[Aventura T4 - P.Relativo][+18] La senda del Carnicero
#8
Outfit ---- Sigurd de Jaya

Decepción. Se huele en el aire. La siento yo, por ellos y ellos la sienten por mi. Ambos buscamos un mismo concepto, aunque lo planteamos de formas completamente distintas, la libertad. Para esta gente se trata de no vivir oprimidos y para lograr esto, hay que trabajar en hermandad, amor y paz fingidos con la promesa de hacer lo mejor para los demás antes que para uno mismo. En mi caso soy de valerme por mi mismo como la criatura más fuerte e implacable del planeta, inamovible a las consecuencias de mis actos y así, ser libre de hacer lo que me plazca. Dos maneras de ver el mundo. La diferencia es que yo sé que tengo razón. Y si no, tengo la capacidad de imponerla de un hachazo. Verdadera libertad.

De un segundo a otro, bajo las órdenes de Hitan, acabo rodeado por decenas y decenas de mercenarios y maleantes, todos seguidores fanáticos de la causa del mierdas moralista ese, que con tal de venderte el cuento de un mundo ideal, es capaz de sacrificar a todos sus hombres en una escabechina de época. Si acaso se cree que un centenar de hombres pueden frenarme, lo lleva claro. Pero si es tan macabro como para mandarlos al matadero solo para que los aplaste y así irse con la satisfacción personal de que tiene razón... No es consciente de la que le va a caer encima.
Los cortes y golpes van y vienen, sobretodo en la zona baja de mis piernas, a la altura de la espinilla y los gemelos. Valientes insensatos que se acercan con sus espadas de broma y sus dagas, tan pequeñas como mondadientes. Nada significativo, pequeñas laceraciones y moratones que no siquiera dejarán cicatrices en mi gruesa piel. Casi se matan ellos antes mientras se aplastan por alcanzarme. Trogloditas. Desde las alturas, aquellos armados con rifles, fusiles y pistolas. Con una coordinación descompensada, van disparando sobre mis hombros y espalda. Es innegable que pica un poco, pero las armas que empuñan y su precisión son para meterlos en un circo y darles de comer aparte. 
Una turba enfurismada. Un ejercito mediocre comandado por un mamarracho con el ego desmedido. Encima nos observa desde lo alto, en una especie de palco personal construido exclusivamente para vigilar la plaza y los alrededores desde una posición privilegiada. Cómodo, omnipresente, como un emperador disfrutando del coliseo. Pocas cosas me sacan más de quicio que personajes así. Pero que esperar de un revolucionario. Nada. Le devuelvo la mirada desde el foso, con una voluntad perversa. Ni las cuchilladas ni los balazos me borran la sonrisa macabra del rostro. Lo tengo decidido. Estos mamones no se van a librar de la muerte... Pero primero cortaré la cabeza de la serpiente enfrente de todos.
Agarro con ambas manos el mango de cuero de Yggdrasil, retorcido mis dedos con fuerza para que no se me escape. Sin apartar la mirada de mi presa, flexiono las rodillas tanto como puedo y a la que tengo oportunidad, pego un salto a plena potencia para elevarme a los cielos. Voy sobrepasando pisos hasta estar ligeramente por encima del balcón en el que se encuentra el malnacido. He calculado lo justo para eso, para estar por encima y caer con todo mi poder sobre su cráneo. Durante el ascenso, el hacha ha bailado por en una de mi cabeza hasta acabar en mi espalda volteada, sobrecargada para lanzar un ataque demoledor con todo el recorrido posible. Para el descenso todo está listo. Los brazos flexionados sobre mi cabeza, sosteniendo el mango desde la parte más baja con ambas manos y la cabeza de Yggdrasil casi a la altura de mi rabadilla. 
Cuando lo tengo a tiro, no lo dudo ni un segundo. El arma recorre un arco infinito por encima mío hasta caer en frente de mí. Las hojas del hacha Silvana mientras cortan el viento hasta impactar contra el rostro del susodicho. Los filos desgastados desgarran la carne con violencia, desde el pico más alto de la cabeza, bajando por el rostro y caminando por el torso hasta escapar por la entrepierna. Un tajo crudo y descomunal de cuerpo entero al grito glorioso de los dioses.
-ÁSGARÐR- 
El rugido resuena en la inmensidad como un presagio de muerte, mientras el hacha, aún no satisfecha con su cometido, arrastra la estructura consigo para destrozar el balcón en el que descansa Hitan. Yggdrasil es así, especial. O no muerde o se lo lleva todo consigo como una mala bestia.
Empiezo a caer. Pero no pienso volver al foso con la multitud. No aún. Mientras sostengo el arma con la diestra, libero la zurda para lanzar un poderoso impacto contra el edificio y clavar mis dedos en el. La fachada se resquebraja ligeramente, pero soporta mi peso y detiene mi caída. Ladeo el cuerpo hacia la derecha, colgado como un gorila a la pared mientras ahora soy yo quien observa el panorama desde lo alto. Pero no como un dios sabelotodo y engreído. Sino como un monstruo feroz que piensa acabar con la faena si se me canta de los huevos.

En efecto, cajita feliz
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 6089 - 438 = 5651
Energia: 4428 - 410 = 4018
Espiritu: 1399 + 0 = 1399


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RE: [Aventura T4 - P.Relativo][+18] La senda del Carnicero - por Sigurd Haakon - 29-05-2026, 11:22 AM

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