29-05-2026, 01:51 PM
(Última modificación: 29-05-2026, 01:53 PM por Triana Tempesta.)
Los proyectiles se colaron entre el hueco de mis katanas y lograron impactarme. Las prisas me estaban jugando malas pasadas y podrían costarme la vida. Todavía sentía la adrenalina del momento y no supe lo que había ocurrido hasta que el cerebro del tubo fue perforado. El líquido en el que se conservaba se tornó de un color rojizo e, inmediatamente después, todo se apagó. ¿En serio? Había sido una completa estúpida al creer que aquel genio habría tomado medidas más serias para proteger su laboratorio y a sí mismo. Si él había cometido el error de subestimarnos, yo había cometido el de sobreestimarle. Aquel disparo solo podía ser de Jolyne o de Tobías y apostaría a que la tiradora era la que se había ocultado tan eficazmente y había tenido la idea de disparar a lo que parecía ser el cabecilla. Había esperado que aquel cristal fuese mucho más resistente, pero teniendo al robot de guardaespaldas realmente no le había hecho falta. El factor sorpresa no era lo mío, así que o había manera de que yo atacase al cerebro sin que ese amasijo de metal me lo impidiese.
Tras ser perforado, las máquinas dejaron de emitir luz, y no solo las máquinas, todo se apagó, cámaras, luces, incluso el robot. Al parecer el cerebro era una especie de fuente de energía y, al perforarlo, tuvo lugar un apagón. Todavía no sabía si general o solo de la sala en la que nos encontrábamos, pero me bastaba. El robot cayó, o eso me pareció. El silencio era perturbador. Algo me decía que aquello no era el final. Tal y como me había indicado el cerebro, el verdadero doctor se encontraba más abajo, y no iba a ser tan sencillo acabar con él. De momento, estaba claro lo que debíamos hacer. Quería correr y salir de allí para comprobar cómo se encontraban los demás, pero dejar a aquel robot solo sería un gran error. No sabía si en cualquier momento podía encenderse de nuevo y suponer una grave amenaza. Ya había comprobado de primera mano de lo que era capaz y no pensaba permitir que se repitiera. Tampoco tenía más opciones, un ataque más y no podría aguantar.
—¿Jolyne? —pregunté con la esperanza de que fuese ella —. La oscuridad era total y no era capaz de sentir al robot ni a la persona que había disparado. Utilicé el poder de mi fruta para convertirme totalmente en fuego, una gran antorcha para iluminar la sala. Al comprobar que el robot se había apagado, no lo pensé dos veces. Salté hacia él con las katanas cruzadas frente a mí e imbuyéndolas en haki. Tenía ganas de probar la nueva técnica que había entrenado, pero este no era el momento. Ahora debía ir a lo seguro y aprovechar que no me encontraba sola. —Dale ahora —le indiqué para que fuésemos las dos a una al mismo tiempo que llegaba delante de él y descruzaba las katanas en su muslo derecho. —Trinidad.
Inmediatamente después, envainé mi katana derecha rápidamente y sujeté con ambas manos mi otra arma para continuar atacando a la misma zona realizando dos cortes, uno hacia la derecha y otro hacia la izquierda. Después de atacar, di otro salto hacia atrás para alejarme dos metros de él y disponerme a atacar cuando fuese posible. Si había suerte, aquel montón de chatarra permanecería apagado y podríamos deshacernos de él.
Tras ser perforado, las máquinas dejaron de emitir luz, y no solo las máquinas, todo se apagó, cámaras, luces, incluso el robot. Al parecer el cerebro era una especie de fuente de energía y, al perforarlo, tuvo lugar un apagón. Todavía no sabía si general o solo de la sala en la que nos encontrábamos, pero me bastaba. El robot cayó, o eso me pareció. El silencio era perturbador. Algo me decía que aquello no era el final. Tal y como me había indicado el cerebro, el verdadero doctor se encontraba más abajo, y no iba a ser tan sencillo acabar con él. De momento, estaba claro lo que debíamos hacer. Quería correr y salir de allí para comprobar cómo se encontraban los demás, pero dejar a aquel robot solo sería un gran error. No sabía si en cualquier momento podía encenderse de nuevo y suponer una grave amenaza. Ya había comprobado de primera mano de lo que era capaz y no pensaba permitir que se repitiera. Tampoco tenía más opciones, un ataque más y no podría aguantar.
—¿Jolyne? —pregunté con la esperanza de que fuese ella —. La oscuridad era total y no era capaz de sentir al robot ni a la persona que había disparado. Utilicé el poder de mi fruta para convertirme totalmente en fuego, una gran antorcha para iluminar la sala. Al comprobar que el robot se había apagado, no lo pensé dos veces. Salté hacia él con las katanas cruzadas frente a mí e imbuyéndolas en haki. Tenía ganas de probar la nueva técnica que había entrenado, pero este no era el momento. Ahora debía ir a lo seguro y aprovechar que no me encontraba sola. —Dale ahora —le indiqué para que fuésemos las dos a una al mismo tiempo que llegaba delante de él y descruzaba las katanas en su muslo derecho. —Trinidad.
Inmediatamente después, envainé mi katana derecha rápidamente y sujeté con ambas manos mi otra arma para continuar atacando a la misma zona realizando dos cortes, uno hacia la derecha y otro hacia la izquierda. Después de atacar, di otro salto hacia atrás para alejarme dos metros de él y disponerme a atacar cuando fuese posible. Si había suerte, aquel montón de chatarra permanecería apagado y podríamos deshacernos de él.
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![[Imagen: 8Rsjucn.png]](https://imgur.com/8Rsjucn.png)
