31-05-2026, 08:46 PM
El señor panadero parecía conocer a Yuuki, pues apenas cruzaron unas palabras cuando ambos comenzaron a conversar de manera más amena, como si se conocieran de mucho antes, por mi parte decidí alejarme un poco para brindarles privacidad. Mi atención fue directo hacia la vitrina de postres donde me quedé completamente admirada por las tantas opciones mostradas, mis ojos azulinos no sabían dónde posarse primero, era como un viaje visual entre tartas, golosina y postres delicadamente decorados, y claro, todo parecía no solo delicioso sino también increíblemente hermoso, inclusive el mismo local tenía un aire especial en sus estructura de acabados finos que lo hacían parecer una repostería de alta calidad, fue esa misma belleza que me hizo dudar, me preocupé un poco al pensar que quizá era demasiado ostentoso, tal vez debería elegir algo más sencillo, algo que no hiciera gastar demasiado a Yuuki, así que deslicé la mirada otra vez por la vitrina, buscando una opción más acorde de la prudencia y un precio justo.
La voz de Yuuki me sacó de mis pensamientos cuando, con naturalidad, declaró que nuestra visita era para compartir té y galletas, luego giró hacía a mí buscando confirmación, incluyendome en una conversación que pensé era ajena, sin dudarlo, asentí repetidamente con la cabeza casi de forma automática, como si quisiera respaldar sus palabras antes de que alguien pudiera cuestionarlas. Aun así, la incomodidad seguía presente en mí, la idea de que aquel lugar fuera una repostería costosa no dejaba de rondar mis pensamientos y sentía cierto pudor al imaginar cuánto podría significar elegir mal, pero entonces miré a Yuuki, su seguridad no tenía ápices de preocupación, de hecho, con una sonrisa despreocupada añadió en comentario que no había problema alguno en escoger lo que quisiera y ese gesto bastó para desarmar mis reservar, aunque sea solo un poco, seguía sintiendo cierto cuidado de no abusar de su generosidad.—-- ¡¿En serio?!
Me sentí afortunada en ese momento, si algo me encantaba demasiado eran las golosinas, y frente aquella vitrina me era imposible tomar una decisión, me gustaba todo lo que llevará jalea, todo lo dulce o postres. El señor panadero con amabilidad tranquila comenzó a sacar bandejas con una variedad opciones como si nos ofreciera un pequeño tentempié de manera directa y minutos después sumó otra bandeja repleta de galletas de distintas formas, colores y toppings diferentes, el aroma que se desprendió de esas bandejas era hipnotizantes, dulce, cálido y muy envolvente, me hizo imaginar sin esfuerzo en la textura crujiente de lo recién horneada y el sabor suave de cada bocado, despertando en mí un hambre casi infantil que intenté disimular entre pequeñas risas de vergüenza, pero definitivamente el señor Yeaster era un genio de la cocina.
Fue entonces que mencionó mi gran debilidad, donas glaseadas, eso fue suficiente para que mis ojos se abriera de absoluta emoción y lo miré directamente, incapaz de ocultar mi entusiasmo y segundo después giré hacia Yuuki como si buscara su aprobación y complicidad.
—- Eso suena maravilloso… —- murmuré con una sonrisa suave, casi gentil tras darme cuenta de la expresión del panadero al hablar de su difunta esposa, sentía una punzada de empatía al escuchar la historia detrás de aquel lugar, y me admiré de que incluso después de su partida, seguía manteniendo en pie lo que alguna vez construyeron juntos. Recetas de amor.
Las exhibiciones no parecían terminar, el señor panadero continuó mostrando sus especialidades, colocó sobre el mostrador varios jarros llenos de líquidos aromáticos cuyas fragancias recordaban a hierbas frescas y frutas maduras, eran aromas concentrados muy agradables, al parecer esas infusiones eran las verdaderas joyas de la repostería, el acompañamiento perfecto para sus postres, y para mi sorpresa, aquel aroma terminó despertando aún más mi apetito que la propia vitrina y bandeja de postres. Fue entonces que finalmente me decidí. —- Entonces acepto su recomendación, donas con ese delicioso té… —- dije con una sonrisa, inclinando ligeramente la cabeza en guia de ese aroma tan delicioso… — ¿De qué es el té?
Luego miré a Yuuki con cierta emoción contenida, estaba muy feliz de que me haya traído y muy agradecida por su invitación. —-- Este lugar es genial, ¿Hace cuanto que vienes aquí?
La voz de Yuuki me sacó de mis pensamientos cuando, con naturalidad, declaró que nuestra visita era para compartir té y galletas, luego giró hacía a mí buscando confirmación, incluyendome en una conversación que pensé era ajena, sin dudarlo, asentí repetidamente con la cabeza casi de forma automática, como si quisiera respaldar sus palabras antes de que alguien pudiera cuestionarlas. Aun así, la incomodidad seguía presente en mí, la idea de que aquel lugar fuera una repostería costosa no dejaba de rondar mis pensamientos y sentía cierto pudor al imaginar cuánto podría significar elegir mal, pero entonces miré a Yuuki, su seguridad no tenía ápices de preocupación, de hecho, con una sonrisa despreocupada añadió en comentario que no había problema alguno en escoger lo que quisiera y ese gesto bastó para desarmar mis reservar, aunque sea solo un poco, seguía sintiendo cierto cuidado de no abusar de su generosidad.—-- ¡¿En serio?!
Me sentí afortunada en ese momento, si algo me encantaba demasiado eran las golosinas, y frente aquella vitrina me era imposible tomar una decisión, me gustaba todo lo que llevará jalea, todo lo dulce o postres. El señor panadero con amabilidad tranquila comenzó a sacar bandejas con una variedad opciones como si nos ofreciera un pequeño tentempié de manera directa y minutos después sumó otra bandeja repleta de galletas de distintas formas, colores y toppings diferentes, el aroma que se desprendió de esas bandejas era hipnotizantes, dulce, cálido y muy envolvente, me hizo imaginar sin esfuerzo en la textura crujiente de lo recién horneada y el sabor suave de cada bocado, despertando en mí un hambre casi infantil que intenté disimular entre pequeñas risas de vergüenza, pero definitivamente el señor Yeaster era un genio de la cocina.
Fue entonces que mencionó mi gran debilidad, donas glaseadas, eso fue suficiente para que mis ojos se abriera de absoluta emoción y lo miré directamente, incapaz de ocultar mi entusiasmo y segundo después giré hacia Yuuki como si buscara su aprobación y complicidad.
—- Eso suena maravilloso… —- murmuré con una sonrisa suave, casi gentil tras darme cuenta de la expresión del panadero al hablar de su difunta esposa, sentía una punzada de empatía al escuchar la historia detrás de aquel lugar, y me admiré de que incluso después de su partida, seguía manteniendo en pie lo que alguna vez construyeron juntos. Recetas de amor.
Las exhibiciones no parecían terminar, el señor panadero continuó mostrando sus especialidades, colocó sobre el mostrador varios jarros llenos de líquidos aromáticos cuyas fragancias recordaban a hierbas frescas y frutas maduras, eran aromas concentrados muy agradables, al parecer esas infusiones eran las verdaderas joyas de la repostería, el acompañamiento perfecto para sus postres, y para mi sorpresa, aquel aroma terminó despertando aún más mi apetito que la propia vitrina y bandeja de postres. Fue entonces que finalmente me decidí. —- Entonces acepto su recomendación, donas con ese delicioso té… —- dije con una sonrisa, inclinando ligeramente la cabeza en guia de ese aroma tan delicioso… — ¿De qué es el té?
Luego miré a Yuuki con cierta emoción contenida, estaba muy feliz de que me haya traído y muy agradecida por su invitación. —-- Este lugar es genial, ¿Hace cuanto que vienes aquí?
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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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