sensación de ser amada, todo mientras todos sus sistemas empezaban a fallar uno a uno.- ¡Nanai!... ¡Pretty-chan!.. Para el carro… No tiene que acabar esto así… ¿Es o no es? - Exclamaba con dificultad, luchando para no caer rendido ante la inconsciencia, mientras de sus ojos brotaban unas lágrimas que sabían la verdad detrás del acto de Pretty. Ante un mundo en el que sabía que no podría gozar de libertad, la gorila había decidido decir adiós de la mejor forma que podría hacer. Estando junto a Garnet.- Aguanta… Garnet… Al menos hasta el último momento… - Ante la cruda realidad, el skypiean había decidido mantenerse consciente, lo máximo que su capacidad pudiera permitirle, al menos hasta que pudiera brindarle el último adiós.
Los ojos de Pretty perdieron su característico brillo, yaciendo sobre Garnet nada más que un trozo de metal, el trozo de metal más maravilloso que jamás pudo conocer. Pero cuando pensaba que todo había acabado, unas últimas palabras emergieron del inerte cuerpo de la gorila que, casi como si fuera su última Voluntad, se había quedado completamente agarrado al skypiean. Unas palabras que declaraban el amor verdadero que había sentido la creación de Utakata hacia el pervertido gigoló.- El menda jamás te olvidará… Pretty-chan… ¿Es o no es? - Los ojos se empañaban y ensalitraban debido a las incesantes lágrimas del pelirrojo, al ver cómo la vida de la persona más pura, inocente y depravada que había conocido jamás llegaba a su fin, rindiéndose ante su abrazo eterno y cumpliendo así su última voluntad.
Ante las múltiples heridas, magulladuras y quemaduras, además de haberse excedido por completo con su uso del haki, la voluntad de Garnet por mantenerse consciente finalmente terminó por quebrarse, cerrando los aguados ojos lentamente, al mismo tiempo que su transformación se deshacía, volviendo a su forma base.- Lo siento peña, coleguis… - Pensó en todos y cada uno de sus nakamas. Confiaba plenamente en todos ellos por lo que tenía la certeza de que ellos serían más que capaces de terminar el trabajo que habían empezado.- Os dejo el resto, dadle una buena paliza al puto Utakata… - Pensó en el genio loco que había sido capaz de crear algo tan increíble como Pretty, y a la vez tan retorcido para que, dotándole de sentimientos y emociones, no pudiera gozar de su libertad. La clase de persona que más odiaría Yojimbo no podía quedar impune. Jolyne, Kenzo, Tobías y Triana… Todo quedaba en sus manos.
Tras aquello, la gorila respondió ante las palabras de Garnet, resaltando su amabilidad y lo bien que la había tratado, sabiendo ver qué, más que una máquina, simplemente ella era una princesa con unas ganas locas de amar a alguien. El pelirrojo, aunque no tuviera su Kenbunshoku activo, podía sentir tristeza y pena en cada uno de los fonemas pronunciados por la primate. El skypiean no pudo hacer otra cosa que juntar sus labios fuertemente, mostrándose un tanto reflexivo. Garnet, a lo largo de su infancia y adolescencia en Lvneel, había sido una persona que había estado sola y repudiada por su temperamento y en parte incluso por su madre, al seguir un rumbo musical que difería notoriamente del suyo. La soledad era algo que persiguió a Garnet durante muchos años hasta que, poco a poco, encontró a los que verdaderamente consideraba como su familia, los Alas Negras e incluso Panda, su otro hermano jurado. Ese amor y ese calor que se sentía en el corazón cuando uno sabía que había encontrado su sitio de verdad, era algo indescriptible y mágico. Y quizás era eso lo que le faltaba a alguien como Pretty. Y quizás era eso lo que acababa de encontrar Pretty. Garnet sonreía levemente al sentir que la gorila había podido dar con ese sentimiento. Pero el destino, siempre era un tanto caprichoso, retorcido y sobre todo, cruel.
Lejos de hacer caso al pelirrojo, soltándole y proponiéndose a si misma irse para poder ir a ver mundo, el agarre de la gorila volvió a fortalecerse, cambiando la zona de amarre, en esta ocasión, a las costillas del skypiean.- ¿Pretty-chan? - Preguntaba, con una expresión llena de incomodidad.- O uso el haki de armadura o me manda al otro barrio, ¿es o no es? - Añadió en su mente,
pasando a recubrir la zona de su torso otra vez de Busoshoku Haki, a pesar de su falta de reservas de espíritu y sintiendo como, poco a poco, sus ojos se entrecerraban. Mientras tanto, Pretty confesaba que, al haber encontrado al guarrindongo del tanga sin tanga, sentía que no quería separarse más de él, al haber descubierto gracias a él el poder del amor y la sensación de ser amada, todo mientras todos sus sistemas empezaban a fallar uno a uno.- ¡Nanai!... ¡Pretty-chan!.. Para el carro… No tiene que acabar esto así… ¿Es o no es? - Exclamaba con dificultad, luchando para no caer rendido ante la inconsciencia, mientras de sus ojos brotaban unas lágrimas que sabían la verdad detrás del acto de Pretty. Ante un mundo en el que sabía que no podría gozar de libertad, la gorila había decidido decir adiós de la mejor forma que podría hacer. Estando junto a Garnet.- Aguanta… Garnet… Al menos hasta el último momento… - Ante la cruda realidad, el skypiean había decidido mantenerse consciente, lo máximo que su capacidad pudiera permitirle, al menos hasta que pudiera brindarle el último adiós.
Los ojos de Pretty perdieron su característico brillo, yaciendo sobre Garnet nada más que un trozo de metal, el trozo de metal más maravilloso que jamás pudo conocer. Pero cuando pensaba que todo había acabado, unas últimas palabras emergieron del inerte cuerpo de la gorila que, casi como si fuera su última Voluntad, se había quedado completamente agarrado al skypiean. Unas palabras que declaraban el amor verdadero que había sentido la creación de Utakata hacia el pervertido gigoló.- El menda jamás te olvidará… Pretty-chan… ¿Es o no es? - Los ojos se empañaban y ensalitraban debido a las incesantes lágrimas del pelirrojo, al ver cómo la vida de la persona más pura, inocente y depravada que había conocido jamás llegaba a su fin, rindiéndose ante su abrazo eterno y cumpliendo así su última voluntad.
Ante las múltiples heridas, magulladuras y quemaduras, además de haberse excedido por completo con su uso del haki, la voluntad de Garnet por mantenerse consciente finalmente terminó por quebrarse, cerrando los aguados ojos lentamente, al mismo tiempo que su transformación se deshacía, volviendo a su forma base.- Lo siento peña, coleguis… - Pensó en todos y cada uno de sus nakamas. Confiaba plenamente en todos ellos por lo que tenía la certeza de que ellos serían más que capaces de terminar el trabajo que habían empezado.- Os dejo el resto, dadle una buena paliza al puto Utakata… - Pensó en el genio loco que había sido capaz de crear algo tan increíble como Pretty, y a la vez tan retorcido para que, dotándole de sentimientos y emociones, no pudiera gozar de su libertad. La clase de persona que más odiaría Yojimbo no podía quedar impune. Jolyne, Kenzo, Tobías y Triana… Todo quedaba en sus manos.
INFO
![[Imagen: Tb4Z3O3.png]](https://imgur.com/Tb4Z3O3.png)
