29-05-2026, 11:36 PM
El mundo parecía estar cada vez más agitado, las mareas infinitas del mundo traían consigo el olor de la revolución para quien supiera ver los patrones o entender las señales. La Gyojin Mizuki no era uno de aquellos individuos por suerte o por desgracia, sin embargo hasta ella podía entender que si las grandes manos de la armada revolucionaria habían convocado a un grupo recién formado como lo era la tripulación de Corriente Libre para participar de una reunión multitudinaria, era porque estaban cocinando algo de escalas nunca antes vista o cuanto menos vivida por una persona joven como la escamosa navegante, aunque por lo poco que sabía podían estar haciendo un recuento de cabezas para ver si atacaban un lugar o avisar que no llegaría ayuda con las provisiones en ciertas regiones.
La navegante que viajaba sin timonear ni comandar la embarcación donde estaba se lamentó hasta cierto punto ser incapaz de disfrutar el recorrido sobre las mareas a medida que se acercaba a la costa de Baltigo, aquel destino que ella desconocía pero pronto vería. Cuanto menos durante el breve momento inicial de su viaje la mujer de ojos azules capaces de ver figuras y formas en la oscuridad había tenido la oportunidad de ver numerosos bovinos alojados bajo la cubierta del barco, igual que ella misma y otros miembros de la armada revolucionaria por la liberación del pueblo prontamente imitarían en un compartimiento aún más profundo dentro de la embarcación.
Lo único reconfortante de aquel viaje y aquella situación para la mujer tiburón era que había podido viajar junto a su amiga y camarada, la Skypean de ojos verdes y un angelical nombre -No sé cuánto falte Sera, pero cada vez falta menos, pronto seremos libres de este olor y podremos respirar un poco más, cada vez falta menos.- le dijo con suavidad a su compañera de cabello multicolor mientras acariciaba un poco la cabeza tras sentir el peso de su mentón en el hombro de la Gyojin. Mizuki sintió una presión inesperada después de cierto ruido, pero la rapidez con la que su amiga se había apartado le resultaba decepcionante -No te disculpes que no me has hecho daño ni ha sido a propósito, necesitas acostumbrarte a que no soy tan frágil.- reitero como si ya hubiera dicho algo similar en el pasado en más de una ocasión.
Aquel grito que había asustado o al menos sobresaltado a Seraphine fue la gota que colmó el vaso mental de la Gyojin que estaba lista para decirle sus verdades a la persona que era incapaz de entender que se suponía que hicieran todo el sigilo posible mientras viajaban, entonces con la limitada iluminación que había en esa bodega por primera vez Mizuki vio directamente a Berry, la había escuchado antes o visto de reojo moviéndose, sin embargo al enfocar su vista en ella de forma concreta no pudo evitar abrir la boca al verla, era una mujer de pelaje oscuro con patrones amarillentos de casi un metro menos que la propia Gyojin y sin embargo lo que vio fue suficiente para hacer cortocircuitar por un momento a la oji azul que quedó con la boca abierta mientras la saliva comenzaba a caer lentamente por los lados de aquellas fauces de tiburón que bajo descuidadamente sus manos donde la luz reflectaba el par de grilletes sin cadenas que decoraban sus muñecas.
La navegante que viajaba sin timonear ni comandar la embarcación donde estaba se lamentó hasta cierto punto ser incapaz de disfrutar el recorrido sobre las mareas a medida que se acercaba a la costa de Baltigo, aquel destino que ella desconocía pero pronto vería. Cuanto menos durante el breve momento inicial de su viaje la mujer de ojos azules capaces de ver figuras y formas en la oscuridad había tenido la oportunidad de ver numerosos bovinos alojados bajo la cubierta del barco, igual que ella misma y otros miembros de la armada revolucionaria por la liberación del pueblo prontamente imitarían en un compartimiento aún más profundo dentro de la embarcación.
Lo único reconfortante de aquel viaje y aquella situación para la mujer tiburón era que había podido viajar junto a su amiga y camarada, la Skypean de ojos verdes y un angelical nombre -No sé cuánto falte Sera, pero cada vez falta menos, pronto seremos libres de este olor y podremos respirar un poco más, cada vez falta menos.- le dijo con suavidad a su compañera de cabello multicolor mientras acariciaba un poco la cabeza tras sentir el peso de su mentón en el hombro de la Gyojin. Mizuki sintió una presión inesperada después de cierto ruido, pero la rapidez con la que su amiga se había apartado le resultaba decepcionante -No te disculpes que no me has hecho daño ni ha sido a propósito, necesitas acostumbrarte a que no soy tan frágil.- reitero como si ya hubiera dicho algo similar en el pasado en más de una ocasión.
Aquel grito que había asustado o al menos sobresaltado a Seraphine fue la gota que colmó el vaso mental de la Gyojin que estaba lista para decirle sus verdades a la persona que era incapaz de entender que se suponía que hicieran todo el sigilo posible mientras viajaban, entonces con la limitada iluminación que había en esa bodega por primera vez Mizuki vio directamente a Berry, la había escuchado antes o visto de reojo moviéndose, sin embargo al enfocar su vista en ella de forma concreta no pudo evitar abrir la boca al verla, era una mujer de pelaje oscuro con patrones amarillentos de casi un metro menos que la propia Gyojin y sin embargo lo que vio fue suficiente para hacer cortocircuitar por un momento a la oji azul que quedó con la boca abierta mientras la saliva comenzaba a caer lentamente por los lados de aquellas fauces de tiburón que bajo descuidadamente sus manos donde la luz reflectaba el par de grilletes sin cadenas que decoraban sus muñecas.
-Voz femenina- ||-Voz masculina- ||-Piensa-
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