28-05-2026, 02:54 PM
—Buenas tardes, señorit- Oh, no. Señorita Sou. ¿Sabe la cantidad de veces que han venid-
—Shshshshsh. Cállate, por favor, viejo Yeaster. Es más. Ni me viste hoy. Es más. No se quién es esa tal Sou. Yo soy Yuuki. A secas. Ciertamente.
El panadero parpadeó mientras trataba de mover la cabeza a un lado luego de que Yuuki le pusiera su dedo índice en la boca para interrumpirlo. No sabía exactamente qué había pasado con la pelirrosa, pero se le notaba claramente sorprendido de verla. Sin embargo, por parte de la birkaniana, ella más bien parecía estar tan tranquila y confiada como siempre. Era la dueña de todo el lugar siempre por donde pisara y desbordaba esa confianza hacia otros. Y ahora que Miyori la acompañaba, le volteó a mirar sin quitar su dedo de la boca del pastelero que estaba aún quieto del todo ante las acciones de Yuuki, quien parecía no poder ser interrumpida.
—Hoy hemos venido a compartir té y galletas, ¿Verdad, Miyo? Pide lo que quieras. Todo lo que quieras. Yo pagaré en completo todo... —Y se volvió a mirar al pastelero—. Y sin descuentos. Así no te deberé nada. Hasta propina te pagaré, viejo Yeaster... ¿Vale eso tu silencio y tu servicio? Vamos, no seas malito. Por los viejos tiempos...
Quitó el dedo luego de hacer un acuerdo mudo de que él no iba a armar un escándalo si ella lo dejaba hablar. Contaron hasta tres los dos y ahora parecía que nada de lo que había ocurrido en esos escasos treinta segundos había pasado. El pastelero sonreía, nervioso, pero sonreía. Y Yuuki se dedicaba a mirar las galletas y postres.
Mientras que ella decidía aún qué iba a comer, el pastelero sacó unas bandejas de postres varios y los puso sobre el contador, también puso una bandeja de galletas que tenían diferentes formas cortadas con molde. Los postres olían bastante dulce y las galletas se notaban frescas y crocantes. Orgulloso de su trabajo, el pastelero ofreció a Miyori el producto mientras la sonrisa nerviosa se cambiaba por una más natural... al final le gustaba cuando alguien más daba valor a su trabajo y oficio, del que se enorgullecía bastante.
—Ya que la Señorita Yuuki pagará, le puedo vender toda la tienda si así quieren. Tengo postres con crema, con fruta y con mezcla de crema y fruta. Hay donuts. Las glaseadas son mi especialidad. Y por supuesto, galletas. La receta la creamos con mi esposa... que Dios la tenga en su gloria... y son el producto fuerte de este lugar. Puede comerse media docena y no sentirá que haya comido ni media galleta. —Luego de eso, puso una caja al lado de las bandejas donde había diferentes jarros opacos—. Y ahora el té.
Abrió uno de los jarros, conociendo la reacción que Yuuki iba a tener, y ofreció a Miyori que pudiera oler un poco.
—Es mi mejor té. Y aunque mis galletas son mi mejor producto, en realidad lo disfrutará mejor con las donuts. Acepte mi recomendación, señorita. Y si le gusta, la siguiente vez que venga, será gratis.
Yuuki rodó los ojos. El maldito sabía cómo fabricar adictos. Pero no se lo iba a quitar. Ese té realmente era el mejor que habría probado jamás. Asintió a Miyori en silencio y esperó a que ella tomara una decisión, aunque por el rabillo del ojo ya estaba identificando la mejor mesa para que las dos pudieran disfrutar de los postres y el té juntas.
—Shshshshsh. Cállate, por favor, viejo Yeaster. Es más. Ni me viste hoy. Es más. No se quién es esa tal Sou. Yo soy Yuuki. A secas. Ciertamente.
El panadero parpadeó mientras trataba de mover la cabeza a un lado luego de que Yuuki le pusiera su dedo índice en la boca para interrumpirlo. No sabía exactamente qué había pasado con la pelirrosa, pero se le notaba claramente sorprendido de verla. Sin embargo, por parte de la birkaniana, ella más bien parecía estar tan tranquila y confiada como siempre. Era la dueña de todo el lugar siempre por donde pisara y desbordaba esa confianza hacia otros. Y ahora que Miyori la acompañaba, le volteó a mirar sin quitar su dedo de la boca del pastelero que estaba aún quieto del todo ante las acciones de Yuuki, quien parecía no poder ser interrumpida.
—Hoy hemos venido a compartir té y galletas, ¿Verdad, Miyo? Pide lo que quieras. Todo lo que quieras. Yo pagaré en completo todo... —Y se volvió a mirar al pastelero—. Y sin descuentos. Así no te deberé nada. Hasta propina te pagaré, viejo Yeaster... ¿Vale eso tu silencio y tu servicio? Vamos, no seas malito. Por los viejos tiempos...
Quitó el dedo luego de hacer un acuerdo mudo de que él no iba a armar un escándalo si ella lo dejaba hablar. Contaron hasta tres los dos y ahora parecía que nada de lo que había ocurrido en esos escasos treinta segundos había pasado. El pastelero sonreía, nervioso, pero sonreía. Y Yuuki se dedicaba a mirar las galletas y postres.
Mientras que ella decidía aún qué iba a comer, el pastelero sacó unas bandejas de postres varios y los puso sobre el contador, también puso una bandeja de galletas que tenían diferentes formas cortadas con molde. Los postres olían bastante dulce y las galletas se notaban frescas y crocantes. Orgulloso de su trabajo, el pastelero ofreció a Miyori el producto mientras la sonrisa nerviosa se cambiaba por una más natural... al final le gustaba cuando alguien más daba valor a su trabajo y oficio, del que se enorgullecía bastante.
—Ya que la Señorita Yuuki pagará, le puedo vender toda la tienda si así quieren. Tengo postres con crema, con fruta y con mezcla de crema y fruta. Hay donuts. Las glaseadas son mi especialidad. Y por supuesto, galletas. La receta la creamos con mi esposa... que Dios la tenga en su gloria... y son el producto fuerte de este lugar. Puede comerse media docena y no sentirá que haya comido ni media galleta. —Luego de eso, puso una caja al lado de las bandejas donde había diferentes jarros opacos—. Y ahora el té.
Abrió uno de los jarros, conociendo la reacción que Yuuki iba a tener, y ofreció a Miyori que pudiera oler un poco.
—Es mi mejor té. Y aunque mis galletas son mi mejor producto, en realidad lo disfrutará mejor con las donuts. Acepte mi recomendación, señorita. Y si le gusta, la siguiente vez que venga, será gratis.
Yuuki rodó los ojos. El maldito sabía cómo fabricar adictos. Pero no se lo iba a quitar. Ese té realmente era el mejor que habría probado jamás. Asintió a Miyori en silencio y esperó a que ella tomara una decisión, aunque por el rabillo del ojo ya estaba identificando la mejor mesa para que las dos pudieran disfrutar de los postres y el té juntas.

![[Imagen: o32YH2T.png]](https://i.imgur.com/o32YH2T.png)