31-05-2026, 07:40 PM
Seraphine me había confiado una verdad que en cuanto la vi plasmada sobre el papel me dejó completamente atónita, mi expresión debió decirlo todo. ¿Una esclava?, había oído historias sobre la esclavitud, rumores y relatos dispersos que siempre parecieron demasiados lejados para ser reales, sin embargo, jamás imaginé encontrarme frente a alguien que hubiera vivido bajo aquellas cadenas y que ahora caminara libre de ellas. No lograba comprenderlo, de hecho me costaba siquiera imaginar cómo podía existir un sistema semejante, uno tan cruel y deshumanizante.
Ahora todo comenzaba a encajar, sus cicatrices, su insaciable hambre de vivir, la pasión casi desesperada con la que bailaba, incluso la ausencia de algunas extremidades en su cuerpo, todo adquiría un significado distinto. ¿Cuánto más habría detrás de todo eso?, ¿cuántas heridas permanecían ocultas lejos de la vista de los demás?, si contemplar las marcas visibles ya resultaba doloroso, el simple hecho de imaginar lo que llevaba dentro me angustiaba, temía pensar en todo lo que tuvo que soportar, en cada día que pasó sometida a una realidad que parecía imposible de cambiar, en cómo sus sueños, su voluntad y hasta su propia identidad debieron ser enterrados poco a poco bajo el peso de aquel opresor de su libertad. Y sin embargo… ella continuaba sonriendo, seguía bailando, seguía aferrándose a la vida con una fuerza que ahora parecía tan admirable como desgarradora.
Y ahora estaba frente a mí, con el corazón rebosante de gratitud por haber encontrado en mí una amistad que jamás había tenido antes, sonreía como si apenas tres días atrás no hubiera estado atrapada en aquel mismo infierno que había marcado su vida. Ambas disfrutamos de la brisa marina acariciar nuestros rostros y dejando que el oleaje empapara nuestros pies con cada vaivén de las olas, disfrutando el simple privilegio de poder expresar palabras y pensamientos, aunque los de Seraphine era mediante trazos de lápiz sobre una hoja de papel. Comprendí que lo más importante no era que hubiera escapado de su paso, era que, por primera vez, ya no caminaba siguiendo el destino que otros habían impuesto para ella, ahora caminaba siguiendo el suyo propio.
—-- No son gemelas, pero se podría decir que se parecen demasiado…. —- Dije mientras comenzaba a buscar estrellas de mar en la banqueta de arena bajo nuestros pies, adentrándome un poco más entre el oleaje pesado del mar. —-- Tienen dos años de diferencia, por lo que son activamente enérgicas, cómplices en la travesura.
—-- Por lo que a esa pregunta la respuesta merecía decir que sí son gemelas, pero bueno, no lo son …. —--- mis manos tocaron la superficie de algo duro, liso pero al tacto como si fuese una especie de plato —-- ¡AHH!
Solté un grito de emoción, llena de entusiasmo al haber encontrado lo que para mí era un auténtico tesoro marítimo, sin pensarlo dos veces, alcé el objeto con rapidez, sosteniéndolo en alto como si acabara de descubrir una joya perdida del océano, de trataba de una hermosa caracola de color rosa pastel con delicados bordes blancos que parecían pintados por la misma propia espuma del mar, era pequeña y muy ligera, tanto que encajaba perfectamente en la palma de mi mano. Inspeccioné con cuidado el orificio en busca de señales de algún pequeño animal que pudiera haberse resguardado en su interior. —- Parece que no tiene nada adentro…. —-- dije en tono aliviado, aunque también hubiese sido increíble encontrar algún crustáceo dentro.
Me acerqué ahora a Seraphine con pasos armoniosos mientras le mostraba aquella hermosa caracola que el mar nos permitió encontrar. —-- Dicen que si te lo colocas en el oído siempre escucharás el océano, ¿No te parece hermoso? —-- Tomé su mano con suma delicadeza y cariño, para finalmente dejar sobre su palma la caracola.
—-- Yo tengo muchas en mi habitación, me gustaría que te quedases con esta, es un lindo recuerdo… ¿no?.
Ahora todo comenzaba a encajar, sus cicatrices, su insaciable hambre de vivir, la pasión casi desesperada con la que bailaba, incluso la ausencia de algunas extremidades en su cuerpo, todo adquiría un significado distinto. ¿Cuánto más habría detrás de todo eso?, ¿cuántas heridas permanecían ocultas lejos de la vista de los demás?, si contemplar las marcas visibles ya resultaba doloroso, el simple hecho de imaginar lo que llevaba dentro me angustiaba, temía pensar en todo lo que tuvo que soportar, en cada día que pasó sometida a una realidad que parecía imposible de cambiar, en cómo sus sueños, su voluntad y hasta su propia identidad debieron ser enterrados poco a poco bajo el peso de aquel opresor de su libertad. Y sin embargo… ella continuaba sonriendo, seguía bailando, seguía aferrándose a la vida con una fuerza que ahora parecía tan admirable como desgarradora.
Y ahora estaba frente a mí, con el corazón rebosante de gratitud por haber encontrado en mí una amistad que jamás había tenido antes, sonreía como si apenas tres días atrás no hubiera estado atrapada en aquel mismo infierno que había marcado su vida. Ambas disfrutamos de la brisa marina acariciar nuestros rostros y dejando que el oleaje empapara nuestros pies con cada vaivén de las olas, disfrutando el simple privilegio de poder expresar palabras y pensamientos, aunque los de Seraphine era mediante trazos de lápiz sobre una hoja de papel. Comprendí que lo más importante no era que hubiera escapado de su paso, era que, por primera vez, ya no caminaba siguiendo el destino que otros habían impuesto para ella, ahora caminaba siguiendo el suyo propio.
—-- No son gemelas, pero se podría decir que se parecen demasiado…. —- Dije mientras comenzaba a buscar estrellas de mar en la banqueta de arena bajo nuestros pies, adentrándome un poco más entre el oleaje pesado del mar. —-- Tienen dos años de diferencia, por lo que son activamente enérgicas, cómplices en la travesura.
—-- Por lo que a esa pregunta la respuesta merecía decir que sí son gemelas, pero bueno, no lo son …. —--- mis manos tocaron la superficie de algo duro, liso pero al tacto como si fuese una especie de plato —-- ¡AHH!
Solté un grito de emoción, llena de entusiasmo al haber encontrado lo que para mí era un auténtico tesoro marítimo, sin pensarlo dos veces, alcé el objeto con rapidez, sosteniéndolo en alto como si acabara de descubrir una joya perdida del océano, de trataba de una hermosa caracola de color rosa pastel con delicados bordes blancos que parecían pintados por la misma propia espuma del mar, era pequeña y muy ligera, tanto que encajaba perfectamente en la palma de mi mano. Inspeccioné con cuidado el orificio en busca de señales de algún pequeño animal que pudiera haberse resguardado en su interior. —- Parece que no tiene nada adentro…. —-- dije en tono aliviado, aunque también hubiese sido increíble encontrar algún crustáceo dentro.
Me acerqué ahora a Seraphine con pasos armoniosos mientras le mostraba aquella hermosa caracola que el mar nos permitió encontrar. —-- Dicen que si te lo colocas en el oído siempre escucharás el océano, ¿No te parece hermoso? —-- Tomé su mano con suma delicadeza y cariño, para finalmente dejar sobre su palma la caracola.
—-- Yo tengo muchas en mi habitación, me gustaría que te quedases con esta, es un lindo recuerdo… ¿no?.
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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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