[Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas
#85
Apenas había iniciado a revisar el primero de los cadáveres cuando una llamarada me envolvió de golpe, violenta y sin aviso. Era una trampa, de la cual había salido ileso por suerte. Me sacudí la gabardina con fuerza apartando los restos de hollín, verificando rápidamente que el maletín médico y el resto del equipaje seguían en su sitio y que las chapas que había recogido seguían guardadas en el bolsillo interior izquierdo junto a los objetos personales de los marines. Me pregunté de forma retórica cuántas veces más caería ante las trampas de este lugar antes de que terminara todo esto. El calor de la explosión había sido intenso, pero había conocido calores más intensos en Sabaody y Marineford, calores que venían de dentro y no de una mecha y pólvora. Este no era más que fuego muerto. Lo que quedaba de los marines en el extremo izquierdo de la sala era difícil de procesar incluso para alguien acostumbrado a ver la muerte tan de cerca cada día. Las explosiones habían destrozado lo que la descomposición había dejado intacto, esparciendo vísceras ennegrecidas y fragmentos de hueso calcinado sobre los asientos y el suelo a varios metros a la redonda, mezclándose con los restos de tela de los uniformes que ardían todavía en algunos puntos. Los que ya estaban decapitados antes de la explosión habían quedado reducidos a torsos irreconocibles, sus heridas de bala ahora irrelevantes frente a lo que las bombas habían hecho con ellos. El olor a carne quemada se sumó al de la descomposición creando un aroma vomitivo.
 
Apreté la mandíbula hasta sentir la tensión propagarse hacia el cuello y cerré los puños a los costados. No era la trampa en sí lo que me revolvía por dentro, sino esto. El usar los cuerpos de estos hombres, hombres que habían venido aquí con la misma misión que nosotros y habían pagado el precio más alto posible, como munición. Como material desechable. Sin ningún tipo de consideración por lo que habían sido, por lo que representaban, por las familias que les esperaban de vuelta en casa. Nimda Leyos no les había matado simplemente, les había quitado toda su humanidad incluso después de muertos, arrancándoles hasta la última dignidad que les quedaba. La furia y rabia que me generaba este pensamiento era inconmensurable. No conocía a Leyos de nada, pero en ese momento supe con una claridad absoluta que no iba a encontrar ninguna consideración de mi parte cuando llegara el momento. Me uní al grupo en silencio para cruzar el pasadizo que se había revelado, un túnel de cinco metros de alto y cinco de ancho que conectaba la galería con lo que hubiera al otro lado. Apolo iba primero, luego Karl, seguidos por Viktor, y yo cerraba la formación a dos metros de distancia de Viktor. El sonido de nuestros pasos el único ruido aparte del goteo constante del agua filtrándose desde el lago por encima de nuestras cabezas.
 
La sala circular que encontramos al final del pasillo se abría en cincuenta metros de radio, perfectamente iluminada, con diez filas de mesas de trabajo de diez metros de largo separadas dos metros cada una ocupando gran parte del espacio central. Cajas de madera junto a las paredes repletas de armas, materiales y pólvora sobre cada mesa. Apolo entró primero y comenzó a moverse hacia la derecha explorando sin tocar nada, Karl voló justo detrás de él antes de desviarse hacia las diez y media. Normalmente les hubiera intentado detener, buscar trazar un plan, no dividirnos sin más. Pero confiaba en ellos, así como ellos en mí, y estaba seguro de que sus sentimientos eran similares a los míos, expresados cada quien, a su manera, mi haki de observación aun expandido en 100 metros me lo confirmaba. Viktor se detuvo en el umbral del lado derecho observando las armas con el ceño fruncido. Rodeé a Viktor por el lado izquierdo del umbral y me posicioné dos metros dentro de la sala desde donde podía ver la distribución completa de los caminos que se abrían desde la sala circular. Karl anunció que tomaría el túnel ascendente de las diez y media y desapareció volando. Apolo eligió al azar con el dedo apuntando a los distintos caminos antes de decidirse el propio y desaparecer también por el pasillo de la izquierda. Viktor se plantó frente a la puerta con forma de cabeza de tiburón que quedaba a unos cincuenta metros de mi posición al fondo de la sala y me llamó con un tono que me recordó al que usaba Joe cuando quería que prestara atención, serio y firme, diciéndome que era libre de ir donde creyera que debía ir, que a él le reclamaba una deuda de sangre, y que cuando saliéramos habláramos. Había algo en esas últimas palabras que me generaba curiosidad, pero simplemente asentí en silencio, ya tendríamos tiempo para hablar si salíamos vivos de esta.
 
Mi haki de observación expandido a cien metros no traía nada consigo. El silencio del haki era absoluto en esta guarida como lo había sido desde que llegamos, como si el lugar mismo resistiera cualquier intento de ser detectado. Recorrí con la vista borrosa los caminos que quedaban disponibles desde mi posición en el lado izquierdo de la entrada y, por descarte, elegí uno que me llevo a donde había un charco de agua. Se trataba de un pasillo acuático el cual, por suerte, no era de más agua salada. Avancé con determinación por el pasillo al igual que lo habían hecho el resto de mis compañeros. Nimda Leyos había preparado esta guarida pensando en todo. Me pregunté si había pensado también en lo que ocurriría cuando un gyojin, un fénix, un lobo y un ser de arena llegaran a su puerta.
 

 
Resumen

Haki
[Imagen: Firma-Fuguwu.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 13967 + 0 = 13967
Energia: 9098 + 0 = 9098
Espiritu: 3729 + 55 = 3784


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RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - por Fuguwu - 31-05-2026, 12:27 PM

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