28-05-2026, 11:05 AM
Ambos agentes están en posición y con el terreno a favor, plagado de trampas y escondites. Es imposible que una bestia descerebrada, como esa, sea capaz de enfrentar a dos de los mejores soldados del Gobierno Mundial, ¿verdad? Al menos eso se creen ellos. Por desgracia, no son conscientes todavía de lo que es capaz Ubbe y de a quien le están plantando cara. Ni el mismo pirata es conocedor de la grandeza de su poder. Y pronto, todos los presentes, serían testigos de lo devastador que puede ser el kaiju.
La bestia lo tiene claro, lo ve todo a favor. Ubbe brinca con fuerza, recorriendo gran parte del terreno que lo separa de sus enemigos. Cuando cae, aprovecha la inercia de su desplazamiento para convertirse en una especie de bola de cañón humana y, con una velocidad imposible para lo inmenso que es, empieza a arrasar con todo lo que tiene en frente en una carrera mortal.
Va en una linea perfectamente recta, dispuesto a destrozar a Mike, el muñeco favorito de todos. Cuando lo alcanza, este explota violentamente por la fuerza del impacto, pero el que avisa no es traidor, y Mike, a diferencia de sus compañeros, no lo era. Él sabía que en su interior dormía la maldad, y por eso lleva consigo un letrero pidiendo que no le hagan daño. El muñeco, al explotar, segrera unas esporas prácticamente invisibles, que impregnan el cuerpo mastodóntico del hombre dinosaurio y se pegan a él.
El buccaner no sabe que ha pasado, pero lo siente al instante. Su cuerpo se ha relajado. Destensado muscularmente sin que el haya hecho nada al respecto. Algo le han hecho. Algo había en ese maldito espantapájaros que le ha dado de lleno. Tiene un cansancio raro, como si no hubiera descansado bien. Ese crudo malestar que llega cuando tienes sueño o esnifas demasiado aceite de motor. Aún así, ¿Esto va a detener al titán? En absoluto. Ni lo más mínimo. Les quedan muchas trampas a estos dos miserables para conseguir frenar a la destrucción encarnada.
La dirección a tomar no ha sido escogida de forma azarosa, hay una intención bélica detrás. No solo reventaría al pobre Mike, sino que va directo al campamento. Ya dará con los dos agentes a posterior, primero se va a encargar de que no puedan acceder al arsenal del que tanto hacen gala. Y de rebote, que tampoco tengan donde descansar si salen por patas. Lo que no espera el pirata es lo que se encuentra al alcanzar la tienda de campaña.
El Agente V está bien escondido, mucho mejor que su compañero. Siempre que han enfrentado a un monstruo colosal y activado la "Operación Jericó" el tomar esa posición lo ha dejado en situaciones de mucha ventaja sobre el adversario. A diferencia del Agente A, que es más lanzado e impulsivo, él prefiere observar al enemigo y atacar con los artilugios y la munición. Se juega la vida en cada misión, y este se la aprecia lo suficiente como para no saltar al ruedo a la primera de cambio y hacer las cosas con cabeza. Es por eso que siempre, la tienda de campaña inicial, donde NADIE vuelve para atacar, es el mejor lugar. Para su desgracia, Ubbe es distinto a los demás.
Apenas lo ve llegar. Desde la comodidad de su cobertura de tela, observa como el titán acorazado salta con una potencia descomunal para acabar convertido en una rueda de Monster Truck y lanzarse a por él. -Una polla...- es lo último que puede susurrar antes del choque frontal. No sé queda satisfecho matando al pobre Mike, sino que ha dado con él sin que este pudiera siquiera reaccionar. Por no poder, no le da tiempo ni de cubrirse antes de que el malnacido se le eche encima. Suerte tiene de que, al haber sido impregnado por las esporas del sueño, la ostia no es lo suficiente fuerte como para dejarlo fuera de combate, aunque si ha sido un golpe de mala suerte terrible, cargándose la estrategia por completo, y quedando totalmente expuesto a merced de su enemigo, que ha terminado por aplastar el campamento, aunque parece tan sorprendido como él de haberse encontrado en este punto.
El Agente A vigila oculto desde lo alto del árbol. Ha colocado un cebo sonoro a ver si cae la criatura y consiguen jugar con ella un rato, haciéndole el daño suficiente desde la seguridad de la cobertura hasta poder rematar al buccaner de un solo impacto cuando este ya flaqueara. Para su desgracia, nada sale como lo esperado. Que novedad. La mole de carga, en vez de caer en la trampa decide arrasar con todo lo que encuentra a su paso en linea recta. Lo hace a tal velocidad que el agente, conocido entre los suyos por ser un artista marcial rápido y preciso, no puede reaccionar ni seguirle el paso para evitar la catástrofe. -¡¡NO MIKE...!!- rechina entre dientes, buscando no hacer ruido, aunque le es imposible sostener las emociones en un momento así. Una pequeña lágrima se le resbala por la mejilla.
Aprovechando que el monstruo está de espaldas sobre los escombros de lo que era su base, tras haber impactado con V, el Agentes A sale de su escondite y se desplaza en un movimiento fugaz a los pies de la titánica bestia. Desde ahí, carga ambos puños hacia atrás, hasta colocarlos al costado de las costillas, bajo las axilas. Y desde esta posición, descarga un golpe doble con todas sus fuerzas, dispuesto a salvar a su compañero.
Cuando Ubbe se recompone, se gira y lo que ve es el mismo campo de batalla, pero ahora hay un luchador predispuesto a enfrentarlo de frente. Uno de los agentes se ha vuelto a ocultar, el que le había pegado el viaje con aquel artilugio. Pero el otro se encontraba ahí, a unos 10 metros, sobre las ruinas de su propio campamento. Está con una posición marcial impecable, con ambas manos extendidas y al frente, cubriendo su cuerpo y su rostro. Las piernas semiflexionadas, con la adelantada apoyada sobre la punta del pié. Es hasta bello de ver. Aunque desprende un aura que no se puede pasar por alto. Con coraje, te desafía abiertamente.-¡Vamos, Buccaneer! Tengamos un mano a mano. Lanzame tu mejor golpe. ¡¡Lo detendré!!- su espíritu de lucha es envidiable. Que sea capaz de hacerlo o no, ya es otro cantar. Orgulloso, pero inconsciente del poder real de un pirata del Ragnarok.
La bestia lo tiene claro, lo ve todo a favor. Ubbe brinca con fuerza, recorriendo gran parte del terreno que lo separa de sus enemigos. Cuando cae, aprovecha la inercia de su desplazamiento para convertirse en una especie de bola de cañón humana y, con una velocidad imposible para lo inmenso que es, empieza a arrasar con todo lo que tiene en frente en una carrera mortal.
Va en una linea perfectamente recta, dispuesto a destrozar a Mike, el muñeco favorito de todos. Cuando lo alcanza, este explota violentamente por la fuerza del impacto, pero el que avisa no es traidor, y Mike, a diferencia de sus compañeros, no lo era. Él sabía que en su interior dormía la maldad, y por eso lleva consigo un letrero pidiendo que no le hagan daño. El muñeco, al explotar, segrera unas esporas prácticamente invisibles, que impregnan el cuerpo mastodóntico del hombre dinosaurio y se pegan a él.
El buccaner no sabe que ha pasado, pero lo siente al instante. Su cuerpo se ha relajado. Destensado muscularmente sin que el haya hecho nada al respecto. Algo le han hecho. Algo había en ese maldito espantapájaros que le ha dado de lleno. Tiene un cansancio raro, como si no hubiera descansado bien. Ese crudo malestar que llega cuando tienes sueño o esnifas demasiado aceite de motor. Aún así, ¿Esto va a detener al titán? En absoluto. Ni lo más mínimo. Les quedan muchas trampas a estos dos miserables para conseguir frenar a la destrucción encarnada.
La dirección a tomar no ha sido escogida de forma azarosa, hay una intención bélica detrás. No solo reventaría al pobre Mike, sino que va directo al campamento. Ya dará con los dos agentes a posterior, primero se va a encargar de que no puedan acceder al arsenal del que tanto hacen gala. Y de rebote, que tampoco tengan donde descansar si salen por patas. Lo que no espera el pirata es lo que se encuentra al alcanzar la tienda de campaña.
El Agente V está bien escondido, mucho mejor que su compañero. Siempre que han enfrentado a un monstruo colosal y activado la "Operación Jericó" el tomar esa posición lo ha dejado en situaciones de mucha ventaja sobre el adversario. A diferencia del Agente A, que es más lanzado e impulsivo, él prefiere observar al enemigo y atacar con los artilugios y la munición. Se juega la vida en cada misión, y este se la aprecia lo suficiente como para no saltar al ruedo a la primera de cambio y hacer las cosas con cabeza. Es por eso que siempre, la tienda de campaña inicial, donde NADIE vuelve para atacar, es el mejor lugar. Para su desgracia, Ubbe es distinto a los demás.
Apenas lo ve llegar. Desde la comodidad de su cobertura de tela, observa como el titán acorazado salta con una potencia descomunal para acabar convertido en una rueda de Monster Truck y lanzarse a por él. -Una polla...- es lo último que puede susurrar antes del choque frontal. No sé queda satisfecho matando al pobre Mike, sino que ha dado con él sin que este pudiera siquiera reaccionar. Por no poder, no le da tiempo ni de cubrirse antes de que el malnacido se le eche encima. Suerte tiene de que, al haber sido impregnado por las esporas del sueño, la ostia no es lo suficiente fuerte como para dejarlo fuera de combate, aunque si ha sido un golpe de mala suerte terrible, cargándose la estrategia por completo, y quedando totalmente expuesto a merced de su enemigo, que ha terminado por aplastar el campamento, aunque parece tan sorprendido como él de haberse encontrado en este punto.
El Agente A vigila oculto desde lo alto del árbol. Ha colocado un cebo sonoro a ver si cae la criatura y consiguen jugar con ella un rato, haciéndole el daño suficiente desde la seguridad de la cobertura hasta poder rematar al buccaner de un solo impacto cuando este ya flaqueara. Para su desgracia, nada sale como lo esperado. Que novedad. La mole de carga, en vez de caer en la trampa decide arrasar con todo lo que encuentra a su paso en linea recta. Lo hace a tal velocidad que el agente, conocido entre los suyos por ser un artista marcial rápido y preciso, no puede reaccionar ni seguirle el paso para evitar la catástrofe. -¡¡NO MIKE...!!- rechina entre dientes, buscando no hacer ruido, aunque le es imposible sostener las emociones en un momento así. Una pequeña lágrima se le resbala por la mejilla.
~ ADIÓS, MIKE. SIEMPRE TE RECORDAREMOS Y SERÁS NUESTRO AMIGO ~
Pero lo peor no termina ahí. El tipo no frena y sigue hacia delante con todo, en dirección al campamento. La "Operación Jericó" se ha ido al traste y su hermano de otra madre está en graves apuros. No es momento de ocultarse, hay que actuar.Aprovechando que el monstruo está de espaldas sobre los escombros de lo que era su base, tras haber impactado con V, el Agentes A sale de su escondite y se desplaza en un movimiento fugaz a los pies de la titánica bestia. Desde ahí, carga ambos puños hacia atrás, hasta colocarlos al costado de las costillas, bajo las axilas. Y desde esta posición, descarga un golpe doble con todas sus fuerzas, dispuesto a salvar a su compañero.
KYOKUSHIN KARATE: MOROTE TSUKI CHŪDAN
El grito resuena con una voluntad férrea, vibrando por toda la explanada y más allá, con rabie, con energía. El ataque, aunque a la altura del pecho del humano, cae sobre la pierna derecha de su enemigo, aunque tiene la potencia suficiente como para mandarlo a volar varios metros de distancia. Es en este momento que el agente V, aprovechando la oportunidad, escapa del escenario para no ser el centro de atención -Soru-. Cuando Ubbe se recompone, se gira y lo que ve es el mismo campo de batalla, pero ahora hay un luchador predispuesto a enfrentarlo de frente. Uno de los agentes se ha vuelto a ocultar, el que le había pegado el viaje con aquel artilugio. Pero el otro se encontraba ahí, a unos 10 metros, sobre las ruinas de su propio campamento. Está con una posición marcial impecable, con ambas manos extendidas y al frente, cubriendo su cuerpo y su rostro. Las piernas semiflexionadas, con la adelantada apoyada sobre la punta del pié. Es hasta bello de ver. Aunque desprende un aura que no se puede pasar por alto. Con coraje, te desafía abiertamente.-¡Vamos, Buccaneer! Tengamos un mano a mano. Lanzame tu mejor golpe. ¡¡Lo detendré!!- su espíritu de lucha es envidiable. Que sea capaz de hacerlo o no, ya es otro cantar. Orgulloso, pero inconsciente del poder real de un pirata del Ragnarok.
Cajita feliz
