Knockin' on Heaven's Door | Privado [Pasado]
#6
Desde que cayó rendida a sus pies cual princesa en apuros topándose con el salvador destinado, pudo notar el rubor que invadió su tez, detalle del que Hasegawa no consiguió escapar de ninguna manera. ¿Qué problema había con Kuroshiro? ¿Se aplicaba nuevos productos de belleza? A vista del albino no era normal ese extraño brillo único que percibía en su compañera.

Lo entendía como algo nuevo, aunque quizás siempre estuvo ahí y no se había dado cuenta hasta ahora.

—¡Ella es quien hace cosas con el martillo y esas tonterías! ¡Además saldrá gratis! Uno llega a líder para poder explotar al personal sin trabajar... —insinuó, cruzándose de brazos y resoplando en un aparente estado de indignación, como si lo que le dijo a la chica fuese algo extremadamente evidente en lo que ya tendría que haber pensado.

Y claro, ese pique que sólo existía en su cabeza alimentó las ganas por seguir urgando donde le dolía, o mejor dicho, avergonzaba, permitiéndose soltar una nueva broma en la que Kuroshiro cayó redondita. Sólo que fue un arma de doble filo, porque ahí estaba de nuevo ese rojizo tan hipnótico.

Shin no pudo dejar de mirarla hasta que se tapó el rostro, tragando saliva de manera acelerada y retomando el control del ritmo, dirigiéndose a su cama.

Sintió la convicción, el deseo por participar en aquello que le proponía, y contando con su presencia y la cantidad de cosas que Nyra exigía saber antes del gran día, Shin finalmente se recostó por completo en la cama ajena, apoyando la cabeza en una almohada que no le pertenecía y clavando la mirada en el techo, con una sonrisa.

¿Lo diría? Oh sí, por supuesto.

—Eres hermosa cuando te sonrojas. ¿Crees que debería causártelo más seguido? —su tono no fue en broma, ni tampoco algo meramente superficial, sin embargo... verbalmente se lo tomó como tal, aún manteniendo el contacto visual —Ya paro, ya paro. Promesa. —entre risas y tras asegurarse de que su perfume viviría unos días sobre esas mantas, finalmente se puso de pie, recortando las distancias con la chica. 

—Será el día ochenta de Otoño. Tienes un poco más de dos semanas para prepararte. —anunció, recordando entonces la cuestión sobre lo que se hace ahí, trayendo recuerdos sobre la mascarada, aún y si evitaba rememorar demasiado esa curiosa velada. —No es parecido a lo que viste esa noche. Mi familia tiene costumbres diferentes, ligadas a la nobleza samurái. Así fue como me educaron. —toda esa información la dijo desde su tono más neutral, demostrando que sí se podía tomar las cosas en serio cuando se lo proponía. El problema es que ese casi nunca era su deseo.

—En un principio, me habría dado igual enseñarte, pero si te hace ilusión... te tocará venir conmigo. —lo que le adelantó segundos atrás, y gritó a los cuatro vientos con intención de que George lo escuche. Ese momento tan fresco aún en la escena le hizo sonreír con malicia, abandonando finalmente al Shin versión "normal", pues lo primero que hizo fue cruzar su cuerpo desde un lateral frente a Nyra, y observarla a los ojos con los rostros peligrosamente cerca.

—Solos en una habitación de hotel, ¿puedes creerlo? Será la más íntima de nuestras citas. ~ —sugirió, volviendo a su posición natural, aún mirándola a los ojos —¿Después de cuántas das el primer beso? Quizás nos estemos acercando al número mágico. —añadió mientras se daba la vuelta, de espaldas a Kuroshiro, y saliendo por la puer... por el hueco en la pared. 

—¡Vamos, pequeña Nyri! No hay tiempo que perder. —exclamó, abandonando la habitación de la humink tras los destrozos ocasionados, deseando que tanto show, rubores y comentarios que bailaban en la fina línea de bromas genuinas y verdades ocultas tapasen el hecho de que hacia el final, no dio señal alguna de querer hacerse cargo de la puerta.

—¡Ya dijiste que nada en el mundo te podría hacer decir que no! Así que vas a pasar mucho tiempo conmigo mientras practicas los modales y tradiciones. —abruptamente, se detuvo. Si Nyra lo estaba siguiendo, o pensaba reprocharle algo sobre la explosión, ese nuevo cambio de ritmo la haría detenerse en seco.

—Sólo un detalle. —porque ante todo, en las cosas importantes Hasegawa solía ser sincero, odiando que las personas se sientan usadas o traicionadas —Ichiro te odia. Y estoy seguro de que todos los que están detrás de esta estúpida boda compartirán el sentimiento, especialmente cuando vean al "novio perfecto" llegar con su nueva amante. Te llevaré por eso, Nyra. —incluso con el comentario picante en medio, símbolo de su humor irónico, aquello sonó anormalmente en serio.

—Tenías que saberlo si pretendes mantener tu palabra. —se preguntaba si diría que sí incluso a pesar de eso, tal como le adelantó con esa pregunta retórica. —¡En fin! ¡Al lío! —haciéndose el inconsciente de las cosas, de que no todos poseen su privilegiada velocidad, y variando en tonos y estados de ánimos como si fuesen un mero juego, pequeños destellos dorados aparecieron como señal inequívoca de que iba a irse al hotel.

¿El problema? Nyra, si no hacía nada, terminaría quedando atrás.

Y esta vez sí permanecía intangible.
[Imagen: vEBNZb3.png]
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RE: Knockin' on Heaven's Door | Privado [Pasado] - por Hasegawa Shin - 28-05-2026, 11:46 PM

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