Presente relativo /// Aprender a golpes también es enseñanza
#1
1 de Invierno Año 17


Mi reinado se había asentado, y yo... Yo me había relajado con él. Quetzalli había reclutado a un nuevo chico el mismo día que nos coronamos como reyes del lugar, pero no había reparado todavía en él. No sabía si era digno de seguir el camino de la muerte a nuestro lado o bajo nuestro mando, que eran dos cosas muy distintas. Caminaba sobre las amarillentas piedras de la Ciudadela mientras hacía guardia sobre las tropas con Nicolas en mi hombro.

- NICK FURYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY - Martilleo su voz estridente en mis oídos. 

NickFury



Había tomado una forma peculiar desde ese día, que drenaba mi energía y mi haki, pero ya le había avisado que en caso de combate real y riesgo debería volver a su sitio natural en mi cintura. El libre albedrio estaba muy lejos de ser una norma en su vida fuera de Hachinosu.

Era un mono humeante que en vez de cabeza tenía un coco. Lo más normal en mis días supongo. Expandí mi haki de observación sobre la ciudadela. Una honda enorme con un radio de 500 metros, sondeando un kilometro a la redonda en todas mis direcciones. 

- Lo encontré - Dijo Nicolás juguetón, asistiéndose en mi haki para ver el mundo a través de mi poder natural - ¿Estás seguro de esto? - Mis pies empezaron a caminar hacia el noroeste, donde un aura de colores naranjas y cálidos ondeaba con tranquilidad, había algo en ella, algo en el fondo que me retaba, como su hubiera un fuego en su interior y quería comprobar que era aquella rebeldía que notaba en su alma y por que sentía que no tenía temor de la mía. 

- Sí - le conteste casi susurrando - Si lo matas no debe de merecer la pena - las palabras bailaron sobre las comisuras de mis labios sin ningún tipo de emoción. 

A estas alturas, si antes de que el camino empezase no me importaba nadie, ahora las vidas de los demás tenían incluso un valor mucho menor para mi. La muerte de Ben, mi más fiel seguidor había dejado un vacío en mi corazón, no era equiparable al de Lily, pero el caso es que su muerte había dejado un herida en mi, una herida que no podía sanar. 

Mientras que Nicolás estaba en mi hombro izquierdo, sobre el derecho llevaba apoyada la "Hoja del Luto", la cual había sido capaz de domar y notaba como su poder desbordaba, era capaz de invocar el frío del inframundo y su filo se había había afilado tanto junto al hielo que su negro acero cortaba solo con la intención de hacerlo. Aquella arma estaba cada vez más cerca de convertirse en un filo capaz de doblegar el mundo. 

Caminé por las calles de la ciudadela mientras mis huestes saludaban a mi paso hasta que llegué a una pequeña plazuela, dónde se encontraba el chico. 

Corteé en seco la oleada masiva de haki y la reduje a 20 metros, siendo más que suficiente para recubrir la plazoleta. 

En el medio de la misma había una fuente con la forma de una espada, no salía agua, pero se entendía su función. A ambos lados de la entrada había unos soportales dónde algunos de los piratas jugaban a la cartas o apostaban en los dados, otros eran borrachos. 

Era un lugar amplio y perfecto para el combate, el día aunque frío, era bastante soleado pues el invierno no había echo más que empezar y el otoño todavía aguantaba los gélidos aires invernales, aunque para mi el frío siempre había sido el lugar más cálido de todos. 


- Chico - irrumpí en la plaza con una potente voz, llamando a aquel que Quetzalli había unido a nosotros, Bartolomeow. Nicolás se revolvió sobre mi hombro, bajando de un salto hacía él e interponiéndose entre el chico y yo. 

- Vamos pásamela - Me ordenó Nicolás mientras giraba lo que se presuponía que era su cuerpo hacia mi. 

Torcí el gesto y escupí. Con mi mano libre, la izquierda, desenfunde el arma que llevaba en su vaina en mi cinturón, "La daña Almirantes" y con un movimiento firme se la lancé. 

- ¿ESTAAAAAA? No, no. Déjame invocar a Lily - 

No hubo respuesta por mi parte. La Hoja del Luto solo la envainaba yo. 

- Escucha Bartolomeow - Dije ignorando a Nicolás. Que ahora empuñaba el arma hacia él. Aunque su figura no era pequeña, pues Nicolás tenía una forma de 1 metro de alto, una de mis espadas en sus manos parecía más una nodachi que una katana - Eso - dije señalando con el mentón a Nicolás - Es un ser muy peligroso. Y yo tendría cuidado por que va intentar matarte - 


El chico necesitaría suerte hoy, quizá era su último día en la tierra. 


SmokeRol
[Imagen: 51pnN8x.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 13576 + 0 = 13576
Energia: 8805 - 4 = 8801
Espiritu: 4005 - 425 = 3580


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Presente relativo /// Aprender a golpes también es enseñanza - por Ashura - 01-06-2026, 04:34 PM

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