Knockin' on Heaven's Door | Privado [Pasado]
#3


Me pirraban las novelas románticas. Un dato que no muchos conocían y que, para que mentir, tampoco solía airear. En los últimos días, había intercambiado recomendaciones con Hae-won, porque me apetecía leer ese tipo de historias en las que los finales felices despuntaban coloridos tras las tormentas. La última lectura que había empezado era bastante ligera y trataba sobre una escritora y su editor. Cabe destacar que ligera no era sinónimo de libre de escenas picantes. Escenas que uno no debería leer en mitad del pasillo de la base de la Marina mientras se dirigía a su dormitorio, pero a la vida había que condimentarla un poquito. Además, con esa portada en tonalidades pastel nadie podría imaginar el contenido.

Acababa de terminar de comer, el dolor de cabeza me estaba matando y esconder la nariz entre las páginas del libro me pareció el modo más apropiado de indicar que no tenía ganas de hablar con nadie. Por supuesto, el destino tenía otro planes.

—¡NYYYYYRAAAAAAA!

Un destello luminoso, para nada consciente de que el pasillo no le pertenecía solo a él, arrasó justo a mi lado. Me tambaleé antes de encontrar apoyo con la palma en la pared. El sopetón del libro contra el suelo fue seguido de una repentina explosión que me hizo cubrirme las orejas.

«Maldito duende luminoso, así te electrocutes en el baño» maldije para mis adentros.

El zumbido tardó un poquito en desaparecer de mi cabeza. Genial, ahora veía estrellitas allí donde miraba. El aura de las migrañas iba a tardar en desaparecer más de lo deseado. Agarré el libro de un movimiento brusco y me encaminé hacia la…

—¿Dónde demonios está la puerta? —se me escapó el pensamiento en un hilo de voz.

Tres pasos marcaban la distancia entre ver y no ver lo que ocurría. Tres pasos que podría haber ignorado, pero zafé en grandes zancadas, todavía con todo un mundo de lunaritos velando mi vista.

—¡Tienes que enseñarme lo que se hace ahí, Shin! ¡SHIN!

Parpadeé un par de veces. No. Definitivamente la imagen de Kuroshiro aferrada a la pernera del pantalón de Hasegawa no era producto de mi imaginación.

—Os diría que cerréis la puerta, pero es evidente que os gusta exhibiros. —«No lo digas, no lo digas, no lo digas»—. Y, Nyra, hay otras formas más interesantes de quitar un pantalón.

Por supuesto que no pude contenerme. La sonrisa me picaba en la comisura de los labios, la ceja izquierda ligeramente arqueada y un repaso fugaz a aquella escena. Era más que evidente que entre ellos no estaba ocurriendo lo que les acababa de insinuar, pero a otro con ese cuento. Que sufrieran un poquito.

Abrí el libro y me di media vuelta. Lo que estuviera pasando allí, entre ellos quedaban. No me apetecía que un superior pudiera relacionarme con el destrozo del mobiliario ni pagar unas consecuencias que no me correspondían.

—¡Yo qué vosotros buscaba un hotel! —dije a modo de despedida, con efusividad pero sin alzar realmente la voz.

Quizás tenía frente a mí una romcom mucho más jugosa que las propias novelas. Bueno, todos sabemos que en realidad, en la vida las tormentas acaban por hundir la mayoría de los barcos, pero mientras el cielo permaneciera despejado yo navegaría en ese.

Ya tendría tiempo de abordarlos en otra ocasión. Lo único que me apetecía en ese momento era meterme en la cama y dormir un rato, porque las malditas migrañas no iban a darme tregua.

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RE: Knockin' on Heaven's Door | Privado [Pasado] - por Dimitri St. George - 27-05-2026, 08:10 PM

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