29-05-2026, 06:43 PM
El arquero trata de alejarse y fijarse en como simplemente ve cuerpos y cuerpos de esos enormes conejos van apareciendo a los lados sin ser capaz de ver exactamente cómo sus compañeros han logrado tumbarlos, sin embargo, tanto él como sus compañeros se confiaron demasiado y no tuvieron en cuenta un detalle que es más criminal en el arquero, quien debería haber previsto esta situación. Esas criaturas enormes son nativas de la zona, y habrán evolucionado y aprendido a moverse por esa zona, cazando en manada y seguramente no actúan por instinto ni de forma improvisada, conocerán cada rincón de la zona y se moverán sin necesidad de órdenes o indicaciones, cada uno sabe donde colocarse y saben perfectamente valorar las amenazas y organizarse en silencio para que la cacería sea efectiva, algo que el propio pelirrojo acostumbraba hacer varias veces en sus tiempos de cazador. Sus movimientos se dan pero brevemente, pero no lo bastante rápidos para evitar que, en el hueco dejado por sus compañeros le alcancen una maraña de conejos gigantes y violentos que se abalanzan contra él, garras por delante.
Lo primero que nota es el arañazo en su pecho antes siquiera de estabilizar su posición y asentar sus pies en la nieve, haciendo que de milagro el arquero de ojos carmesí no se haya caído al suelo. Pero eso es solo el comienzo, uno tras otro los conejos van llegando y antes siquiera de adaptarse al dolor del primer zarpazo en el pecho un segundo alcanza su costado zarandeándolo con violencia en una posición indefensa y con un suelo totalmente inestable. Uno a uno las bestias se van acumulando sobre el marine que para acabar con el problema en una primera instancia lanza una onda de haki que los paraliza a todos, haciendo que caigan al suelo totalmente incapaces de moverse y por lo tanto al menos ya no pueden seguir atacando al marine, cuyo uniforme está completamente rasgado y su sangre riega la nieve a su alrededor, formando un terrible dolor en su cuerpo extendiéndose desde las zonas heridas hacia las inmediaciones.
Bertram aprieta los dientes y sin dudar un instante toma una flecha y en lugar de dedicarse a dispararlas se mueve por las criaturas paralizadas a su alrededor y aprovecha eso para acabar con ellas con una simple y veloz apuñalada con la flecha, directamente al ojo a la profundidad suficiente para llegar a la masa encefálica y cortar de raíz cualquier capacidad de moverse de las criaturas. Normalmente tomaría bastante menos energía y lo haría con más calma, pero en estas circunstancias es mejor no arriesgarse ni demorarse demasiado, los médicos están en peligro y dejar que los animales los entretengan aún más podría ser fatal para ellos y la isla. En ese momento las palabras de su abuelo sobre no subestimar la naturaleza se mezclan con el aviso de su comandante, motivo por el que el arquero decide acelerar el paso y usar dos flechas para ir acabando poco a poco con los conejos restantes antes de avanzar hasta sus compañeros.
El marine escucha la indicación de Stroud y se ajusta bien el abrigo, cubriendo las zonas heridas de forma más estable y fija tras guardar con cuidado las flechas usadas en su carcaj, no quiere malgastar recursos y prefiere mantener la mayor cantidad de recursos posibles para lo que les espera. Su cuerpo se siente pesado, no solo por las heridas sino también por la energía empleada para poder lidiar con los conejos de forma rápida y eficaz pese a estar completamente inconscientes. Ante la pregunta de Stroud, Bertram camina con determinación hacia el teleférico y dice
-Nada con lo que no pueda lidiar de momento sir. Aún tengo movilidad suficiente en los brazos para poder usar el arco, además por mi forma de pelear normalmente no soy el que necesitará más las curas.-
La mirada del joven se vuelve aún más aguda en el entorno, y no solo fija su vista, sino que agudiza vista y oído para estar al tanto del entorno y de posibles nuevos conejos que decidan atacarles, y viendo lo sucedido el joven marine se alegra de no haber llevado consigo a Rasmussen, seguramente acabaría siendo atacado por los conejos sin duda alguna. Mientras camina el joven mantiene el arco sujeto en su mano izquierda, con el puño apretado contra su madera y una mueca de dolor y desagrado en su rostro, pero respirando para lograr controlar sus emociones y despejar la mente, volviendo al poco tiempo a mostrar una expresión calmada y tranquila, más propia del arquero. Apenas cien metros los separan del método para subir y mientras se acerca mira las montañas, mira al teleférico y luego dice
-Soy consciente que este es nuestro único acceso al castillo, y por ello estoy seguro que los secuestradores también lo saben por lo que tendremos que estar listos para una posible emboscada o al menos un par de guardias en la estación superior, sir.-
Lo primero que nota es el arañazo en su pecho antes siquiera de estabilizar su posición y asentar sus pies en la nieve, haciendo que de milagro el arquero de ojos carmesí no se haya caído al suelo. Pero eso es solo el comienzo, uno tras otro los conejos van llegando y antes siquiera de adaptarse al dolor del primer zarpazo en el pecho un segundo alcanza su costado zarandeándolo con violencia en una posición indefensa y con un suelo totalmente inestable. Uno a uno las bestias se van acumulando sobre el marine que para acabar con el problema en una primera instancia lanza una onda de haki que los paraliza a todos, haciendo que caigan al suelo totalmente incapaces de moverse y por lo tanto al menos ya no pueden seguir atacando al marine, cuyo uniforme está completamente rasgado y su sangre riega la nieve a su alrededor, formando un terrible dolor en su cuerpo extendiéndose desde las zonas heridas hacia las inmediaciones.
Bertram aprieta los dientes y sin dudar un instante toma una flecha y en lugar de dedicarse a dispararlas se mueve por las criaturas paralizadas a su alrededor y aprovecha eso para acabar con ellas con una simple y veloz apuñalada con la flecha, directamente al ojo a la profundidad suficiente para llegar a la masa encefálica y cortar de raíz cualquier capacidad de moverse de las criaturas. Normalmente tomaría bastante menos energía y lo haría con más calma, pero en estas circunstancias es mejor no arriesgarse ni demorarse demasiado, los médicos están en peligro y dejar que los animales los entretengan aún más podría ser fatal para ellos y la isla. En ese momento las palabras de su abuelo sobre no subestimar la naturaleza se mezclan con el aviso de su comandante, motivo por el que el arquero decide acelerar el paso y usar dos flechas para ir acabando poco a poco con los conejos restantes antes de avanzar hasta sus compañeros.
El marine escucha la indicación de Stroud y se ajusta bien el abrigo, cubriendo las zonas heridas de forma más estable y fija tras guardar con cuidado las flechas usadas en su carcaj, no quiere malgastar recursos y prefiere mantener la mayor cantidad de recursos posibles para lo que les espera. Su cuerpo se siente pesado, no solo por las heridas sino también por la energía empleada para poder lidiar con los conejos de forma rápida y eficaz pese a estar completamente inconscientes. Ante la pregunta de Stroud, Bertram camina con determinación hacia el teleférico y dice
-Nada con lo que no pueda lidiar de momento sir. Aún tengo movilidad suficiente en los brazos para poder usar el arco, además por mi forma de pelear normalmente no soy el que necesitará más las curas.-
La mirada del joven se vuelve aún más aguda en el entorno, y no solo fija su vista, sino que agudiza vista y oído para estar al tanto del entorno y de posibles nuevos conejos que decidan atacarles, y viendo lo sucedido el joven marine se alegra de no haber llevado consigo a Rasmussen, seguramente acabaría siendo atacado por los conejos sin duda alguna. Mientras camina el joven mantiene el arco sujeto en su mano izquierda, con el puño apretado contra su madera y una mueca de dolor y desagrado en su rostro, pero respirando para lograr controlar sus emociones y despejar la mente, volviendo al poco tiempo a mostrar una expresión calmada y tranquila, más propia del arquero. Apenas cien metros los separan del método para subir y mientras se acerca mira las montañas, mira al teleférico y luego dice
-Soy consciente que este es nuestro único acceso al castillo, y por ello estoy seguro que los secuestradores también lo saben por lo que tendremos que estar listos para una posible emboscada o al menos un par de guardias en la estación superior, sir.-
Carcaj de información de Bertram

