28-05-2026, 03:54 PM
Le viento golpearía con una furia tal que las copas de los árboles se mecerían con una curiosa sincronía, se podría observar como el viento no era una única ola, era como miles de olas invisibles que se movían indiscriminadamente y esto era la realidad del gigante, para el no era nuevo pero aun así era terapéutico, daba una calma y tranquilidad que básicamente seria imposible decir con palabras… aquel viento si bien era furioso, no haría efectos contra la dama puesto que estarían mas arriba que la violencia de los azotes de aquel dios invisible.
La chica al parecer se había ofuscado, pero al estar nuevamente lo más estático posible, esa dama tomo confianza y se ergio con majestuosidad, era como que si aquel minino miedoso se hubiera convertido en el león y se mostraba ante sus súbditos en la sabana… ¿rugiría?
No, la dama seleccionaría tomar el silencio tal como Alex lo hacia siempre, el joven tendría el horizonte y a la chica en la mirada… era precioso, que recuerdos… la mirada de la dama era brillante, aquellos ojos resplandecían con pasión y luego… parecía estar “en paz” puesto que dejaría de mantener su foco en aquello para poder sentarse en aquella palma, señalo … y Alex siguió con la mirada aquel delicado dedo, era como una orden silenciosa, un deseo mudo o una necesidad ahogada pero visible.
Alex sonreiría y ahogaría su risa, ¿ella quería ir al puerto? ¿entendería que el movimiento serio de lo más movido posible? Aquella palma si bien era totalmente plana para tener un “piso” para la dama, ahora ganaría una cierta curva… como si con la mano cuidara aquello que cargaba, era claramente por si los movimientos del andar le hacían perder el equilibrio a la dama, aun sentada, bien podría ladearse y caer… Alex no querría eso.
Para el gigante lo que seguía era algo del día a día, caminar hacia donde apunto Miyori, el puerto, pero su andar era curioso ¿había caminos para gigantes? No era así, Alex solo tenía una dirección y el camino siempre era recto… ¿había una ciudad? ¿había un bosque? ¿Algo estorbaba? Para alguien de veinticinco metros, aquellos topes físicos no eran nada mas que cosas que requerían ser destruidas para poder avanzar.
Conforme creció fue mas consiente de lo que podría causar con aquella falta de empatía, por lo que ahora definitivamente si esquivaba ciudades, casas o algo que pareciera tener dueño… pero en el bosque, no era necesario, en su andar, algunos árboles serian derribados puesto que Alex era como una fuerza de la naturaleza, potente e imparable.
Seria curioso pensar que el puerto estaría lejano, ósea si… pero a paso normal serian horas, a paso de gigante serian minutos, el camino había sido algo parecido a usar un transporte aéreo, después de todo, aquella isla estaba construida para personas normales… no gigantes.
Ahora Miyori tendría al puerto para ella sola, seguramente las personas se asustarían al ver como aquel monstruo había llegado a su espacio, decir que estaba para ella sola seria un decir, por que al estar en las alturas, realmente no se vería afectada por “el tráfico”, los animales o los estorbos normales del camino, además… todos huían del andar del gigante, claramente nadie quería ser pisado y algunos otros más bien, tendrían temor puesto que lo desconocido siempre causa este efecto.
La chica al parecer se había ofuscado, pero al estar nuevamente lo más estático posible, esa dama tomo confianza y se ergio con majestuosidad, era como que si aquel minino miedoso se hubiera convertido en el león y se mostraba ante sus súbditos en la sabana… ¿rugiría?
No, la dama seleccionaría tomar el silencio tal como Alex lo hacia siempre, el joven tendría el horizonte y a la chica en la mirada… era precioso, que recuerdos… la mirada de la dama era brillante, aquellos ojos resplandecían con pasión y luego… parecía estar “en paz” puesto que dejaría de mantener su foco en aquello para poder sentarse en aquella palma, señalo … y Alex siguió con la mirada aquel delicado dedo, era como una orden silenciosa, un deseo mudo o una necesidad ahogada pero visible.
Alex sonreiría y ahogaría su risa, ¿ella quería ir al puerto? ¿entendería que el movimiento serio de lo más movido posible? Aquella palma si bien era totalmente plana para tener un “piso” para la dama, ahora ganaría una cierta curva… como si con la mano cuidara aquello que cargaba, era claramente por si los movimientos del andar le hacían perder el equilibrio a la dama, aun sentada, bien podría ladearse y caer… Alex no querría eso.
Para el gigante lo que seguía era algo del día a día, caminar hacia donde apunto Miyori, el puerto, pero su andar era curioso ¿había caminos para gigantes? No era así, Alex solo tenía una dirección y el camino siempre era recto… ¿había una ciudad? ¿había un bosque? ¿Algo estorbaba? Para alguien de veinticinco metros, aquellos topes físicos no eran nada mas que cosas que requerían ser destruidas para poder avanzar.
Conforme creció fue mas consiente de lo que podría causar con aquella falta de empatía, por lo que ahora definitivamente si esquivaba ciudades, casas o algo que pareciera tener dueño… pero en el bosque, no era necesario, en su andar, algunos árboles serian derribados puesto que Alex era como una fuerza de la naturaleza, potente e imparable.
Seria curioso pensar que el puerto estaría lejano, ósea si… pero a paso normal serian horas, a paso de gigante serian minutos, el camino había sido algo parecido a usar un transporte aéreo, después de todo, aquella isla estaba construida para personas normales… no gigantes.
Ahora Miyori tendría al puerto para ella sola, seguramente las personas se asustarían al ver como aquel monstruo había llegado a su espacio, decir que estaba para ella sola seria un decir, por que al estar en las alturas, realmente no se vería afectada por “el tráfico”, los animales o los estorbos normales del camino, además… todos huían del andar del gigante, claramente nadie quería ser pisado y algunos otros más bien, tendrían temor puesto que lo desconocido siempre causa este efecto.
Resumen
