Knockin' on Heaven's Door | Privado [Pasado]
#7
Allí tumbado en mi cama, sólo le hizo falta una frase más para darme cuenta, demasiado tarde, de que aquel príncipe misterioso debía de tener genes de íncubo. ¡¿Por qué me sorprende, si las pistas sobraban?!

—Eres hermosa cuando te sonrojas. ¿Crees que debería causártelo más seguido?

El calor en mis mejillas se volvió nuevamente infernal, y cierta punzada de orgullo me picó con la rabia de de haberle vuelto a dar precisamente lo que buscaba. ¡¿Se estaba burlando de mí?! Su tono parecía sincero, ¡pero es imposible que vaya mínimamente en serio! … ¿Verdad?

—¡Yo creo que ya ha sido bastante, ¿no?! —corté avergonzada la conexión con su mirada, cruzándome de brazos, mostrándome más molesta de lo que en realidad estaba. ¡Tres veces en unos minutos!

¡Ah, esa risa! ¡OBVIAMENTE que iba en broma! ¡¿Cómo había podido pensar ni por un instante otra cosa?! Pero, lejos de molestarme, la suya terminó llamando a la mía.

Finalmente se levantó y recorrió los pasos que lo separaban de mí y, notando la nueva seriedad, no separé ni por un instante mis iris de los suyos. Una fecha y un límite. Asentí, sabiendo que había hechizos que sí tomaban su tiempo, y este sería uno de ellos. Un nuevo tipo de historia, con otra temática. No sabía nada sobre nobleza samurái, pero mi espíritu no flaqueó. Aprendería todo lo que fuera necesario. Se me daba bien recordar, especialmente si podía practicar.

—En un principio, me habría dado igual enseñarte, pero si te hace ilusión... te tocará venir conmigo.

De nuevo, aquella invitación que despertaba mi sed de aventuras.

—Te acompañaría hasta el fin de mundo —sonreí con convicción.

Iba a añadir lo divertido que iba a ser actuar de forma tan perfecta que lo único que pudieran criticar de mí fuera mi presencia, pero le bastó un único movimiento para acercar su rostro al mío con una divertida malicia en los labios, cortando todo mi hilo de pensamiento aunque yo no hubiera retrocedido ni un solo milímetro.

—Solos en una habitación de hotel, ¿puedes creerlo? Será la más íntima de nuestras citas. ~

Llevada por todo el contexto anterior, no pude evitar una nueva ola de calor. Sin embargo, esta vez no fue ni de lejos tan intensa, ya que sabía de sobra lo que significaban nuestras citas, y aquella era sólo una broma para decir, de la peor manera posible, que simplemente no estaríamos en un lugar público.

—¡¿No decías que ibas a parar?! —me quejé, luchando por que mi aparente molestia fuera mínimamente convincente.
—¿Después de cuántas das el primer beso? Quizás nos estemos acercando al número mágico.

Finalmente ya no pude contenerme más y tuve que echarme a reír. Contrario a sus intenciones, aquella frase me había permitido recuperar el control de la situación.

—Teniendo en cuenta que sólo he tenido citas contigo, supongo que te tocará descubrirlo —jugué sin darle ningún tipo de importancia, pero observándolo con secreta curiosidad—. Aunque si tuviera que apostar, yo diría que no sería antes de la número cien~.

Apenas unos momentos después, ya estaba saliendo por el hueco de la pared.

—¡Espérame!

Yo aún seguía en calcetines, pero por suerte mis zapatos, los reglamentarios del mismo uniforme que vestía, se encontraban en un lateral de la entrada que había permanecido intacto, por lo que simplemente metí los pies dentro y, con un par de golpecitos en las puntas, eché a correr tras él.

Cuando ya estaba cerca, mencionó todo el tiempo que pasaríamos juntos mientras yo practicaba los modales y las tradiciones. Quise responderle, pero su movimiento frenó en seco, deteniendo también el mío.

—Sólo un detalle.

La seriedad de una advertencia. Mis puños se cerraron ante la mención de Ichiro. Toda historia tenía siempre cierto riesgo, y yo no estaba dispuesta a huir del mío. Muy al contrario, las palabras de Shin sólo me hicieron sentir más valor al enfrentar al ejército del enemigo.

—… especialmente cuando vean al "novio perfecto" llegar con su nueva amante. Te llevaré por eso, Nyra.

Mi rostro se incendió de nuevo al tiempo que el corazón se saltó un latido. «¡¿Qué?!».

—Tenías que saberlo si pretendes mantener tu palabra.

Aun a pesar de la confusión y el caótico remolino de emociones, creí entender algo: una prueba. Sin importar si era una de Shin o del mismísimo destino, no podía ignorar que había pasado una estación entera pensando en mil formas de tratar de ayudarlo sin dar con ninguna concreta.

Fue ese sentimiento el que me hizo dar un paso al frente.

—Si pude fingir ser una princesa una noche… no veo por qué no podría fingir ser otra cosa si con ello te ayudo a proteger tu libertad~.

Intenté darle un tono de ligereza, más llevado por los nervios que otra cosa, pero tendría que servir. Pasara lo que pasara, no iba a echarme atrás.

… ¡Así que no iba a permitir que él me dejara atrás tampoco!

—¡Shin, yo no sé llegar! —exclamé corriendo ante él y tratando de cubrir el pasillo extendiendo los brazos en cuanto noté de nuevo esos malditos brillos—. ¡Voy a tardar mucho en encontrarlo! ¡¿De verdad te cuesta tanto acompañar a la persona a la que se supone que vas a enseñar?!
[Imagen: bskx3zy.jpeg]
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RE: Knockin' on Heaven's Door | Privado [Pasado] - por Nyra Kuroshiro - 29-05-2026, 10:53 AM

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