23-11-2023, 11:43 PM
Aunque le hacía feliz ver a la gente charlando tan cómoda y distendidamente en la cocina, los ambientes ruidosos y con tanta gente agobiaban al bueno de Gronn. Así que se limitaba a escuchar y atender lo que iban diciendo sus compañeros y las visitas que tenían, que, por lo que decía el mink ornitorrinco, iban a pasar de visitas a compañeros de tripulación. Le pareció muy agradable aquel mink, y, ciertamente, como decía Tobías se parecia a Xas, pero quizá también era por su perspectiva de especie; seguramente entre los mink ornitorrinco, este joven y Xas se parecían lo que un huevo a una castaña.
También le cayó muy simpática Aurora, aunque no dejaba de ser bastante surrealista, el numerito con Garnet, pero bueno, eso era asunto suyo. Eso sí, le agradó mucho que hablase con Sasha en lo que parecía ser la lengua materna de los onis, porque quizá le ayudaría a entablar una buena relación con la chiquilla. Cogiendo una taza de café y una manzana, salió a la cubierta a sentir la brisa mañanera del mar; en realidad, se sentía bastante cansado, ya que apenas había dormido.
Haciendo caso a los mensajes subliminales de su cuerpo de que necesitaba descansar, entró de nuevo una vez se terminó su desayuno, y le dijo a Sasha.
-Estoy bastante cansado y apenas he dormido, Sasha. Supongo que no hiciste lo que te pedí ayer, ¿verdad?-dijo mirándola inquisitivamente arqueando una ceja.-No importa, pero por favor, traeme hoy lo que te pedí ayer; me va a hacer falta para elaborar los mapas.
Escribió en un trozo de papel lo que iba a necesitar y le entregó la lista a la joven semioni.
-Bueno chicos, disfrutad del día, y si ocurre algo, despertadme por favor, pero si no, dejadme dormir. Necesito recuperar un poco del sueño perdido.
Y dicho esto se metió en el camarote de los chicos y se echó en su hamaca. En menos de cinco minutos ya roncaba como un rey marino, necesitaba ese descanso.
También le cayó muy simpática Aurora, aunque no dejaba de ser bastante surrealista, el numerito con Garnet, pero bueno, eso era asunto suyo. Eso sí, le agradó mucho que hablase con Sasha en lo que parecía ser la lengua materna de los onis, porque quizá le ayudaría a entablar una buena relación con la chiquilla. Cogiendo una taza de café y una manzana, salió a la cubierta a sentir la brisa mañanera del mar; en realidad, se sentía bastante cansado, ya que apenas había dormido.
Haciendo caso a los mensajes subliminales de su cuerpo de que necesitaba descansar, entró de nuevo una vez se terminó su desayuno, y le dijo a Sasha.
-Estoy bastante cansado y apenas he dormido, Sasha. Supongo que no hiciste lo que te pedí ayer, ¿verdad?-dijo mirándola inquisitivamente arqueando una ceja.-No importa, pero por favor, traeme hoy lo que te pedí ayer; me va a hacer falta para elaborar los mapas.
Escribió en un trozo de papel lo que iba a necesitar y le entregó la lista a la joven semioni.
-Bueno chicos, disfrutad del día, y si ocurre algo, despertadme por favor, pero si no, dejadme dormir. Necesito recuperar un poco del sueño perdido.
Y dicho esto se metió en el camarote de los chicos y se echó en su hamaca. En menos de cinco minutos ya roncaba como un rey marino, necesitaba ese descanso.
