[Aventura T3][P.R] Marines: La Mascarada [Div. 75]
#8
¡La salida de chicas con Choi había sido impresionante! ¡Sobre todo cuando encontramos la tienda Amancius Ortiga! ¡¡Los vestidos del escaparate eran tan hermosos! ¡¡¡AAAAH!!!

Aquel era el mejor sitio de todos. No sólo los vestidos eran una belleza y me salían estrellitas de los ojos cada vez que miraba hacia cualquier rincón, ¡sino que los tenían para todas las razas! ¡¡¡AAAAAH!!!

Tuve que controlarme para que el movimiento de mi cola no estorbase mientras me tomaba medidas, y la señora del local fue de lo más amable mientras nos atendía. ¡Hasta nos explicó que toda la ciudad se moría por una invitación! Guaaaaaaaaau, ¡Shin tenía que ser realmente famoso tras lo del periódico para que nos hubieran invitado entonces! ¡Ah, habría fuegos artificiales! ¡Qué bonitoooo! ¡Hacía siglos que no veía unos, y siempre fueron desde demasiado lejos! ¡¡¡AAAAAAH!!!

La dependiente de la tienda era una ARTISTA. ¡No sólo le bastó tomarnos medidas para acertar a la primera con nuestras tallas, sino que nos trajo unos vestidos que combinaban perfectamente con nosotras! ¡Y tan rápido! ¡Apenas me había dado tiempo a comer un único bombón cuando regresó! Y el vestido… el vestido… es… P R E C I O S O. ¡¡Tenía brillitos que eran estrellitas en un cielo nocturno con el movimiento!! ¡¡Y los zapatos!! ¡¿Has visto esos zapatos?! ¡Y la máscara! ME MUERO ¡¡¡AAAAAAAAAAAAAH!!!

—¡No se preocupe! ¡Vamos a hablar de este sitio a quien nos pregunte! ¡Y si unas damas hablan sobre sus conjuntos, participaré yo misma para decir de dónde ha salido el mío! ¡Muchísima gracias! ¡Ha sido la mejor!

Tras despedirnos amablemente de la mujer y tener los vestidos bien protegidos, invité a Choi a comer a un restaurante cercano. ¡¡Esto había que celebrarlo por todo lo alto!! Feliz como estaba, aproveché para preguntar a un camarero simpatiquísimo qué había que tener tener en cuenta si comíamos en un sitio de tan alto caché, y como el sitio no estaba demasiado lleno, nos explicó con mucha paciencia y amabilidad. Después de todo, la artista de la tela que acabábamos de visitar nos había dicho que había comida allí, ¡no podíamos arriesgarnos a no estar a la altura! Por suerte para ambas, Hae-Won y yo aprendíamos muy, muy deprisa, así que no debería haber problema al respecto.

En cuanto terminamos allí, volvimos de vuelta a la base de la Marina para cambiarnos de ropa y maquillarnos. ¡¡No podía esperar más!!

{ **** }

Por supuesto, propuse a Hae-won de que nos cambiásemos juntas por si teníamos que ayudarnos mutuamente a acomodarnos alguna tela, arreglarnos el cabello o prestarnos algo de maquillaje. Cuando la vi, ¡no pude contenerme! ¡Estaba preciosa! ¡Tenía tantas ganas de ver la cara de Dimitri cuando la viera! ¡¡Le iba a encantar!!

En cuanto estuvimos listas, salimos aparentemente sin prisa, con paso seguro y elegante, y no podía evitar disfrutar por dentro al mirar de reojo cuando nuestros compañeros marines nos miraban al pasar algunos cotilleando por lo bajo, y me pareció escuchar la palabra “invitación”. Increíblemente, los rumores de un grupo de marines invitados pareció haber volado hasta la base, y me preguntaba si nos reconocerían a Hae-won y a mí. Quizás conmigo sería algo más sencillo de adivinar, pues la raza de un humink y sus colores de cabello y pelaje solían ser muy característicos, pero no pude evitar preguntarme si tendrían curiosidad por saber quién era la misteriosa belleza que me acompañaba.

Al llegar a la puerta, encontramos allí a Dimitri, quien mostró una increíble sonrisa en cuanto vio a su novia. ¡Estaba guapísimo! ¡Pero aún más guapos estaban ambos cuando se encontraban juntos! Si la máscara de ella pudiera haberla hecho parecer una sacerdotisa mágica, la de él se asemejaba a una noble corona de la misma nación. No sólo habían coincidido en colores a raíz de aquella llamada, sino también en un estilo tan peculiar que creía que difícilmente alguien más fuera a imitar.

—¡Tenemos máscaras! ¡Nadie sabrá quiénes somos! ¿Se os ha ocurrido que podríais decir que sois los príncipes de una lejana isla exótica y remota? ¡Yo lo creería sin dudarlo!

Mi cola se agitó al pensar en aquel juego. ¡¿Por qué no darle algo de vida al asunto inventando unas vidas especiales tan sólo para aquella noche?!

Aún no había pensado una historia para mí cuando las campanadas de una iglesia lejana marcaron la hora en el mismo instante en el que el sonido de unos cascos anunció la llegada del carruaje, que apenas tardó unos segundos en mostrarse ante nosotros.

Unos caballos azabache precedieron a un carruaje de elegante oscuridad iluminado por dos tenues y hermosas luces a cada lado. Emocionada, mis manos se movieron solas con intención de cubrir inmediatamente mi boca, pero por suerte mi máscara las detuvo con suavidad antes de que se diera la posibilidad de arruinarme el maquillaje. ¡Era un coche de caballos de verdad! ¡Y tenía un aire tan misterioso! ¡Y contrastaría tanto con nosotros tres cuando bajáramos!

Con quien no contrastaría sería con Kael, quien se dejó ver apenas unos segundos después, bajando del interior. En su caso, llevaba un traje tan similar, incluyendo los adornos dorados, que nadie habría dudado ni un segundo que el coche le pertenecía si así lo hubiera proclamado.

Si Dimitri y Hae-won parecían los príncipes de una isla remota, Kael tenía un aura de misterio hecho persona, listo para fusionarse con las sombras y escuchar mucho más de lo que estuviera puesto a revelar. Y, sin embargo, entre tanta perfección, los pendientes y esos mechones aparentemente desordenados al frente (aunque seguro que estaban perfectamente medidos y seleccionados) seguro que llevaban a más de una chica a querer desvelar sus secretos o tratar de despertar algo tras tanto evidente control.

Cuando me ofreció su mano para subir al carro, la tomé con gentileza, nuevamente en mi papel de princesa, y sonreí ante su halago.

No mucho después, partíamos hacia el lugar que sería nuestro destino.

{ ***** }

El corazón se me aceleró cuando, a través de la ventana, ya se divisaba la impresionante mansión. Aquella vista fue más que suficiente para dejar de jugar con Carlos y meterlo de vuelta al bolsillo, decidida a actuar como la distinguida dama que sería aquella noche.

Otros tantos carros ya aguardaban ante nosotros, pero el movimiento era fluido y la coordinación tan perfecta como un baile. Cuando el cochero se bajó para abrir la puerta, debido a nuestra disposición, fui yo la primera en salir.

—Muchas gracias. Es usted muy amable~.

Sonreí al joven con una breve mirada al bajar antes de avanzar para no estorbar al resto de mis compañeros. Mientras seguía el caminito, mis gemas volaron discretamente alrededor para buscar a una persona muy particular y que no tardaron en hallar.

Shin se encontraba cerca, justamente en la entrada. Mi curiosidad fue saciada al ver un traje oscuro como la noche iluminado con una chaqueta dorada. Aunque ya intuía que iría vestido de estrella, no pude evitar sorprenderme aun así al verla. Mi sonrisa se amplió, aun discreta y elegante, en cuanto mis iris conectaron con los suyos. Aun breve, su gesto de admiración no me pasó desapercibido. ¿Sería por mí o por el grupo en general, que me acompañaba de cerca? Aunque jamás lo admitiría en voz alta, me hacía un poquito de ilusión pensar que no sería lo segundo.

No pude evitar percatarme no sólo de su cambio físico, sino también en el de su actitud, cuando nos presentó. Al igual que había sugerido a Dimitri y Hae-won, él también estaba representando un papel. Yo misma lo hacía, de hecho.

En cuanto el sobre fue entregado, este se unió a una creciente colección en la pared. Una hermosa dama adornada de esmeralda nos explicó amablemente la razón antes de presentarse como Pia, el ama de llaves de nuestro anfitrión. En cuanto lo solicitó, saqué a Carlos del bolsillo y se lo entregué. ¡Aaaw! ¡Es tan adorable ver cómo trata a los Mushi Mushi! No pude evitar que la punta de mi cola se moviera ligeramente al verlo. ¡Estaba segura de que Carlos estaría muy bien cuidado y haría muchísimos amigos! Si aquella noche al volver me encontraba un nuevo número guardado, no lo borraría. ¡Quizás él se las hubiera apañado para contactarlos!

Presto total atención ante las nuevas instrucciones. Siete y cuarto, fuegos artificiales y el discurso de Le Chevalier. Ocho, ¡el baile! ¡Entendido!

Curiosa, tomo el precioso y adornado cartoncito dorado que me ofrece, tentada de abrirlo, pero conteniéndome, imaginando que Hae-won no abriría el suyo. ¡Oh, listas de baile! ¡Qué divertido! Guardo el mío en el bolsillo oculto entre los pliegues del vestido y lo cierro con el pequeño botón. Los caballeros (¡porque eso son!) reciben unos lápices plateados de lo más elegantes. Mis ojos se abren un poco más bajo la máscara al escuchar sus instrucciones. ¡Entonces, nosotras guardaríamos los nombres de la gente aunque llevaran máscaras! Al menos, si decían los de verdad, claro está.

Asiento con suavidad ante la indicación del primer piso. ¡Lo último que querría sería molestar a nuestro anfitrión, después de lo amable que había sido! Sin embargo, tengo que controlarme para no sonreír demasiado cuando la joven mira hacia Shin al dar aquella advertencia. No pude evitar acordarme de lo que me contó sobre la atención femenina en aquella playa. ¿Tan pronto lo había calado esa dama?

Parpadeo un par de veces al ver a otra idéntica acercándose a nosotros. ¡Gemelas! ¡Con el mismo vestido y todo! Busco enseguida alguna diferencia en ellas o su vestuario para poder distinguirlas aquella noche. ¡No querría ofenderlas equivocándome de nombre!

Cuando Marietta nos ofrece una copa, tomo la mía del tallo, tal y como nos había explicado el camarero aquel mediodía. ¡Menos mal que pregunté! Mientras mis compañeros hacen lo propio con las suyas, huelo la mía con discreción, tratando de averiguar si percibía algún rastro de alcohol.

¡Oh! ¿Cata gastronómica? ¡Ir a los jardines resulta tan tentador! Pero ¿cuántas veces voy a tener la oportunidad de probar unos platos realizados para gente tan prestigiosa? ¡Necesito verlos y, si puedo, intentar probarlos para saber sus ingredientes y cómo se hacen!

Dado que Shin había especificado que le siguiéramos el juego, esperé a que él diera el primer paso para comenzar a caminar, aprovechando para tratar de escuchar algo de aquellos tras nosotros, llevada por la curiosidad.

—¿Dónde vais a ir vosotros? —inquirí con curiosidad, observándolos de reojo—. A mí me llama la atención de esa cata gastronómica. ¿Os imagináis que pudiera replicar esos platos~?

Diario de princesa
[Imagen: bskx3zy.jpeg]


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RE: [Aventura T3][P.R] Marines: La Mascarada [Div. 75] - por Nyra Kuroshiro - 31-05-2026, 09:27 PM

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